La iglesia de Nuestra Señora del Portillo permanecerá abierta hasta las 20.30 horas y hasta el domingo Santa Águeda lucirá sus joyas y flores
El tiempo no ha acompañado del todo pero, a pesar de ello, cientos de mujeres no han faltado a la cita de este 5 de febrero, día de Santa Águeda. La iglesia de Nuestra Señora del Portillo de Zaragoza se ha abarrotado de mujeres que acudían con un propósito concreto: pedir por la salud.
«Desde hace muchísimos años venimos cada 5 de febrero a la iglesia del Portillo. Es un día entrañable porque tenemos confianza en ella. Yo he tenido a mi hija con problemas de cáncer y por ello vengo a pedirle que le ayude siempre», cuenta una zaragozana que no ha faltado a la cita con Santa Águeda. Como ella, cientos de mujeres han hecho fila para observar y besar a la santa, que se podrá visitar hasta las 20.30 horas y que lucirá sus joyas y flores hasta el domingo 8 de febrero.
Según dicta la tradición, en el siglo III el gobernador Quinciano quiso seducir a una joven llamada Águeda. La chica lo rechazó y este, enfadado, mandó cortarle los pechos y torturarla hasta morir. Fue así como Santa Águeda se convirtió en mártir y patrona de todas las mujeres, y también en una de las que mayor devoción despierta. Por eso, en honor a Santa Águeda, la iglesia permanece abierta 12 horas y media y son los miembros de la Real Cofradía de Nuestro Señor en la Oración en el Huerto, quienes colaboran con la Iglesia en este día tan importante.
SANTA ÁGUEDA SE VIVE TAMBIÉN FUERA DE LA IGLESIA
Una jornada en la que además de las famosas reliquias o «teticas» de Santa Águeda han sido protagonistas los paraguas, que han protagonizado la mayoría de las fotos de todas las mujeres que se acercaban a pedir por ellas y por sus familiares. Sin embargo, estas no han fallado en la visita anual: «No fallo nunca a esta cita por la devoción que le tengo», señalaba una mujer antes de entrar a la iglesia.
En Aragón somos de buen comer y por ello toda tradición conlleva consigo alguna receta, en el caso de este día, las reliquias de Santa Águeda. Que tengan esa forma, que recuerda a una teta, no es casual y sirve también para reivindicar y luchar contra el cáncer de mama. De hecho, en la víspera de este día, el martes 4 de febrero, se celebra el Día Mundial Contra el Cáncer.
Por ello, alrededor de la iglesia podían adquirirse estos bizcochos, además de dulces típicos como magdalenas, rosquillas o mantecados. Los comerciantes no han faltado a esta cita a pesar de la lluvia, aunque alguno ha destacado que este año «van a notar un ligero descenso por el mal día».
Una festividad que va mucho más allá de lo religioso y que convierte al Portillo un año más en punto de encuentro entre mujeres.












