El alumno que utilice alguna técnica de copia o plagio suspenderá toda la prueba
La Universidad de Zaragoza va a adquirir detectores de frecuencia para identificar si hay alumnos que se sirven de la Inteligencia Artificial (IA) o de otras nuevas tecnologías para copiar en la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU, antes llamada EVAU o Selectividad). El vicerrector de Estudiantes, Miguel Ángel Barberán, explica que estos aparatos indican si en una zona se está emitiendo una señal, que puede ser de Wifi o de radiofrecuencia, mediante una emisora o utilizando un pinganillo. En Aragón, la fase ordinaria de la PAU se desarrollará del 2 al 4 de junio, y la extraordinaria será del 30 de junio al 2 de julio.
Barberán indica que desde la universidad trabajan en determinar cuántos detectores de frecuencia se van a emplear y si se aplicarán en todos los exámenes de la PAU o solo en algunos como prueba piloto, entre otros detalles pendientes de concretar. Lo que está asegurado es que se va a contar con ellos y que será la primera vez que la Universidad de Zaragoza los utilizará, tal y como ha adelantado El País y ha confirmado este diario. También se van a introducir en otros campus de España.
El vicerrector de Estudiantes de la Universidad de Zaragoza comparte que se ha optado por los detectores en lugar de por los inhibidores de frecuencia porque estos, que bloquean las señales inalámbricas, están prohibidos. «Estos aparatos oscurecen un espacio de forma que no se puede usar ni Wifi ni radiofrecuencia», concreta Barberán.
En caso de que se detecte que un estudiante ha recurrido a la IA o alguna otra herramienta tecnológica durante la PAU en Aragón, obtendrá un cero en toda la prueba. Es decir, suspenderá todas las materias de la misma. Es la misma sanción que se aplica, y se aplicará, en caso de que un alumno copie, plagie o cometa cualquier técnica de fraude tradicional.
Barberán remarca que el contar con detectores de frecuencia es una medida «preventiva» y asegura que desde la Universidad de Zaragoza no hay desconfianza hacia el buen hacer de los alumnos. «No tenemos la sensación de que se vaya a producir una situación de fraude con estas tecnologías. No desconfiamos de una preparación honesta del examen», incide, y añade que no han detectado el uso de la IA en convocatorias previas de la PAU.
«Cada vez hay un avance mayor en el uso de estas nuevas tecnologías. Queremos anticiparnos y estar preparados por si se usan medios de este tipo», expone. En el mercado se ofertan herramientas como gafas con IA, bolígrafos con micrófonos o cámaras, relojes inteligentes o los nanopinganillos, que son auriculares muy pequeños que requieren de un imán para sacarlos de la oreja. «Simplemente es anticiparnos, es una herramienta más», subraya Barberán.
El vicerrector de Estudiantes explica que los detectores de frecuencia se sumarán a las otras medidas de control ya existentes para la PAU. La principal, los vigilantes, que están pendientes de que no se cometa ninguna técnica de fraude durante el examen. «(Los detectores) son una de las tantas medidas que va a utilizar la Comisión Organizadora de la PAU para garantizar un buen desarrollo de la prueba. Igual luego no hay ni que utilizarla», apunta.
Barberán recuerda además que los alumnos no pueden llevar ni móviles, ni relojes ni ningún otro dispositivo electrónico a la PAU. Además, la calculadora debe responder a unas características y un modelo específico establecido por la Comisión Organizadora, entre otras medidas de control. El vicerrector lanza así un mensaje de tranquilidad a los estudiantes. «Si alguien ve el detector encima de la mesa, no pasa nada. No se les va a cachear», sostiene.










