Claves del brote de ébola en RD Congo: 91 muertos, riesgo de propagación alto y sin vacuna para la cepa

Mientras los países vecinos blindan sus fronteras, la comunidad científica acelera los ensayos clínicos para frenar una variante que carece de tratamiento

La declaración de emergencia internacional por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ante el nuevo brote de Ébola en el este de la República Democrática del Congo (RDC) ha activado una respuesta regional acelerada, en un contexto de expansión del virus y presión creciente sobre los sistemas sanitarios locales. El brote, asociado a la cepa Bundibugyo, deja ya 91 muertes y ha generado alarma en varios países africanos, que han reforzado controles fronterizos y medidas de vigilancia epidemiológica.

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Según la agencia sanitaria de la Unión Africana (UA), el virus comenzó a circular a finales de abril en la provincia de Ituri, donde se concentra el epicentro del brote. Las autoridades también han reportado alrededor de 350 casos sospechosos, además de un caso importado registrado en Uganda.

Ante el riesgo de una expansión inminente, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de África (Africa CDC) han elevado la situación al nivel máximo de emergencia («Grado 3»). La respuesta no se ha hecho esperar: países vecinos como Sudán del Sur y Kenia han intensificado la vigilancia epidemiológica, mientras que Ruanda decretó este domingo el cierre preventivo de sus fronteras con la RDC.

Alerta internacional y despliegue en terreno

La contención se enfrenta a un escenario especialmente complejo en la zona sanitaria de Mongwalu, considerada de alto riesgo epidemiológico por la movilidad constante de población hacia Uganda y Sudán del Sur. El conflicto armado en la región ha provocado el desplazamiento de más de 270.000 personas, un factor que, sumado a las prácticas culturales de funerales tradicionales, dificulta el rastreo efectivo de contactos.

Para frenar el avance del virus, Africa CDC, ha desplegado equipos de respuesta rápida, laboratorios móviles y personal especializado para apoyar la contención en terreno. La OMS, por su parte, ha enviado 18 toneladas de suministros médicos (equipos de protección, laboratorios móviles, sistemas de aislamiento y kits de diagnóstico) desde sus centros regionales en Dakar y Nairobi.

Debido a la peligrosidad de la zona, el transporte terrestre de este material estratégico se realiza en convoyes escoltados por la misión de paz de la ONU en la RDC (Monusco).

La carrera científica contra la variante Bundibugyo

Uno de los principales temores de la comunidad médica es que la cepa Bundibugyo carece de vacunas o tratamientos específicos autorizados. «Para esta cepa específica no tenemos herramientas médicas con licencia. Dependemos principalmente de las medidas de salud pública», advirtió el director general de Africa CDC, Jean Kaseya.

Para intentar ganar tiempo, el organismo trabaja en un protocolo de urgencia basado en una estrategia de «protección cruzada». con la vacuna Ervebo, desarrollada para la cepa Zaire, con el objetivo de comprobar si puede generar inmunidad parcial frente a esta variante.

La directora de operaciones de Africa CDC, Shanelle Hall, aseguró que las pruebas preliminares muestran cerca de un 50 % de eficacia. Además, señaló que la Universidad de Oxford y Moderna desarrollan prototipos específicos para la cepa Bundibugyo que se encuentran en fase de ensayos clínicos en humanos.

Un enemigo conocido

El virus del Ébola se transmite por contacto directo con fluidos corporales de personas o animales infectados y causa fiebre hemorrágica grave, fiebre, vómitos, diarrea y hemorragias internas. Según la OMS, su tasa de mortalidad puede situarse entre el 25 % y el 90 %. La epidemia actual constituye el decimoséptimo brote registrado en la República Democrática del Congo desde que el virus fue identificado por primera vez en 1976.