La Selección no pudo pasar del empate en su debut, lo que la obliga a ofrecer su mejor versión sin opciones de fallo si quiere seguir con vida en un torneo que se le está atragantando
España no comenzó el Mundial de la mejor de las maneras. El conjunto nacional, siempre gran favorito en estas lides, fue incapaz de pasar del empate a cero ante Cabo Verde, una selección que debutaba y con no demasiada tradición al más alto nivel. Pero el combinado de Luis de la Fuente, con un juego lento y ramplón, se estrelló constantemente contra un muro que fue incapaz de superar una y otra vez. Y varios datos confirman el drama de España.
Para empezar, el estilo de juego de la Selección estuvo demasiado alejado del que nos tiene acostumbrados. Amasar el balón en el medio del campo, lanzar rápido a los extremos y buscar llegadas con velocidad a la espalda de la defensa. En lugar de ese fútbol eléctrico, en Atlanta se vio un juego lento, previsible y sin electricidad, que facilitó la labor de dos líneas de cinco bien plantadas por delante de Vozinha. El resto es ya historia de los Mundiales.
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Y es que el hecho de que una debutante saque un más que meritorio empate ante una campeona del mundo y favorita al título no es algo que pase todos los días. Pero el problema para España no es tanto el resultado -que también- como las sensaciones, nada buenas. Y ahí entran en juego dos datos que confirman que algo pasó este lunes con el fútbol de la Roja, dos estadísticas que pocas veces se han visto antes en una competición de primer nivel.
El primero tiene que ver con Mikel Oyarzabal. El delantero centro de España tiene una misión sencilla: encontrar la portería contraria. Pero, para ello, le tienen que llegar balones y, en caso de que esto no suceda, tirar movimientos para encontrar espacios, no solo hacia el área, sino también en apoyos cortos. Pues bien, el delantero de la Real se convirtió en el primer futbolista desde el Mundial de 1966 en no tocar un solo balón en la primera media hora de partido.
Si tenemos en cuenta que el 74% de la posesión fue para España, es difícil explicar que un futbolista no tocara el balón ni una vez durante media hora. Primero, confirma que no le llegaron balones al máximo responsable del gol; segundo, la escasa movilidad de la parcela atacante. Pero otro dato más se suma para tratar de entender el mal partido de España: Cabo Verde solo hizo una falta en todo el partido, el dato más bajo de toda la historia del torneo.
Así, en resumidas cuentas: España tuvo el balón, su delantero casi no tocó balón y un rival muy inferior, para defenderse de toda una campeona del mundo, solo tuvo que hacer una falta. Ni siquiera interrupciones tácticas o por estar fuera de posición. La realidad habla del poco fútbol que mostró este lunes España, al borde del pasivo en cada acción. Eso sí, la mejor noticia es que solo es el comienzo del torneo, hay espacio para mejorar y seguir creciendo.
La estadística más tremenda
Pero, por encima de ambas estadísticas, hay un dato que es realmente escalofriante y que muestra algo terrorífico: España no es tan favorita como parece. ¿El motivo? Desde que la Selección saliera campeona en Sudáfrica 2010, solo ha sido capaz de ganar tres partidos en cuatro Mundiales diferentes. Tres. Y todos ellos ante rivales claramente inferiores y con escaso peso futbolístico en el plano internacional. Quizá haya que plantearse si ese es nuestro verdadero nivel.
En Brasil 2014, España perdió ante Países Bajos (5-1) y Chile (2-0), ganando a Australia (3-0), cayendo en la fase de grupos. En Rusia 2018, España empató contra Portugal (3-3), ganó a Irán (1-0) y volvió a empatar con Marruecos (2-2), pero fue eliminada en octavos ante la anfitriona en penaltis. En Qatar 2022, España goleó a Costa Rica (7-0), pero empató contra Alemania (1-1) y perdió contra Japón (2-1), siendo eliminada de nuevo en octavos, de nuevo en penaltis, ante Marruecos.
Es decir, Australia, Irán y Costa Rica son el triste bagaje de los últimos cuatro Mundiales, si tenemos también en cuenta el empate en el presente torneo ante Cabo Verde. Toca mejorar, y mucho, en un corto periodo de tiempo si España quiere recuperar la senda ganadora. Y, sobre todo, importante tratar de no fallar más para evitar a Argentina en unos hipotéticos cruces. Queda mucho camino por andar, pero los datos no invitan a lanzar las campanas al vuelo.










