José María Fernández ha subrayado que no se ha practicado una eutanasia, sino un «suicidio asistido»
El abogado del padre de Noelia, la joven que ha puesto fin a su vida con apenas 25 años en Barcelona, ha explicado a las puertas del hospital donde le han practicado la eutanasia que tenían la esperanza «de que ella pudiese reconsiderar su idea».
José María Fernández ha atendido a los medios poco antes de las 18 horas, cuando estaba prevista la muerte de la joven, y ha dicho que aunque no sabía lo que había pasado dentro, se lo podía imaginar. «Hasta último momento siempre hemos tenido la esperanza, todos, de que ella pudiera reconsiderar su idea. Sobre todo porque hemos recibido masivamente… muchas personas desinteresadas, anónimas, que han mostrado su apoyo y que hemos intentado hacer llegar a la familia y a la paciente para que vean que no están solos», ha explicado el letrado.
«Además de con el padre de Noelia, de acompañarlo y asesorarlo, ¿han podido ustedes hablar con otros miembros de la familia, incluso con la propia Noelia?», le ha preguntado una periodista a las puertas del hospital.
«Tenemos que decir de forma categórica que la familia se ha mantenido casi siempre unida en la defensa de la vida de Noelia, y nosotros en principio llevamos la defensa del padre, podríamos haber llevado la de la madre. Entre ellos se reunieron y decidieron que fuera el padre, y a partir de ahí empezamos el procedimiento», ha recordado. «Ha sido más en los últimos momentos, que yo creo que también ahí se ha dejado sentir la presión mediática, donde creo que la familia se ha desunido más», ha añadido.
El abogado ha subrayado que para que se cumpla la ley tiene que haber un contexto eutanásico porque si no, no se trata de una eutanasia, sino de un «suicidio asistido».
Ha defendido los recursos presentados ante el Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional y ha dicho que la ley de eutanasia «marca muy claramente las condiciones en las que la eutanasia se puede practicar, y si la aplicamos como una ley de suicidio asistido, entramos en una pendiente resbaladiza donde muchos otros casos podrían tener amparo».










