«Magnifica humanitas»: primera encíclica de León XIV

El Papa ha firmado hoy esta carta magisterial que actualizará la Doctrina Social, y que podría ver la luz la última semana de mayo

El primer texto magisterial de mayor rango de León XIV ya está listo. Este viernes, Robert Prevost ha firmado «Magnifica humanitas» (Magnífica humanidad), la que será la primera encíclica de su pontificado y que, de alguna manera, pondría las bases de su mirada sobre la sociedad y sobre la Iglesia.

La elección del 15 de mayo para dar a luz a «Magnifica humanitas» contiene un relevante simbolismo. Y es que, en esta misma fecha en 1981, León XIII, el Papa en el que Robert Prevost se inspiró para elegir su nombre, dio a conocer «Rerum novarum». Este escrito sobre «las cosas nuevas» se considera el pistoletazo de salida de la Doctrina Social de la Iglesia, en tanto que aborda en su interior los grandes problemas de los hombres y mujeres del siglo XIX, como la pobreza del mundo obrero y sus malas condiciones laborales, con propuestas en firme sobre la dignidad del trabajador, y en la que se abordan asuntos como el derecho a la propiedad privada.

Con este precedente histórico, se da por hecho que «Magnifica humanitas» puede presentarse como una versión actualizada de «Rerum novarum», de acuerdo a las coordenadas sociales de la humanidad del siglo XXI. El propio Prevost, al compartir su nombre con los cardenales presentes en el cónclave, ya explicó que «estamos en medio de una nueva revolución digital, igual que en la época de León XIII hubo una revolución industrial».

Así, entre los asuntos que ya se sabe que se tratan en la encíclica, como ayer mismo apuntó el presidente de la Conferencia Episcopal Española, Luis Argüello, se encuentra el de la inteligencia artificial. «Es una alegría. Estamos a la espera de una encíclica que en uno de sus asuntos reflexiona sobre la inteligencia artificial (IA) y que subraya la importancia de la humanidad, de la persona», comentó el arzobispo de Valladolid.

Se espera que «Magnifica humanitas» se dé a conocer en la última semana de mayo, lo que convertirá el viaje de León XIV a España en su puesta de largo. De ahí que Argüello insista en que la peregrinación apostólica a nuestro país permitirá abordar «la comunión en la Iglesia desde las diferencias, desde las diversas realidades donde está establecida». «Y eso mismo se convierte en signo e instrumento de paz», expuso ayer después de la presentación del musical «Jesús, el compañero perfecto».

Precisamente, la encíclica, además del efecto de las nuevas tecnologías, también afrontará otros grandes desafíos de la era de la globalización como la paz y la crisis del derecho internacional.

Con León XIII como referente fundamental, otros dos Papas también eligieron el 15 de mayo para firmar sus encíclicas sociales. El 15 de mayo de 1931, el Papa Pío XI firma «Quadragesimo anno», justo cuatro décadas después de «Rerum novarum», donde se refuerza la crítica al capitalismo desordenado y al marxismo, se alza

no dependa solo de la ley de la oferta y la demanda, se reivindica la justicia social y se defiende el principio de subsidiariedad, esto es, que el Estado no debe sustituir a la familia.

El 15 de mayo de 1961, setenta años después de la encíclica de León XIII, Juan XXIII presenta «Mater et magistra». El Papa Roncalli ahonda en la participación y corresponsabilidad de los trabajadores en las empresas e introduce con fuerza el concepto de solidaridad, así como el papel del Estado para corregir desequilibrios económicos y promover el bienestar social.

«Magnifica humanitas» llega después de que el pasado 4 de octubre, fiesta de San Francisco de Asís, estampara su rúbrica sobre «Dilexi te», su primera exhortación apostólica que, como él mismo admitió, es un proyecto inacabado del Papa Francisco y, por tanto, un documento elaborado a cuatro manos. En cualquier caso, quienes han tenido acceso ya a la nueva encíclica, aseguran que, más allá de la impronta personal, no hay una ruptura entre ambos textos. León XIV denuncia en «Dilexi te» que «sigue siendo insuficiente» el compromiso para acabar con las «causas sociales y estructurales de la pobreza». «Los pobres no están por casualidad», remarca, a la vez que tacha de «ceguera y crueldad» a quienes piensan en esta clave. Lamenta que «el ejercicio de la caridad resulte despreciado o ridiculizado.