“Poder volver a montar en bici fue un momento maravilloso”

Fernando González, paciente de mieloma múltiple, lleva siete años afrontando su enfermedad con un optimismo y una vitalidad encomiables. Ha pasado de no poder moverse a hacer ejercicio a diario, gracias a la medicina, a su tesón y también a su mujer, Conchi

La suya es una de esas historias de superación personal que empequeñecen a la mayoría. Fernando González (Bardabás, 1966) tiene mieloma múltiple, una enfermedad muy poco conocida pero que se trata del segundo tipo de cáncer hematológico más común. Es una dolencia que suele ser bastante incapacitante y que, a menudo, además, viene acompañada de un pronóstico complicado.

La buena noticia es que los avances médicos están permitiendo aumentar la esperanza y calidad de vida de las personas afectadas. Como relata el propio Fernando, ha pasado de estar casi desahuciado a llevar una “vida bastante normal”. Las estadísticas médicas describen que la mayoría de pacientes tienen edad avanzada y son hombres, aunque un 37% de los enfermos bajan de 67 años.

En 2026 se diagnosticarán en España 4.400 nuevos casos de mieloma múltiple

Según la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), en España se habrán diagnosticado 4.400 nuevos casos de mieloma múltiple al cierre de 2026. “El hematólogo me explicó que el mieloma múltiple no está relacionado con el estilo de vida”, comenta Fernando con una naturalidad sorprendente. Pero su fortaleza anímica y mental va mucho más allá y, en otro momento de esta entrevista, dejó al redactor y al equipo de grabación con la boca abierta: “solo voy a morir un día, el resto puedo disfrutarlos a tope.

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Fernando, ¿cuáles fueron las primeras señales de que algo no iba bien?

Las primeras señales fueron a finales de verano de 2018. Noté que había bajado un poquito peso, que había perdido kilos, pero en principio no le di importancia. Ese verano había tenido mucho trabajo, salí más en bicicleta de lo normal e hice también una pequeña obrita aquí en casa, en el jardín, por lo que no me preocupé.

Al ir a donar sangre saltó la alarma y me recomendaron hacerme una analítica completa

Soy donante de sangre de toda la vida y coincidió que al ir a donar a finales de septiembre saltó la alarma. No pude porque vieron que la hemoglobina estaba bastante baja. Me recomendaron que fuese a mi médico y me hiciese una analítica completa, y ahí fue cuando empezó un poquito todo.

Acudiste al médico y ¿qué sucedió?

Pues que vio unos parámetros un poquito raros… pero en ese momento no me lo quiso decir. Lo que hizo fue derivarme directamente a un hematólogo. Yo seguía pensando que podía ser una anemia o incluso una cosa trivial, pero me dio la noticia de que parecía un mieloma múltiple.

¿Conocías esta enfermedad antes de que te la diagnosticaran?

No, nunca. En la primera consulta te dicen que es un mieloma múltiple, y te impacta porque a continuación vienen con que es un cáncer que no tiene cura. Y ahí me quedé un poco en shock.

Aparte de la pérdida de peso, ¿tuviste algún otro síntoma? ¿Dolores, quizá?

No, mi caso fue bastante atípico. Una semana antes salía a montar en bici y me hacía 100 km sin notar nada, me encontraba perfectamente. Para mí fue una sorpresa absoluta, entre otras y, como comentaba con el hematólogo, siempre he llevado una vida sana, sin fumar ni beber, con buena alimentación y deporte frecuente. Pero el mismo hematólogo me explicó que el mieloma múltiple no está relacionado con el estilo de vida.

Debe ser difícil digerir el shock….

Después del diagnóstico todo cambia. Primero a nivel psicológico, porque como apenas tienes información, tuve la sensación que me quedaban tan solo unos meses de vida. Además, mi caso fue un poquito especial. Tras el diagnóstico, enseguida me hicieron unas pruebas y empezamos con el tratamiento muy pronto.

Al mes y medio hubo que suspender el tratamiento porque mi cuerpo no lo estaba asimilando

Pero el problema fue que al mes y medio hubo que suspender el tratamiento, porque mi cuerpo no lo estaba asimilando y terminó por causarme una neuropatía periférica. Ya no era solo el mieloma múltiple, eran dos enfermedades en una.

Supongo que tu vida, el día a día, se fragmenta en pedazos…

La neuropatía es una enfermedad neurológica que es muy incapacitante, y en mi caso resultó severa: me quedé sin sensibilidad de cuello para abajo; en pocos días pasé de poder caminar y hacer una vida normal, a quedarme tendido en la cama. Ahí llegó otro desafío, porque si se suspendía el tratamiento antes de cuatro meses, mi pronóstico empeoraría. Me aterraba no volver a caminar, y los médicos tampoco sabían cómo iba a evolucionar, por lo excepcional de mi caso.

Mirando atrás, ¿qué fue lo que más te ayudó a gestionar ese momento y todo lo que vino después?

Bueno, yo creo que lo que más me ayudó, lo primero, fue mi actitud positiva. Nunca me enfadé con el mundo. El apoyo de mi familia y de mis amigos fue también fundamental. Y luego, otra de las cosas más importantes, fue contactar con la Comunidad española de pacientes con mieloma múltiple. Empecé a tener información, conociendo los casos de otros pacientes, a los hematólogos más reconocidos en España… Y, cuanta más información tenía, más tranquilo estaba. Ves que hay un montón de especialistas trabajando para que los pacientes tengamos mejores tratamientos y calidad de vida.

¿Cómo ha sido para ti el proceso de recomponer tu día a día desde el diagnóstico?

Es un proceso lento, con varias etapas. Cuando me dieron el alta tras cinco meses ingresado, pesaba solo 40 kilos. Y tuve que aprender a comer sin apetito. Luego afronté un periodo de rehabilitación muy intenso, durante un año, para poder mantenerme yo solo sentado. A base de alimentación y rehabilitación, fui recuperando cierta fuerzas y recomponiendo mi cuerpo y mi vida.

Mi ilusión era volver a caminar, pero comprendí que no iba a ser posible, así que me focalicé en recuperar la bici

Mi ilusión era volver a caminar, pero, cuando comprendí que no iba a ser posible, empece a pensar en cómo volver a la bicicleta. Con una bici normal era imposible, y también con la mayoría de adaptadas. Pero encontré una especial, y lo conseguí. Poder volver a pedalear tras cinco años, fue una sensación indescriptible, de libertad y de gran emotividad.

¿En qué consiste el tratamiento?

Los mielomas no son todos iguales. Tuve mala suerte por el efecto tóxico del tratamiento y la neuropatía, pero también buena suerte porque mi mieloma no es de los que afecta a los huesos ni produce problemas renales. Y, a pesar de que solo tuve un mes y medio de tratamiento, en vez de los cuatro meses, conseguí una remisión completa. Los hematólogos no logran entenderlo todavía.

Solo voy a morir un día, el resto puedo disfrutarlos a tope’. Es un lema que trato de aplicar

Fernando González, paciente de mieloma multiple

Llevo siete años en remisión y puedo hacer una vida bastante normal, dentro de mis limitaciones. Procuro no preocuparme mucho tampoco. Tengo un lema, que debí leer en algún sitio, que dice que solo voy a morir un día, el resto puedo disfrutarlos a tope.

Algunos pacientes señalan que el apoyo médico les ha ayudado mucho, porque eran casi las únicas personas que comprendían lo que supone vivir con mieloma múltiple, ¿cuál es tú experiencia?

Mi experiencia con el personal médico fue maravillosa, solo tengo palabras de agradecimiento. Y sigo pensándolo. Voy cada dos meses a revisión y en Ourense tenemos suerte de tener un equipo médico excepcional.

Si pudieras hablar con alguien que acaba de recibir el diagnóstico, ¿qué mensaje le darías?

Que afronte la enfermedad con positividad, con esperanza. Voy a dar un dato, simplemente: hace 20 años, la esperanza de vida de un diagnosticado con mieloma múltiple era de 2 años; hoy, el promedio de vida ante nuevos diagnósticos es de 10 o 12 años, mínimo.

En los últimos años han salido tratamientos nuevos, con los que un alto porcentaje de pacientes alcanzan remisiones muy largas y muy profundas, lo que les permite hacer una vida bastante normal, aun teniendo mieloma múltiple.

Recomendaría colaborar con alguna asociación, porque la investigación es fundamental para los pacientes de cáncer

Pero siempre hay un porcentaje de pacientes con los que hay que seguir trabajando, tampoco quiero transmitir el mensaje de que a todo el mundo le va a ir bien.

Recomendaría además que colaboren con alguna asociación, porque la investigación es fundamental. Los pacientes de cáncer sin investigación no tenemos futuro.

Fernando, ¿te gustaría añadir algo más?

Pues sí. Me gustaría darle las gracias a mi mujer, Conchi, que quede claro que mi historia, sin ella, hubiera sido imposible, estaría en una residencia. Hay que poner en valor a los cuidadores, porque sin ellos los dependientes no somos nada.

Mi mujer pasó todo el proceso de la enfermedad conmigo; dejó su trabajo, me hizo de enfermera, cocinera, cuidadora, chófer, psicóloga… y siempre con predisposición y una sonrisa. Y llevamos 38 años casados y 42 juntos.