El experto en seguridad José María Gil aporta datos relevantes de la cómo sucedieron los hechos y delconocimiento previo que tenía el Gobierno de Sánchez
Un sector del Makhzen, el círculo de poder en torno al rey Mohamed VI de Marruecos, con capacidad de mando sobre gendarmes y Fuerzas Auxiliares, reguló la invasión de Ceuta, según un informe del experto en seguridad José María Gil Garre, al que ha tenido acceso LA RAZÓN. El Gobierno de España lo sabía y no ordenó ninguna respuesta previa, subraya.
Fuentes de inteligencia de ambos países, que cita Gil Garre, coinciden en un punto central y de elevada relevancia analítica: un sector del Makhzen disponía de capacidad real de hacer llegar órdenes hasta el nivel operativo de gendarmes y fuerzas auxiliares desplegados en la frontera de Ceuta. Las interceptaciones del Regimiento de Guerra Electrónica 32 (Ejército de Tierra español) no reflejan conversaciones descontroladas de personal de baja graduación ni ruidos de fondo de un dispositivo desbordado. Reflejan el tránsito de instrucciones hacia la última línea del dispositivo fronterizo, añade. Las órdenes relativas a la permanencia en los puestos, a la gestión del flujo y al tratamiento de los flotadores son el tipo de indicaciones que solo se explican si existe una cadena de mando operativa que llega hasta ese nivel.
La regulación del flujo observada el 30 de julio es compatible con el ejercicio de esa capacidad de mando y no con un simple desbordamiento imprevisto o con una incapacidad generalizada. elemento convierte la permisividad en regulación deliberada. Las citadas fuentes subrayan que la capacidad de modular la respuesta de las fuerzas de seguridad en la frontera constituye uno de los instrumentos clásicos de presión asimétrica del aparato de poder marroquí, y que en esta ocasión ese instrumento fue utilizado con conocimiento previo y con instrucciones que bajaron hasta el nivel operativo.
Por lo que respecta a la que denomina “Fractura entre el diagnóstico interno del PSOE y el discurso público del Gobierno”, afirma que “miembros de la Comisión Ejecutiva Federal del Partido Socialista Obrero Español reconocían en círculos internos, durante las semanas críticas de la crisis y en el periodo posterior, dos elementos que contrastaban de forma nítida con la línea pública del Ejecutivo: los fallos de gestión del Gobierno y la culpabilidad de Marruecos. Este reconocimiento interno se producía en el mismo periodo en que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y sus ministros mantenían en público la línea de exoneración a Rabat. La discordancia entre el diagnóstico privado de parte del núcleo dirigente del partido y el discurso oficial del Gobierno constituye un dato relevante sobre el manejo político de la crisis y sobre la existencia de lecturas divergentes dentro del propio espacio político que sostenía al Ejecutivo”.
“Esta fractura no es un detalle anecdótico; forma parte del balance de responsabilidad política. Indica que el diagnóstico de fallos de gestión y de culpabilidad de Marruecos no era exclusivo de la oposición o de fuentes externas, sino que circulaba también en el interior del partido del Gobierno”.
Silencio gubernamental sobre la convergencia de los vectores de inteligencia: Existían múltiples vectores de inteligencia —Centro Nacional de Inteligencia, inteligencia militar, interceptaciones del REW-32, información de frontera y fuentes abiertas— que convergían en un diagnóstico coherente de riesgo elevado varios días antes de la entrada masiva. El Gobierno guarda silencio sobre esa convergencia. No consta que se ordenara un análisis formal consolidado de riesgo, la definición de posibles escenarios ni la preparación de respuestas previas a la invasión. La decisión de no activar contingencias de escala adecuada se produjo, por tanto, con conocimiento acumulado suficiente y con tiempo de anticipación. Este silencio sobre la convergencia de los vectores constituye en sí mismo un elemento del balance de responsabilidad institucional. La existencia de múltiples fuentes de alerta no se tradujo en una respuesta proporcional, y el relato oficial posterior ha omitido o minimizado la amplitud del conocimiento previo disponible.
Estrategia del Sector del Makhzen Identificado El sector del Makhzen al que se atribuye capacidad de mando sobre gendarmes y fuerzas auxiliares no actúa en el vacío. Se inserta en una lógica de presión asimétrica que combina el tablero bilateral con España y el tablero europeo de la negociación del acuerdo estratégico y global entre la Unión Europea y el Reino de Marruecos. La coincidencia de la entrada masiva con la Fiesta del Trono maximiza el valor simbólico de la demostración y la proyecta tanto hacia el interior del propio régimen como hacia el exterior. El momento de reacomodo interno del aparato de poder ante la eventual sucesión añade un incentivo de prestigio y de utilidad demostrable ante el monarca actual y ante quien pueda ser el futuro soberano. La capacidad de hacer llegar órdenes hasta la última línea de la frontera es el elemento que convierte la permisividad observada el 30 de julio en regulación deliberada del flujo. Las confirmaciones obtenidas de ambos lados de la frontera refuerzan esta lectura y alejan de forma significativa la hipótesis del simple desbordamiento o de la incapacidad sobrevenida. La frontera se utilizó como instrumento de presión y de demostración de capacidad de control.
Evaluación de la Gestión del Gobierno Español Organismos españoles de inteligencia, militares y de frontera disponían de información relevante muchos días antes de la entrada masiva. Existían múltiples vectores de inteligencia que convergían en un diagnóstico coherente de riesgo elevado. La convergencia de esos vectores no se tradujo en una orden de análisis formal consolidado de escenarios ni en la preparación de respuestas previas a la invasión. La respuesta del Estado fue predominantemente reactiva: se actuó cuando la entrada ya se estaba produciendo y cuando los recursos de la ciudad autónoma se encontraban ya desbordados. La desclasificación posterior de documentos, presentada como ejercicio de transparencia, omitió el contenido completo de las interceptaciones del Regimiento de Guerra Electrónica 32, limitando de forma significativa la transparencia del relato oficial y dificultando una rendición de cuentas completa.
En paralelo, miembros de la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE reconocían en círculos internos los fallos de gestión del Gobierno y la culpabilidad de Marruecos, mientras el discurso público del presidente del Gobierno y de sus ministros mantenía de forma consistente la línea de exoneración a Rabat. Esta discordancia entre diagnóstico interno y línea pública forma parte del balance de responsabilidad política e institucional y no puede ser ignorada en una evaluación completa de la crisis. La existencia de conocimiento previo suficiente, la multiplicidad de vectores de alerta y la ausencia de una respuesta proporcional configuran un fallo de gestión que no se explica por falta de información, sino por decisiones —o ausencia de decisiones— tomadas con conocimiento de causa.










