El edificio, considerado uno de los mejores ejemplos de arquitectura civil renacentista aragonesa, ocupa 4.500 metros cuadrados y fue declarado Monumento Nacional en 1931
Uno de los grandes secretos del subsuelo de Zaragoza duerme bajo un palacio renacentista del Casco Antiguo. Tras los muros de la Real Maestranza de Caballería, en plena calle Dormer 21, se conservan unas caballerizas del siglo XVI que han sobrevivido casi intactas al paso del tiempo, a las guerras y a las sucesivas transformaciones urbanas de la ciudad. Un espacio único, oculto durante siglos, que todavía conserva la esencia de la Zaragoza noble de la época del Renacimiento.
La que es actual sede de la Real Maestranza fue originalmente la casa-palacio de Miguel Donlope, uno de los juristas más influyentes de la Zaragoza del siglo XVI. Su posición económica y social quedó reflejada en una residencia monumental levantada en una céntrica zona de la ciudad. Bajo ella, las caballerizas permanecen hoy como una auténtica joya patrimonial: prácticamente todo es original salvo el acceso, donde la antigua rampa fue sustituida por una escalera, y un arco añadido posteriormente.
ARQUITECTURA CIVIL RENACENTISTA
El edificio, considerado uno de los mejores ejemplos de arquitectura civil renacentista aragonesa, ocupa 4.500 metros cuadrados y fue declarado Monumento Nacional en 1931. “Uno de los motivos para ser catalogado fue la techumbre de la cúpula que cierra la escalera, obra del fustero aragonés Bernat Giner”, explica Armando Serrano, asesor histórico de la Real Maestranza de Caballería de Zaragoza.
Sin embargo, gran parte de su valor histórico permanece fuera de la vista del gran público. Las caballerizas, silenciosas y sobrias, permiten viajar a la vida cotidiana de una gran familia zaragozana hace casi cinco siglos. Según detalla Serrano, estos espacios subterráneos estaban divididos en tres zonas diferenciadas. “La primera era para las yeguas, construida en el siglo XVI, y eran utilizadas para tirar de los carruajes de las damas”, señala.
La segunda división estaba destinada a las mulas, unos animales que en aquella época simbolizaban riqueza y capacidad económica. “El número de mulas indicaba el poder económico, ya que cuantas más tenías, más tierras trabajabas”, explica el asesor histórico. El tercer espacio estaba reservado al caballo del señor del palacio.
Además de las estancias para los animales, en las caballerizas todavía se conservan tres pozos históricos. “El más antiguo es del siglo XVI y uno de ellos, el más grande, siempre tiene agua por la cercanía al río Ebro”, apunta Serrano.
La Real Maestranza de Caballería de Zaragoza no solo heredó el inmueble a comienzos del siglo XX. Desde entonces, la institución ha desarrollado una intensa labor de recuperación y conservación del antiguo palacio de Donlope, rescatando espacios ocultos tras las reformas del siglo XIX y devolviendo el esplendor a salones, patios, escaleras y dependencias históricas.
VISITAS GUIADAS
Las visitas guiadas tienen lugar los sábados y domingos, de 11.00 a 14.00 horas.
El palacio se cierra al público cuando el horario de las visitas coincide con actos propios de la Real Maestranza de Caballería.












