Las enfermeras de Ceuta piden la declaración del estado de alarma ante un colapso sanitario sin precedentes

Aseguran estar exhaustas «tanto física como psicológicamente» y denuncian que su ciudad ha sufrido «una vulneración de la integridad territorial»

Hace 20 días que la avalancha migratoria puso a Ceuta en jaque con la llegada de 80.000 inmigrantes procedentes de Marruecos, sumiendo a la ciudad en una situación sin precedentes hasta hoy.

Con casi 84.000 habitantes censados se ha provocado una saturación masiva en los recursos públicos y una extrema presión asistencial. Es por eso que el Colegio de Enfermería de Ceuta ha analizado el último balance sanitario de la ciudad que arroja cifras de una actividad asistencial extrema. El colectivo hace frente a 200 asistencias diarias con picos de más de 1.600 intervenciones, asumiendo una carga asistencial de entre 14 y 16 pacientes por enfermera, y turnos de trabajo que exceden hasta en cuatro horas la jornada prevista.

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«Las enfermeras nos encontramos exhaustas tanto física como psicológicamente, enfrentando un desgaste emocional profundo al ser el principal apoyo de personas que se encuentran en condiciones que no corresponden a las de un país desarrollado. Hemos sufrido una vulneración de la integridad territorial y ante la gravedad de los hechos proponemos que se declare el estado de alarma en todo el territorio. Denunciamos así que no existen medios suficientes para abordar la crisis actual”, denuncia Rosa Fuentes, presidenta del Colegio de Enfermería de Ceuta.

La enfermera Fuentes atendiendo a varios inmigrantes | Cedida por Médicos del Mundo

La situación de las enfermeras en Ceuta es tan delicada y se sienten tan exhaustas, sin recursos y al límite, que el Consejo General de Enfermería (CGE) ha dado su apoyo total a la reivindicación de sus compañeras de la Ciudad Autónoma. «Pedimos que se establezca un mando único en Ceuta que lidere estas operaciones y que se destinen los medios y las previsiones que esta emergencia territorial requiere. No es momento de desviar responsabilidades ni de enmascarar cifras. Las enfermeras se encuentran en una situación de vulnerabilidad, fatiga extrema y estrés prolongado por esta situación, que sumado a la pésima gestión de los contratos estivales está llevando a la profesión a la quiebra asistencial en Ceuta. Las enfermeras se merecen trabajar con dignidad y seguridad”, ha pedido el presidente del CGE,  Florentino Pérez Raya

Brotes de enfermedades

Las enfermeras también han mostrado una profunda preocupación por los brotes de enfermedades relacionadas con el hacinamiento y la falta de higiene personal. Han destacado aproximadamente 200 casos de gastroenteritis aguda, 20 casos de sarna, además de un brote de 30 casos detectados entre militares, 21 casos de impétigo y 4 de tuberculosis, sin contar con los casos producidos en los asentamientos de playas como El Trampolín o las naves del Tarajal, donde el seguimiento es mucho más complejo.

Asimismo, las enfermeras de Ceuta han denunciado la falta de disponibilidad de recursos y el impacto que ello está provocando en los propios profesionales. ““La ausencia de medios ha obligado a las enfermeras, en los primeros días en que las asistencias fueron de 1.149 en 24 horas, a tener que alargar sus jornadas. En Atención Primaria están trabajando hasta las 21 horas cuando su jornada termina a las 17 horas, y están trabajando sábados y domingos, en Urgencias han habilitado una zona para los migrantes en la que ha estado una enfermera atendiendo un volumen de entre 14-16 pacientes”, comenta la presidenta de las enfermeras ceutíes.

Además, añade que esta situación, independientemente de la avalancha migratoria, para ellas es como un ‘deja vu’, ya que el colectivo está acostumbrado a que cada verano la bolsa de trabajo se agote debido a una pésima gestión de los contratos estivales por parte del INGESA ( organismo dependiente del ministerio de Sanidad). “Esto hace que los enfermeros emigren a otros servicios de salud que ofrecen mayor estabilidad”, añade.

La enfermera Fuentes asegura que la falta de previsión y el hecho de trabajar permanentemente con plantillas ajustadas «debilita de forma crítica la seguridad del paciente, ya que la fatiga extrema y el estrés prolongado multiplican los errores humanos que pueden derivar en fallos de dosificación de fármacos o en traspasos de turnos caóticos donde se pierde información vital del paciente”.

Miedo en las calles

Independientemente de su labor, como la gran mayoría de los ciudadanos, las enfermeras de Ceuta exigen la vuelta a la normalidad de su ciudad, que ya hace frente a pérdidas incalculables y que se encuentra sumida en el miedo, y aseguran sentirse abandonadas por parte de las administraciones. “Los ceutíes quieren poder disfrutar de nuestra playa, salir sin miedo a la calle o ir a comprar sin colas de racionamiento o falta de productos de primera necesidad. Se está planteando retrasar incluso el comienzo de los colegios porque en la actualidad se encuentran asaltados. Por otro lado, la situación de los inmigrantes no es la que corresponde a un país desarrollado. Están hacinados y sin servicios de higiene mínimos. Incluso en uno de los colegios de la ciudad se ha puesto en marcha un programa de realojo de mujeres y niñas que se encuentran en la calle”, puntualiza.

“Hemos sufrido una invasión y una vulneración de la integridad territorial», insiste la enfermera que dice que además esto está confirmado por el mismo presidente del Gobierno. «Nuestra demanda se sustenta en el Artículo 4 de la Ley Orgánica que regula los estados de alarma, excepción y sitio, ya que se cumplen los supuestos de catástrofes, calamidades o desgracias públicas, crisis sanitarias, paralización de los servicios públicos esenciales para la comunidad y situaciones de desabastecimiento de productos de primera necesidad. Esta es la situación real a la que se enfrentan las enfermeras y toda la población ceutí. Queremos que nuestra ciudad recupere la normalidad, no podemos convivir en esta situación ni un minuto más”, concluye la presidenta de las enfermeras de Ceuta.

La atención hospitalaria en Ceuta ha descendido en torno a 300-400 asistencias al día y en Atención Primaria alrededor de 70-100 al día, pero estas profesionales aseguran que las asistencias en los asentamientos siguen siendo muy elevadas y la escasez de enfermeras hace que las ONGs estén pidiendo voluntarios urgentemente, ya que están haciendo frente a cerca de 200 asistencias diarias.