La archidiócesis prevé para 2026 una cifra récord de catecúmenos, impulsado por un número al alza de personas que se encuentran con Dios de maneras muy diversas
La archidiócesis de Los Ángeles este año vivirá un acontecimiento sin precedentes: la incorporación a la Iglesia Católica de 8.598 personas en la Vigilia Pascual. Esta es más que una cifra: es la confirmación explícita de una conversión de una ciudad cuyo número de católicos no para de crecer. En la prelatura de monseñor José Horacio Gómez recibieron el sacramento 3.462 personas en 2023, 3.596 en 2024 y 5.587 en 2025. El incremento de este año es sencillamente extraordinario.
Las razones del fenómeno no son fáciles de delinear. Angelus News expresa que «algunos señalan un renacimiento espiritual surgido de la desolación personal experimentada durante la pandemia de COVID-19. Otros lo atribuyen al espíritu generado por el Avivamiento Eucarístico Nacional de tres años en todo el país. Muchos lo interpretan como una señal de la necesidad espiritual provocada por un mundo confuso y turbulento». Las explicaciones no son claras, pero más allá de ellas emergen las historias personales de cada uno de los que se bautizarán este domingo: hoy recogemos cuatro de estos testimonios.
«Tuve que soltar el control para dejar que Dios actuara»
Malain Houmoeung, de 33 años, se crio en una familia camboyana budista. Establecida en los EE.UU., en 2023 su padre ingresó en urgencias. Houmoueung, que en aquel momento se encontraba en una relación tóxica, sintió que la vida se le desmoronaba. Algo la impulsó a abrir la Biblia y a rezar por primera vez. «Recuerdo que solo rezaba, como diciendo: ‘Oh, Dios, lo siento, ¿puedes ayudarme, por favor?’, ya no sé qué hacer. Estoy desesperada», afirma a Angelus News.
Visitó varias iglesias protestantes, no le convencieron. Pero una misa católica le hizo sentir que había encontrado su lugar. Empezó a formarse en San Cornelio, en Long Beach, y allí aprendió a confiar en Dios. Hoy comparte este camino con su prometido, Matt, quien también recibirá los sacramentos esta Pascua. Se casarán en julio. «Todo tuvo que romperse para que aprendiera a dejarme guiar», añade.

Malain Houmoeung posa con su prometido, MattAngelus News
Un lugar donde sentirse aceptada
La historia de Jennifer Solares González, de 30 años, está marcada por una infancia donde la religión se vivía con exigencias que la hicieron sentirse juzgada. Con su prometido católico descubrió otra mirada: la de una fe donde hay espacio para la fragilidad y el crecimiento.
La muerte de su tío terminó de encender en ella una búsqueda más profunda, y una misa dominical se convirtió en el momento que cambió su rumbo espiritual para siempre. «Sentí una tristeza abrumadora, pero también, supongo, paz al mismo tiempo. Conservé ese recuerdo fundamental desde que decidí convertirme, porque sé que fue la primera vez que pensé: ‘Ah, aquí es donde tengo que estar’», recuerda.

Jennifer Solares sonríe junto a su prometido, CharlesAngelus News
‘La palabra de Dios es viva y eficaz’
Para Cameron Smith, de 24 años, la conversión supuso un cambio interior radical. Hace algunos años tenía una visión muy pesimista del mundo: las guerras, la hipocresía, la toxicidad de las redes sociales. «Con tantas cosas horribles que suceden en el mundo, es más fácil centrarse en lo negativo, en lugar de en todas las cosas buenas y la gente maravillosa que hay en él», sostiene.
Los primos de Smith, católicos, le regalaron una Biblia cuando era más pequeño, aunque él no la entendiera en ese momento: «Sentía que solo estaba leyendo palabras elegantes del inglés antiguo», se sincera. «Ahora, de adulto, realmente estoy comprendiendo todas estas grandes historias que contiene». Smith está más feliz que nunca: «Dios me ha dado un corazón nuevo», asegura. Mientras, se prepara con entusiasmo para recibir sus sacramentos: «Tengo muchas ganas de seguir adelante».

Cameron Smith tras una misa en la Catedral de Nuestra Señora de los ÁngelesAngelus News
Una fe para construir un hogar
Daniel Hernández tenía una muy buena razón por la que quería convertirse al catolicismo: su mujer lo es. «Quiero que nuestros hijos sean católicos», comenta Hernández, de 34 años, casado con Bryanna. «Quiero que comprendan la importancia de ir a misa. No deseo que haya confusión: ‘¿Por qué papá no va a misa los domingos con nosotros?’», agrega.
Cuando eran novios, la esposa de Hernández lo llevó a realizar ejercicios espirituales en la iglesia de San Pedro Chanel en Hawaiian Gardens, lo que despertó en él un renovado interés por el catolicismo y un primer contacto con la fe, a la que se adherirá al completo este domingo.

Daniel Hernández con su esposa, Bryanna, en 2024Angelus News
«Estoy emocionado por mi bautismo. Estoy emocionado de que mis pecados sean perdonados. Sí, simplemente por ser oficialmente católico», concluye conmovido.













