Más de 8.000 militares dan el salto al empleo civil con el apoyo del Inaem

Gobierno de Aragón y Defensa promueven un programa de orientación y mejora de la empleabilidad para facilitar la transición al mercado laboral de los militares que finalizan su compromiso con las Fuerzas Armadas

El Gobierno de Aragón, a través del Inaem, y el Ministerio de Defensa firmaron en 2008 un convenio para facilitar la transición del personal militar al empleo civil en Aragón. Desde entonces, 8.199 personas, que finalizaron su compromiso con el Ejército, han formado parte de este programa de orientación, formación e intermediación laboral.

Es el caso de Elena López, de 45 años, ex militar con más de 23 años en el Ejército y que hoy trabaja en el sector de la seguridad privada. «Me incorporé al mundo laboral cinco meses después de finalizar mi periodo en las Fuerzas Armadas. El paso a la búsqueda del empleo civil es un proceso exigente, pero también una oportunidad de crecimiento personal y profesional, permitiendo aplicar todos mis valores adquiridos a una nueva etapa», admite.

El Inaem apoya la transición de personas como ella que dejan atrás la etapa militar, buscan empleo y se incorporan al mercado laboral. «Lo viví como una etapa de adaptación y aprendizaje. Me supuso afrontar nuevos retos y nuevas formas de trabajo. Haber estado en el Ejército me ha proporcionado habilidades y valores que me han resultado muy útiles en mi integración al empleo civil. Para mí ha sido muy enriquecedor y gratificante». Dentro del Ejército, realizó tareas relacionadas con la seguridad, las transmisiones, la logística (almacén), el mantenimiento de vehículos y como auxiliar administrativa.

Desde 2008, Gobierno de Aragón y el Ministerio de Defensa llevan a cabo este programa que tiene como objetivo facilitar la transición del personal militar al empleo civil en Aragón.

Desde 2008, Gobierno de Aragón y el Ministerio de Defensa llevan a cabo este programa que tiene como objetivo facilitar la transición del personal militar al empleo civil en Aragón. / Inaem / Ministerio de Defensa

López recuerda que el momento más difícil fue «la adaptación a una nueva vida». Sin embargo, esta militar nunca se sintió «perdida», gracias al personal del Inaem y a «mi tutora de empleo, encargada de asesorarme, formarme y ayudarme». «Es muy importante que uno sepa valorar que cuando sales del Ejército tienes que pensar sobre todo que eres muy válido a la hora de prepararte para cualquier tipo de empleo o camino que quieras tomar».

Durante ese proceso de asesoramiento, la exmilitar llegó a la conclusión de que la mejor opción era reforzar su formación para construir un currículum sólido y aumentar sus posibilidades de acceder a un buen empleo. «Eso se consigue con mucha constancia y, sobre todo, teniendo muy claro que es lo que te quieres preparar y que quieres conseguir», subraya Elena López.

Una atención individualizada y especializada

El Inaem acompaña a los militares en su transición al empleo civil mediante una atención individualizada y especializada. «El objetivo es facilitar una incorporación exitosa al empleo, aprovechando las competencias, la experiencia y los valores adquiridos durante su trayectoria profesional en las Fuerzas Armadas», señala Teresa Pirajno, tutora del Inaem asignada al programa.

Desde 2008, 8.199 personas que finalizaron su compromiso con el Ejército han formado parte de este programa de orientación, formación e intermediación laboral

En primer lugar se realiza un diagnóstico de la situación de cada participante y se diseña un itinerario personalizado de inserción, que incluye orientación laboral, formación, acreditación de competencias, preparación de currículum y entrevistas, intermediación con empresas y apoyo durante la búsqueda de empleo. «Trabajamos para que identifiquen y pongan en valor aquellas competencias transversales que han desarrollado durante su carrera militar, como la capacidad de trabajo en equipo, la disciplina, el liderazgo, la adaptación al cambio o la gestión de situaciones complejas», comenta. «No es solo ayudarles a encontrar trabajo, sino que descubran todo el valor que puedan aportar fuera de las Fuerzas Armadas y afronten esta transición con confianza y seguridad», apunta.

Aunque todos los participantes han compartido una experiencia profesional en el Ejército, sus trayectorias son muy diversas. Por ello se realiza una evaluación individual de la experiencia, la formación, las competencias y los objetivos profesionales de cada persona. «A partir de ese análisis diseñamos un itinerario adaptado a sus necesidades, identificando sus expectativas, las posibles acciones formativas y las oportunidades laborales», subraya.

Desde 2008, el programa ha permitido mejorar su inserción en sectores como la logística, el transporte, la industria, el mantenimiento industrial, la automoción, la seguridad privada, las energías renovables, las telecomunicaciones, la administración o los servicios. «Las empresas reconocen el valor añadido que aportan estos perfiles, tanto por su preparación técnica como por sus habilidades personales y su compromiso profesional».

El Inaem acompaña a los militares mediante una atención individualizada y especializada.

El Inaem acompaña a los militares mediante una atención individualizada y especializada. / Inaem / Ministerio de Defensa

Desde el Inaem señalan que el balance es «profundamente positivo», desde el punto de vista «profesional y humano». Tras más de 17 años de experiencia, el programa se ha consolidado como una referencia nacional en el apoyo a la transición profesional del personal militar hacia el empleo civil, mejorando su empleabilidad. «Su carácter pionero y la colaboración estable entre las instituciones implicadas ha permitido desarrollar una metodología especializada, centrada en las necesidades reales de este colectivo y las demandas del mercado laboral».

El programa no solo ha mejorado la inserción laboral del personal militar, sino que también ha ayudado a visibilizar y poner en valor su potencial ante las empresas. «Ha demostrado que la transición a la vida civil puede convertirse en una gran oportunidad cuando hay acompañamiento especializado y colaboración entre instituciones. Pero, sobre todo, nos ha permitido comprobar el enorme talento, la capacidad de esfuerzo y el compromiso que poseen estos profesionales», admite Teresa Pirajno.

El perfil del militar en el tejido empresarial aragonés

El Ministerio de Defensa impulsa este convenio con el Inaem con el objetivo de «optimizar recursos y ofrecer un acompañamiento más eficaz y adaptado a las necesidades del personal», admite el teniente coronel Félix Barquero, gestor del área de reclutamiento en la Delegacion de Defensa en Zaragoza. «De este modo, se favorece una incorporación al empleo más ordenada, personalizada y con mayores garantías de éxito», añade.

Barquero reconoce que el personal que finaliza su compromiso con el Ejército se encuentra con «la incertidumbre de la inestabilidad laboral, ya que tiene que buscar empleo nuevamente, lo que se acompaña de una edad crítica (45 años), en la que encontrar un puesto de trabajo se antoja relativamente complicado. Este programa pretende facilitar una transición laboral adaptada a las capacidades e intereses de cada persona». A esto se le une la idiosincrasia de la profesión militar, que no es una profesión común al uso.

¿Y qué perfiles profesionales pueden aportar mayor valor a las empresas? «El personal militar cuenta con formación, experiencia y competencias que pueden responder a las necesidades del mercado laboral. Su experiencia contempla la organización, logística, responsabilidad, adaptación y trabajo en equipo, constituyendo un valor añadido para el tejido empresarial aragonés», apunta Barquero.