Tal día como hoy pero de 2013, Jorge Mario Bergoglio inauguró un pontificado marcado por la intención de transformar la Iglesia en un «hospital de campaña»
Desde el primer minuto en el balcón de la basílica de San Pedro el 13 de marzo de 2013, el recién elegido Papa Francisco dejó claro que su estilo diferiría de la tradición reciente. Se presentó con su cruz pectoral de hierro de arzobispo, prescindiendo de la muceta roja y la estola que lucieron sus predecesores.
Esta ruptura estética, así como otras decisiones como la de trasladarse a la residencia de Santa Marta, serían esos gestos iniciales que anticiparon el modo en que Francisco buscaría expresar la misión de la Iglesia. No se trataba únicamente de elecciones prácticas, sino también de una forma de comunicar un determinado estilo pastoral, posteriormente sintetizado en la imagen de la Iglesia como «hospital de campaña»: una institución que no debe alejarse del combate y debe sanar heridos, evitando convertirse en una simple «ONG» que asiste sin transformar.
Un ‘magisterio de lo cotidiano’
Podría decirse que el magisterio de Francisco no se mide tanto por la densidad de sus encíclicas como por el lenguaje que ha adoptado para transmitir ideas a partir de experiencias de la vida cotidiana. Ha sido, en gran medida, un pontificado marcado por gestos y palabras que buscaron traducir ciertos contenidos en imágenes comprensibles.
Una de las frases más recordadas del Papa argentino es una que dedicó a una pareja de novios «Peléense todo lo que quieran con tal de que hagan la paz antes de que acabe el día. Nunca se vayan a dormir peleados, el día tiene que terminar en paz (…) porque la Guerra Fría del día siguiente es muy peligrosa», les dijo.
La defensa de la familia fue también uno de los ejes centrales de Francisco. En coherencia con su insistente denuncia de la «cultura del descarte», el Papa subrayó repetidamente la necesidad de proteger a los más vulnerables del tejido social: los no nacidos, los mayores, los enfermos y quienes viven situaciones de fragilidad.
El Pontífice abordó asimismo con frecuencia la cuestión de la baja natalidad, especialmente en Europa. En varias intervenciones advirtió sobre una tendencia cultural preocupante: «Hoy vemos una forma de egoísmo. Vemos que algunos no quieren tener hijos. A veces tienen uno, y ya, pero en cambio tienen perros y gatos que ocupan ese lugar», señaló durante una audiencia.
Junto a estas reflexiones sobre la vida familiar, el Papa dedicó numerosas catequesis a las relaciones cotidianas entre las personas, señalando algunos comportamientos que considera especialmente dañinos para la convivencia. Entre ellos mencionó con frecuencia la envidia y el «cotilleo», a los que ha descrito como una «carcoma» capaz de corroer el corazón humano.
«La envidia es la semilla de la guerra», afirmó en una ocasión, invitando a cada persona a examinarse interiormente y preguntarse qué hay en su propio corazón: si crece en él el resentimiento por lo que otros tienen o una rabia oculta que termina deteriorando las relaciones.
El Papa que más nombró al Maligno
Francisco otorgó un gran protagonismo a san José, elevándolo al núcleo de la liturgia al ordenar en 2013 la inclusión de su nombre en todas las Plegarias Eucarísticas. Su relación con el santo se definió por una sincera confianza; el Pontífice reveló que solía colocar notas con sus problemas bajo una imagen de San José durmiendo para que este «soñara» con ellos y mediara en su resolución. En su carta apostólica Patris corde, lo reivindicó como un modelo de «valentía creativa» y servicio silencioso.
En cuanto a la figura del mal, un análisis que realizó El Debate reveló que Francisco fue el Papa que más veces ha mencionado explícitamente al demonio en el último siglo, advirtiendo que su mayor truco es hacer creer que no existe. El Papa identificó amenazas muy concretas, calificando la pornografía como el «lenguaje del demonio en Internet» y alertando contra la tristeza, a la que definió como un «demonio astuto» capaz de convertirse en un estado de ánimo maligno. Para el Pontífice, aunque el diablo busca el fracaso del hombre a través de la desesperación, carece de esperanza frente a la fuerza de la oración.
Frente a esa realidad del mal, Francisco insistió también en la dimensión positiva de la vida cristiana. Así lo expresó en su encíclica Dilexit Nos, que quedó injustamente eclipsada por los debates sobre ecología o fraternidad que marcaron sus textos previos. En este escrito, el Pontífice se centró en el amor humano y divino del Sagrado Corazón de Jesús, defendiendo que este no es algo teórico, sino una fuerza impulsora hacia la acción y el cuidado a los demás.
Su estilo, directo y con frecuencia improvisado, provocó en no pocas ocasiones interpretaciones dispares y confusión. Pero detrás de esa forma de comunicar se mantuvo una intención constante: recordar que el cristianismo no es ante todo un sistema de normas, sino el anuncio de una alegría que tiene su origen en el encuentro con Cristo. Quizá por eso, más allá de debates, titulares o controversias, el pontificado de Francisco quedará ligado a ese intento de devolver al lenguaje de la Iglesia una palabra sencilla y reconocible: la alegría del Evangelio.




![3. «Nunca terminen el día sin hacer la paz» «Discusiones de pareja. Es habitual y sucede que el esposo y la esposa discuten, alcen la voz, se peleen. Y que a veces vuelen los platos, pero no se asusten cuando sucede esto, les doy un consejo, nunca terminen el día sin hacer la paz» (Cracovia, 6 de octubre de 2016). Así se dirigió a los jóvenes el Papa en la Jornada Mundial de la Juventud de Polonia. Hablando sobre el matrimonio en un tono amable y divertido que despertó la risa en varias ocasiones. «¿Y saben por qué?», siguió preguntando el Papa. «Porque la guerra fría al día siguiente es muy peligrosa. ‘Y, ¿cómo tengo que hacer Padre, para hacer la paz?’, puede preguntar alguno de ustedes. No hace falta un discurso, basta un gesto y se acabó, ya está hecha la paz. Cuando hay amor, un gesto arregla todo». 4. «No se dejen robar la alegría» «No se dejen robar la alegría ¿Qué es lo que no se tienen que dejar robar? [Los chicos: ¡La alegría!] Que nadie se las robe, que nadie los engañe, no se dejen robar la esperanza, ¿Qué es lo que no se tienen que dejar robar? [Los chicos: ¡La esperanza!] La alegría y la esperanza. ¡Todos! [Chicos: ¡la alegría y la esperanza!] (Bogotá, 11 de septiembre de 2017) Este fue el diálogo que mantuvo con los jóvenes que esperaban al Papa Francisco en la Nunciatura Apostólica, en Bogotá, entre los que se encontraban muchachos rescatados de la calle y las drogas. 5. «Las fake news nacieron en el Génesis» «Se ha de desenmascarar la que se podría definir como la ‘lógica de la serpiente’, capaz de camuflarse en todas partes y morder. Se trata de la estrategia utilizada por la ‘serpiente astuta’ de la que habla el Libro del Génesis, la cual, en los albores de la humanidad, fue la artífice de la primera fake news» (Enero de 2019). Esta es la lectura que el Papa ofrecía en el Mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, 2018, en pleno estallido de manipulaciones facilitadas por redes sociales. Esa primera «fake news» «llevó a las trágicas consecuencias del pecado, y que se concretizaron luego en el primer fratricidio y en otras innumerables formas de mal contra Dios, el prójimo, la sociedad y la creación», afirmaba el Papa pidiendo un compromiso concreto para evitar la difusión de noticias falsas y a restaurar la dignidad del periodismo. 6. «Una Iglesia en salida» «exige una conversión misionera» «Una Iglesia en salida hasta los últimos confines exige una conversión misionera constante y permanente. Cuántos santos, cuántas mujeres y hombres de fe nos dan testimonio, nos muestran que es posible y realizable esta apertura ilimitada, esta salida misericordiosa, como impulso urgente del amor y como fruto de su intrínseca lógica de don, de sacrificio y de gratuidad» (Vaticano, 9 de julio de 2019). Este fue el mensaje del Papa para la Jornada Mundial de las Misiones, en el que pidió que durante el mes de octubre de 2019 se viviera un «mes misionero extraordinario». Una manera para imprimir la conversión que hoy necesita la Iglesia. 7. «El Papa 'enjaulado' en la Biblioteca» «Es un poco extraña esta oración del Ángelus de hoy, con el Papa 'enjaulado' en la Biblioteca, pero yo los veo, y les estoy cercano» (Vaticano, 8 de marzo de 2020) Era el día del primer Ángelus del Papa Francisco recitado en vivo y en video, desde la Biblioteca del Palacio Apostólico, poco antes del inicio del confinamiento impuesto por la pandemia del Covid-19. Esta frase la pronunció al inicio de la conexión. Luego, al final, el fuera de programa: el Papa salió a ver por la ventana del Palacio Apostólico para bendecir la Plaza de San Pedro. Aún no se sabía, pero esa Plaza, en el curso de los meses, se volvería vacía y silenciosa. 8. «El extremismo, traición a la religión» «Desde este lugar que es fuente de fe, desde la tierra de nuestro padre Abrahán, afirmamos que Dios es misericordioso y que la ofensa más blasfema es profanar su nombre odiando al hermano. Hostilidad, extremismo y violencia no nacen de un espíritu religioso; son traiciones a la religión. Y nosotros creyentes no podemos callar cuando el terrorismo abusa de la religión» (Llanura de Ur en Iraq, 6 de marzo de 2021) Al dirigirse a los líderes interreligiosos iraquíes, Francisco condenó la violencia que ha flagelado ese país en los últimos años y pidió amistad y cooperación entre los representantes religiosos. «Nos corresponde a nosotros resolver con claridad los malentendidos. No permitamos que la luz del Cielo se ofusque con las nubes del odio», afirmó. 9.«No seáis esclavos del móvil» «Hoy necesitamos jóvenes verdaderamente ‘transgresores’, no conformistas que sean esclavos del móvil, sino que cambien el mundo como María, llevando a Jesús a los demás, cuidando de los otros» (20 de noviembre de 2022). Durante su visita a la ciudad italiana de Asti, el Papa Francisco lanzó su encarecido mensaje a los jóvenes: «Levantarse y ponerse en marcha: no quedarse quieto y pensar en uno mismo, desperdiciando la vida persiguiendo la comodidad o la última moda, sino apuntar hacia arriba, ponerse en marcha, salir de los miedos para tender la mano a los necesitados». 10. Benedicto XVI, «es un hombre de Dios» «Queremos decir juntos: ‘Padre, en tus manos encomendamos su espíritu’. Benedicto, fiel amigo del Esposo, que tu gozo sea perfecto al oír definitivamente y para siempre su voz» (Vaticano, 5 de enero de 2023). Con estas palabras el Papa Francisco puso su broche de oro a la homilía en el funeral de Joseph Ratzinger. Cuatro días antes, concluía el año con estas palabras dirigidas a su predecesor: «Con emoción recordamos su persona tan noble, tan amable. Y sentimos tanta gratitud en el corazón: gratitud a Dios por haberlo dado a la Iglesia y al mundo; gratitud a él, por todo el bien que ha realizado, y sobre todo por su testimonio de fe y de oración, especialmente en estos últimos años de su vida retirada. Sólo Dios conoce el valor y la fuerza de su intercesión, de sus sacrificios ofrecidos por el bien de la Iglesia».](https://imagenes.eldebate.com/files/related_image/files/fp/uploads/2023/03/10/640b73b1c6a97.r_d.1750-1433.jpeg)








