El Santo Padre ha celebrado la fiesta de Nuestra Señora del Lago en Castel Gandolfo con un recorrido en barco, acompañado por una decena de embarcaciones más

León XIV, junto a algunos miembros de la Curia, religiosas y varios colaboradores, encabezó la procesión a bordo de una embarcación en cuya cubierta se colocó una imagen de María y una bandera vaticana. Detrás le seguían más de treinta embarcaciones, entre botes y piraguas.

Poco antes de embarcarse, León XIV había presidido una misa en la iglesia de María Santísima del Lago ante la presencia de algunos fieles, a quienes alentó a no ceder al odio y a la violencia. «Dicen que poner la otra mejilla es de perdedores, que dar en vez de rechazar es de ingenuos, que perdonar sin límites es de débiles (…) No nos confundamos: el odio y la violencia no conducen a nada bueno, solo a la destrucción y a la muerte», avisó el pontífice en su homilía. En este sentido, subrayó que el mundo «está muy necesitado de vida, de esperanza, de serenidad y de paz» y llamó a impedir que «el mal desfigure la humanidad y corrompa el corazón» de la gente.

Una imagen muestra el Palacio Apostólico antes de una procesión en barco por el lago Albano con motivo de la fiesta de Nuestra Señora del Lago, en Castel Gandolfo

El Papa León XIV llega para asistir a una procesión de barcas en el lago Albano con motivo de la fiesta de Nuestra Señora del Lago, en Castel Gandolfo

Tras cruzar la playa, la imagen de la Virgen se ha colocado a bordo de una embarcación en la que también iba el Papa.

La fiesta de Nuestra Señora del Lago ocupa un lugar especial en el corazón de la población local, a pesar de que su historia es relativamente reciente. Se instauró durante el Año Mariano de 1954 por iniciativa del entonces párroco, el padre Dino Sella, con el objetivo de involucrar a todos los fieles que trabajaban en torno al lago. La iglesia se construyó veintitrés años más tarde.

Además de san Pablo VI, que la consagró hace cuarenta y nueve años, la iglesia de María Santísima del Lago también recibió la visita de san Juan Pablo II en 1979. Ambos pontífices participaron en la procesión, aunque ninguno recorrió el tramo que transcurre por el agua.

León XIV se ha sumado a esta tradición muy sentida entre las poblaciones en torno a este lago volcánico, como Castel Gandolfo, donde el Vaticano posee un palacio de verano que este papa ha vuelto a usar tras la larga ausencia de su antecesor Francisco.










