Cataluña fue la comunidad que más impuestos creó el año pasado y la que más tributos tiene

Los impuestos propios que aprueban las comunidades son una “jungla inexpugnable” de 82 figuras que gravan hechos tan diversos como cánones al agua, premios al bingo o bolsas de plástico. La calificación la ha dado el presidente del Consejo General de Economistas de España, Valentín Pich, está mañana en la presentación del Panorama de la Fiscalidad Autonómica y Foral 2018, un minucioso informe que año tras año da una instantánea de la realidad tributaria de las regiones. Cataluña lidera la clasificación de impuestos propios creados con 18 figuras, tres de ellos inconstitucionales y 4 creados en 2017: el de estancias de establecimientos turísticos, uno de emisión de elementos radiofónicos, el de bebidas azucaradas, el de emisiones de dióxido (este aún no ha entrado en vigor) y el de activos no productivos.

Por todo ello recauda 630 millones, un 3,2% de sus ingresos (mas que la media, que supone un 2,2%, 2.090 millones) aunque pese a tener mas impuestos no es la que más ingresa por este concepto: lo es Canarias, con un 15,8%. Este liderazgo tributario de Cataluña se repite en el IRPF en un segmento muy concreto: es la región donde más impuesto pagan las rentas medias y bajas y las que ingresan hasta algo más de 30.000 euros.

Pese a la actividad normativa al crear impuestos de la Generalitat en el año del «procés», la región ha sido la única que no ha cambiado su tarifa de IRPF desde 2010: mientras el Gobierno Central ha subido y ha bajado su 50% de tarifa desde entonces, el resto de comunidades han ido bajando el tributo. Todo ello pese a que Junts Pel Sí incluía en 2015 la promesa de bajar el IRPF a las rentas bajas. Desde entonces no ha habido ningún cambio.

Así, Madrid vuelve a ser la comunidad con menos impuestos tanto para rentas bajas como altas en IRPF. Comunidad Valenciana es la que más grava a las rentas más altas (de ingresos superiores a 110.000 euros) y Extremadura es la líder en hacer tributar a las que ganan de 45.000 a 70.000 euros. En IRPF hay 220 bonificaciones autonómicas en todas las comunidades, que sumadas a las de todos los impuestos cedidos y compartidos (Sucesiones, Transmisiones Patrimoniales o Actos Jurídicos Documentados) ascienden a 732.

Guerra fiscal en Sucesiones

Sin embargo, al repasar las novedades tributarias de 2018, el verdadero protagonista es el impuesto de Sucesiones, donde se ha desatado una «guerra fiscal», en palabras del secretario técnico de los asesores fiscales del REAF, Luis del Amo, para ver quién baja más el impuesto. Por el momento, y ante la presión de Ciudadanos en los ejecutivos regionales que apoya, ganan comunidades socialistas: Andalucía y Extremadura son las que más lo han reducido, seguidas de Murcia, Castilla y León y Asturias.

De hecho, Andalucía ha desbancado a Madrid y se ha convertido en la región donde menos tributo se paga en herencias de familiares directos menores a un millón de euros: un soltero que hereda 800.000 euros de su padre (200.000 por la vivienda del fallecido) pasará a pagar de 164.094 euros en 2017 a 0 euros este año. En Madrid este mismo caso pagaría 1.586 euros.

La Junta de Andalucía acusó en la conferencia de presidentes a Madrid de dumping fiscal y hasta este año era una de las regiones donde mas Sucesiones se pagaba. Del Amo ha achacado está guerra tributaria a la baja a la “presión ciudadana” y ha llamado, como hizo la Comisión de expertos para la reforma del modelo, a que haya una armonización fiscal entre comunidades. El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, ha defendido eliminar directamente el impuesto. La única región que ha subido el tributo en 2018 ha sido Cantabria para las herencias mayores a 100.000 euros, bajándolo para las superiores.

Los economistas constatan que los familiares directos apenas pagan en Sucesiones en casi todas las comunidades (sobre todo en Asturias, Baleares, Canarias, Castilla-La Mancha, Galicia, Extremadura, Madrid, Murcia, La Rioja, País Vasco y Navarra). Luis del Amo ha señalado que las bonificaciones autonómicas en Sucesiones ya suponen una pérdida de recaudación mayor que las de IRPF, en rentas del trabajo.

Esta situación va a marcar la negociación del nuevo modelo de financiación autonómica, donde Sucesiones ha sido uno de los impuestos más polémicos. Pich ha denunciado la «teatralidad» y la «demagogia» del debate sobre la financiación de las comunidades, que son las que prestan el groso del Estado del Bienestar con Sanidad, Educación y protección social.