Un análisis de 40 encuestas identifica las provincias donde pequeñas variaciones de voto puede cambiar el reparto de diputados. En Segovia, una transferencia de apenas 0,067 puntos de voto podría permitir a Vox disputar un escaño al PP
La batalla por el próximo Congreso de los Diputados se libra también en un puñado de provincias donde el último escaño está sometido a una competencia especialmente ajustada. Mientras los partidos concentran sus esfuerzos en mejorar sus porcentajes nacionales, el sistema electoral convierte pequeñas variaciones territoriales en posibles cambios de representación parlamentaria, y es precisamente en esas circunscripciones donde PP, PSOE y Vox se enfrentan a una doble disputa: ampliar sus respectivos espacios electorales y evitar que sus competidores les arrebaten diputados que pueden resultar determinantes para la configuración de la próxima mayoría.
Un informe sobre la distribución territorial de escaños, elaborado a partir de un agregado de 40 encuestas de 17 casas demoscópicas y fechado el 25 de octubre, identifica doce provincias en las que el último diputado presenta una distancia especialmente reducida respecto a la siguiente candidatura. Baleares, Segovia, La Rioja, Lleida, Asturias, Tarragona, Cantabria, Palencia, Vizcaya, Santa Cruz de Tenerife, Valladolid y A Coruña aparecen entre los territorios donde pequeñas transferencias de voto entre dos partidos podrían modificar el reparto.
El estudio sitúa al PP con 133 diputados, al PSOE con 106, a Vox con 67 y a Frente Amplio con once en las 50 provincias analizadas. La suma de populares y Vox alcanza los 200 representantes, una mayoría holgada respecto a los 176 necesarios para controlar el Congreso. La proyección excluye los dos escaños correspondientes a Ceuta y Melilla.
Sin embargo, detrás de esa ventaja conjunta se esconde una competición mucho más compleja. No todos los escaños que están en disputa tienen las mismas consecuencias políticas. Algunos pueden modificar el equilibrio entre izquierda y derecha, mientras que otros únicamente alterarían la distribución de fuerzas dentro de un mismo bloque. Esta diferencia resulta especialmente relevante para el PP y Vox, que compiten por mejorar su posición ante una eventual negociación para formar Gobierno.
Segovia, Palencia y A Coruña: Vox amenaza al PP
Una de las principales conclusiones del análisis es que Vox puede incrementar su representación parlamentaria a costa del Partido Popular sin que ese avance se traduzca necesariamente en una mayoría más amplia de la derecha. Segovia constituye uno de los ejemplos más significativos. Según los cálculos del informe, una transferencia directa de apenas 0,067 puntos porcentuales del PP a Vox bastaría para igualar los cocientes que determinan la adjudicación del último escaño. Se trata de una distancia extraordinariamente reducida que ilustra la intensidad de la competencia entre ambas formaciones.
La misma situación se reproduce en Palencia, donde la transferencia necesaria se sitúa en 0,333 puntos, y en A Coruña, con 0,450 puntos. En los tres casos, el diputado corresponde inicialmente al PP y su competidor inmediato es Vox.
La consecuencia política es evidente: una mejora electoral de Vox en estas circunscripciones podría debilitar la representación de los populares sin aumentar el número conjunto de diputados de ambas formaciones. El partido de Santiago Abascal reforzaría así su peso relativo, mientras el PP perdería capacidad para imponer sus condiciones en una eventual negociación parlamentaria.
La disputa por estos escaños refleja uno de los principales desafíos estratégicos de la derecha. Para el PP no basta con que su bloque alcance la mayoría absoluta. También necesita mantener una distancia suficiente respecto a Vox para preservar su posición dominante. Para Vox, en cambio, cada diputado arrebatado a los populares supone una oportunidad de incrementar su influencia política.
La Rioja y Asturias: el PSOE puede recuperar terreno frente a Vox
La competición presenta características diferentes en La Rioja y Asturias, donde el último escaño corresponde inicialmente a Vox y el siguiente aspirante es el PSOE.
En La Rioja, una transferencia directa de 0,167 puntos porcentuales entre ambas candidaturas permitiría igualar los cocientes de adjudicación. En Asturias, la distancia se sitúa en 0,180 puntos. A diferencia de lo que sucede en Segovia o Palencia, estos cambios sí modificarían la distribución de diputados entre los dos grandes bloques. Una pérdida de Vox en favor del PSOE reduciría en un escaño la representación conjunta de PP y Vox y reforzaría simultáneamente a los socialistas.
Lleida constituye otro territorio relevante. En esta provincia, el último diputado corresponde al PP y el PSOE aparece como siguiente competidor, con una transferencia necesaria de 0,167 puntos. También Cantabria y Valladolid ofrecen posibilidades de cambios entre populares y socialistas, aunque en sentido inverso. En ambos casos, el último escaño pertenece inicialmente al PSOE y el PP figura como alternativa inmediata. Las transferencias necesarias son de 0,280 y 0,420 puntos, respectivamente.
Estas cinco circunscripciones permiten identificar una de las claves del reparto electoral: mientras determinadas variaciones únicamente alteran la correlación de fuerzas dentro de la derecha, otras pueden modificar directamente la distancia parlamentaria entre los bloques.
Baleares: el escaño más ajustado
La disputa más estrecha de las identificadas en el informe se encuentra en Baleares. Allí, el PP conserva inicialmente el último diputado, pero Frente Amplio aparece como competidor inmediato. La transferencia necesaria para igualar los cocientes es de solo 0,060 puntos porcentuales, la menor de las doce provincias seleccionadas.
El dato adquiere especial relevancia por las dificultades de la izquierda alternativa para conseguir representación fuera de las grandes circunscripciones. En Santa Cruz de Tenerife, por el contrario, la competencia se produce entre el PSOE y Frente Amplio. El diputado corresponde inicialmente a los socialistas y la transferencia necesaria para igualar el reparto es de 0,400 puntos. En este supuesto, el eventual cambio modificaría la representación de ambas fuerzas, pero no afectaría directamente a la suma de PP y Vox.
Tarragona y Vizcaya: los partidos territoriales también entran en la disputa
La competencia por el último diputado no se limita a las grandes formaciones nacionales. En Tarragona, Junts conserva inicialmente el escaño más ajustado, mientras que el PSOE aparece como siguiente aspirante. La distancia calculada es de 0,250 puntos porcentuales. En Vizcaya, la disputa enfrenta al PSOE con el PNV. Los socialistas mantienen el último diputado en el escenario central, pero una transferencia de 0,350 puntos permitiría igualar los cocientes con los nacionalistas vascos. Ambos casos muestran que el reparto territorial también puede alterar la representación de partidos cuya posición resulte relevante en la futura aritmética parlamentaria.













