El embrujo del eclipse parcial de Luna

Las nubes ocultaron en algunos momentos el fenómeno en Zaragoza cuando se proyectaba sobre el satélite la sombra de la Tierra.  

Los amantes de los fenómenos inusuales que regala el cielo han madrugado este viernes para contemplar cómo se proyectaba la sombra de la Tierra sobre la Luna y producía el eclipse parcial del satélite. Pero quienes lo han hecho en Zaragoza se han encontrado con que, en algunos momentos, las nubes impedían ver el disco lunar. Astrofotógrafos como Oswaldo Felipe disfrutaron de cielos más despejados para retratar el fenómeno en Muel. En otros puntos de Europa y de América ha sido posible disfrutar del casi total eclipse lunar: el 93% ha quedado oculta.

En la península ibérica despejada, el máximo del eclipse ha podido verse a las 6.12 de la madrugada de este viernes, mirando hacia el oeste, a simple vista, sin filtros ni protección ocular especial, y con la Luna cada vez más cerca del horizonte.

Aunque la Tierra se ha interpuesto entre el Sol y el satélite, parte de la luz solar atraviesa la atmósfera y alcanza la superficie lunar, de ahí que la zona eclipsada no ha desaparecido por completo y ha adoptado en algunos mementos tonos cobrizos o anaranjados.

Un hemisferio y cinco etapas

Un eclipse de Luna se produce en cinco etapas: la penumbra, en la que la sombra de la Tierra borra el borde delantero de la Luna; la umbra, que produce un dramático oscurecimiento en el borde inferior izquierdo del disco lunar, y el eclipse máximo, cuando el astro se tiñe de rojo. En las dos siguientes el proceso es el inverso y la Luna recupera paulatinamente su brillo inicial.

A diferencia de un eclipse solar total, que solo puede verse en una franja larga y estrecha a través de la superficie de la Tierra, un eclipse lunar se puede ver desde todo el hemisferio nocturno que se encuentra de cara a la Luna.

Próximos eclipses

Cada año se producen entre 4 y 7 eclipses solares y lunares, aunque normalmente se acompañan y, a un eclipse de Sol, le sigue uno de la Luna, como en este caso. Por eso, cada año hay al menos dos eclipses solares y dos lunares.

Aunque los eclipses parciales de Sol son más fáciles de observar, es mucho más difícil ser testigo de un eclipse total o anular.

En España, el último eclipse anular visible sucedió en 2005 y el último eclipse total se pudo ver en 1959, y solo desde las islas Canarias.

El último eclipse total de Sol fue una rareza que se pudo disfrutar el pasado 12 de agosto, algo que no sucedía desde 1912.

Los próximos eclipses de Sol visibles desde España serán el 2 de agosto de 2027 (eclipse total) y el 26 de enero de 2028 (eclipse anular).