León XIV reivindica la literatura como «acto de verdad» y la lectura como una forma de «no absolutizar el propio punto de vista»

El Santo Padre recibe a un grupo de escritores y destaca que la escritura es un «gimnasio de humanidad» esencial para la empatía y la revelación de Dios en lo cotidiano

León XIV ha recibido esta mañana en audiencia a un grupo de escritores con motivo del centenario de la Librería Editorial Vaticana (LEV), la casa editorial de la Santa Sede fundada en 1926. Durante el acto, el Pontífice ha reflexionado sobre la trascendencia del libro y el oficio de escribir como herramientas fundamentales para la búsqueda de la verdad y el encuentro con lo divino.

El Santo Padre ha comenzado su alocución definiendo la escritura como un «acto de verdad» y una forma de revelación personal que muestra quiénes somos y hacia qué futuro soñamos. Citando su primera encíclica Magnifica Humanitas, León XIV ha recordado que «la verdad no es un territorio a defender, sino un bien a compartir», subrayando que el escritor no debe ser dueño de la verdad, sino alguien que se deja conquistar por ella para atraer a los demás.

Un «gimnasio de humanidad»

Pero el discurso también ha destacado la dimensión humana de la literatura. El Papa ha hecho referencia a las palabras de Terencio —«nada de lo humano me es ajeno»— y ha rescatado la enseñanza del Papa Francisco sobre el valor formativo de los textos literarios. Para el Pontífice argentino, leer permite «ver a través de los ojos de los demás», adquiriendo una perspectiva que ensancha nuestra humanidad y activa el poder empático de la imaginación.

En este sentido, León XIV ha calificado la creación de historias y personajes como un «gran gimnasio de humanidad». Al identificarse con personajes ajenos, el lector aprende a «no absolutizar su propia visión» y a componer, como en un mosaico, una verdad que siempre trasciende al individuo. Sin esa empatía, advirtió, no pueden existir la solidaridad, la compasión ni la misericordia.

Dios en las historias humanas

El Papa también ha explorado la conexión entre la escritura y la Revelación. Apoyándose en el pensamiento del cardenal Radcliffe, ha señalado que para el cristiano nada de lo humano es ajeno a Cristo y que las preguntas fundamentales sobre el amor, la justicia o el sufrimiento ayudan a comprender mejor al Señor.

«Cuando vamos al fondo de nuestra humanidad, no estamos lejos de Dios», afirmó el Santo Padre, explicando que el Dios bíblico se manifiesta precisamente en las historias humanas: en la liberación de la esclavitud, en el nacimiento de un hijo o en encuentros cotidianos. «Dios actúa en nuestras vidas a través de lo que hacemos y de quiénes somos, así como a través de las muchas personas con las que nos encontramos», ha afirmado.

Para concluir, León XIV se ha hecho eco del histórico llamamiento de san Pablo VI a los artistas: «Os necesitamos». El Pontífice pidió a los escritores su imaginación y creatividad narrativa para crear «espacios de libertad y autenticidad» donde la gracia divina pueda ofrecer consuelo y paz.