Hicieron de su casa «un hogar luminoso y alegre», según lo definió el propio San Josemaría Escrivá de Balaguer
Ayer lunes se entregaron en Roma las dos ‘positiones’ para las causas de los santos del matrimonio de Tomás Alvira y Paquita Domínguez, unos de los primeros matrimonios de supernumerarios del Opus Dei, en el Dicasterio para las Causas de los Santos de la Santa Sede. Hicieron de su casa «un hogar luminoso y alegre», según lo definió el propio San Josemaría Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei.
Tomás Alvira Alvira nació en Villanueva de Gállego (Zaragoza) el 17 de enero de 1906 y falleció en Madrid el 7 de mayo de 1992. Fue doctor en Ciencias Químicas, Investigador del CSIC y Catedrático de Instituto en Ciencias Naturales.
Paquita Domínguez Susín nació en Borau (Huesca) el 1 de abril de 1912 y falleció en Madrid el 29 de agosto de 1994. Era maestra. Se casaron en Zaragoza el 16 de junio de 1939. Tuvieron nueve hijos, de los que el primero, José María, falleció a la edad de cinco años. La familia se trasladó a Madrid en noviembre de 1941, al incorporarse Tomás a su plaza de catedrático en el Instituto Ramiro de Maeztu.

Tomás y Paquita, un matrimonio más cerca de los altares
Fueron ambos supernumerarios del Opus Dei: Tomás desde el 15 de febrero de 1947 y Paquita desde el 1 de febrero de 1952. Fieles al espíritu de la Obra, transmitieron a sus hijos y a otras muchas personas un ejemplo de vida cristiana.
Se santificaron en el ejercicio heroico y perseverante de las virtudes cristianas. La Santa Misa constituía el centro y la raíz de su vida interior. Ayudados por la gracia divina y procurando mantenerse en presencia de Dios, supieron llenar de contenido sobrenatural sus quehaceres ordinarios, familiares, profesionales y sociales.
Ambos padecieron dolorosas enfermedades, que llevaron con gran sentido sobrenatural: Tomás falleció a raíz de un proceso canceroso y Paquita entregó su alma a Dios tras una enfermedad cerebral.










