El presidente canario evita la ruptura institucional pero deja abierta la vía judicial tras la imposición del fondeo del crucero neerlandés por parte del Ejecutivo de Pedro Sánchez
Acatar las decisiones de Moncloa sin haber sido escuchado antes se ha convertido en una costumbre ingrata para el Gobierno de Canarias. La gestión del MV Hondius, el crucero holandés afectado por el brote de hantavirus que ha fondeado este fin de semana en el puerto de Granadilla, ofrece sin embargo una imagen bastante elocuente de cómo entiende el Ejecutivo de Pedro Sánchez la lealtad institucional con las comunidades autónomas que no comulgan con su mensaje. El presidente canario, Fernando Clavijo, compareció este lunes en la Cadena SER con un tono mucho más contenido del que cabía esperar tras tres días de pulso. El nacionalista aseguró que su Ejecutivo no romperá las relaciones con la Administración central pese a lo ocurrido, aunque deja entreabierta la puerta de la Justicia. «Hay plazo», deslizó.
El relato oficial, el que han querido vender la ministra Mónica García y los suyos desde el sábado, es el de una operación internacional impecable, coordinada con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y aplaudida por medio mundo. La realidad, vista desde el Archipiélago, tiene aristas, y no son pocas.
El Ejecutivo canario formuló tres requisitos concretos antes de autorizar la entrada del Hondius. Test de infección a todos los ocupantes del buque con al menos 48 horas de antelación al desembarco. Que el barco permaneciera en aguas tinerfeñas el tiempo estrictamente imprescindible. Y que, si los países de origen del pasaje no podían fletar aviones con urgencia, fuera España quien asumiera la repatriación.
Ninguna de las tres se cumplió. Ante esa negativa, el presidente canario dio instrucciones a la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife para que no autorizara el fondeo. La respuesta de Moncloa llegó al momento y por la vía más expeditiva. La Dirección General de Marina Mercante, dependiente del Ministerio de Transportes, ordenó la entrada del buque pasando por encima de la objeción canaria. Competencias estatales, desde luego. Pero también una manera bastante elocuente de gestionar las relaciones con una comunidad autónoma a la que hace meses se le pide colaboración para todo, desde los menores migrantes hasta la financiación pendiente.
El meme que ocultó el fondo del asunto
Durante el fin de semana se habló, además, de los «ratones o ratas nadadoras» -como se quiera llamar-, una hipótesis lanzada por Clavijo el sábado en La Sexta sobre la posibilidad de que algún roedor infectado pudiera alcanzar la costa desde el Hondius. El Ministerio de Sanidad respondió con un informe del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias que desmontaba ese argumento, recordando que el reservorio natural del virus Andes es el ratón colilargo patagónico, una especie silvestre que vive en bosques del sur de Chile y Argentina, no en cubiertas de cruceros ni en zonas portuarias.
Hasta ahí, todo perfecto, pero lo que vino después fue insólito. Y es que la operación de comunicación posterior, alimentada desde entornos del propio Ejecutivo central, sirvió para enterrar bajo el ridículo el resto de objeciones planteadas por Canarias, que iban mucho más allá de un roedor hipotético. El presidente canario lamentó este lunes que se haya querido reducir su postura a un «meme» y reivindicó que sus razones eran las tres condiciones sanitarias y logísticas formuladas formalmente, ninguna de las cuales fue atendida.
Clavijo: «Aquello no es un set de televisión»
A Clavijo le preguntaron en la radio por qué no estuvo el domingo en Granadilla. Su respuesta fue tan elegante como afilada. No tenía competencias operativas en el dispositivo, así que prefería no estorbar. «Aquello no es un set de televisión ni un lugar para hacerse selfies«, apuntó, en lo que sonó a recado dirigido a los tres ministros que sí pisaron el puerto el sábado para la foto. Mónica García, Fernando Grande-Marlaska y Ángel Víctor Torres. Si la titular de Sanidad hubiera tenido interés real en hablar con él, añadió, su teléfono estuvo abierto las 24 horas del día.
Durante toda la crisis, el contacto institucional entre Madrid y Canarias ha funcionado de aquella manera. Nada nuevo. Los pasos importantes se han ido comunicando al Ejecutivo regional cuando ya estaban decididos, y las objeciones formales de la Administración autonómica se han despachado con informes técnicos elaborados a contrarreloj y con filtraciones interesadas que han servido, sobre todo, para construir la caricatura de un Clavijo alarmista. El cogobierno multinivel del que tanto presume el Ejecutivo de coalición funciona, al parecer, sólo cuando la comunidad autónoma de turno asiente sin rechistar.
La vía judicial, en la recámara
Este lunes, el Consejo de Gobierno canario examinará en detalle lo ocurrido y valorará si recurre las decisiones adoptadas por el Ejecutivo central. Clavijo no quiso adelantar acontecimientos. El nacionalista reconoció que podría haber pedido medidas cautelares para frenar el desembarco, pero optó por no hacerlo porque, según explicó, lo prioritario era que el operativo saliera adelante.
Si los plazos se cumplen, el Hondius soltará amarras esta tarde en torno a las 19:00 horas rumbo a su puerto base en los Países Bajos. Una treintena de tripulantes permanecerán a bordo para conducirlo de vuelta. En Granadilla quedará un escenario vacío y, en buena parte del Archipiélago, la sensación de que Canarias ha vuelto a servir de plató para una operación decidida a menos de tres horas de avión, sin que sus razones cuenten gran cosa cuando no encajan con el guion que se escribe en La Moncloa.










