Aprender a pensar

La persona es un ser inteligente, con capacidad de pensar y sólo, en la medida que ejercita esta capacidad, vive una vida auténticamente humana. Pero, no parece que sea ésta -enseñar a pensar- una preocupación y aún menos, una tarea en la que estemos inmersos los que nos dedicamos a la educación (ayudar a educarse, a aprender, a mejorar). Da la sensación de que sólo se les pide que memoricen, aunque no entiendan aquello que se les propone, para así, poder aprobar. Muchos estudian para aprobar no para aprender. ¿Qué los chicos piensen?… Más fácil es decirles lo que tienen que pensar, o mejor, lo que tienen que hacer, aunque no piensen.

De otra parte, el ritmo de la vida no favorece el que ellos dediquen tiempo a pensar, ni que quieran realmente dedicarse a hacerlo. No pueden, no quieren, no saben.

No sé si no quieren porque no saben, o no pueden porque no quieren y, no saben porque ni pueden ni quieren o, las tres cosas a la vez. Lo que me parece es que esto de pensar no se estila entre nosotros. Es posible, que como hay gentes que se dedican a pensar por nosotros (los hombres del márqueting) y luego a transmitírnoslo en fáciles slogans, nos resulta más sencillo aceptarlo, sin pensar, hacerlo propio y… ¡que piensen otros!

No parece que las leyes de educación estén encaminadas a mejorar esta situación sino, que van en camino de adoctrinar a los muchachos en una serie de principios, que no les ayudaran a pensar, a saber pensar de manera inteligente, sino -y ello es más fácil- a asumir los pensamientos de otros y repetirlos sin pensar como si fueran propios, con la ingenua pretensión de que, realmente, es eso lo que ellos “piensan”.

Pensar es hacerse cargo de lo que una cosa es. Pensar es, considerar detenidamente ideas y conceptos, darles vueltas, tratar de discernir, en definitiva, profundizar en el porqué o el para qué de alguna cosa. Al reflexionar, el hombre no decide de forma impulsiva, sino que antes, procura recoger más información -que considera necesaria- para luego ponderarla. Cuando el hombre obra de este modo lo hace inteligentemente, responsablemente.

Son los padres los primeros que tienen que enseñar y educar (ayudar a mejorar) a sus hijos a pensar. ¿Porqué los padres?.. Porque ellos son los primeros responsables de la educación de sus hijos (art. 27,3) y porque no es difícil que otras personas o grupos, movidos por intereses ajenos al desarrollo y mejora de los niños, traten de infundir pensamientos e ideas que en vez de ayudarles a crecer en libertad les manipulen en favor de sus personales criterios e intenciones. En la historia, son varios los casos de adoctrinamiento que han producido graves y perniciosas consecuencias.

Además, el querer enseñar a los niños a pensar, nos impele a pensar primero a nosotros. ¿Por qué tengo que hacerme la cama?.. ¿Por qué he de estudiar música y no es obligatorio aprender a tocar el trombón?.. ¿Por qué he de estudiar matemáticas?..¿Por qué no puedo jugar con la Play?.. ¿Por qué no puedo salir por la noche si a mis amigos les dejan?..¿Por qué he de ayudar en casa?..

Sabemos, que a veces, no nos salen las respuestas a tantas preguntas pero, tiene que haberlas, y nuestra obligación consiste en que los chavales las encuentren para que puedan actuar libremente, como deben actuar, y se sientan, por ello, responsables.

Si no les enseñamos a pensar y a ser consecuentes con lo que piensan, pronto pensaran de acuerdo a su manera de vivir. Ya que: “El que no vive como piensa pronto “piensa” como vive”. ¿Es acaso este, una parte importante, de nuestro problema actual?.. Pero, si te parece el tema interesante, otro día, continuamos…