Desde el seleccionador Luis de la Fuente hasta Ferrán Torres, los héroes de la segunda estrella para España han mostrado con naturalidad que la fe es una fuente de fortaleza tanto dentro como fuera del campo
España se ha coronado campeona del mundo por segunda vez en su historia tras vencer a Argentina con un gol de Ferrán Torres. Pero más allá del éxito deportivo, este Mundial de 2026 será recordado por la naturalidad y valentía con la que sus protagonistas han dado testimonio de su fe cristiana, convirtiendo el vestuario de «La Roja» en un ejemplo de convicciones compartidas sin complejos.
Luis de la Fuente: la oración como motor de gratitud
El líder ‘espiritual’ y deportivo de este grupo, Luis de la Fuente, ha sido uno de los primeros en romper tabúes sobre la religión en el deporte de élite. El seleccionador riojano ha confesado en numerosas ocasiones, tanto en ruedas de prensa como en entrevistas, su fe en Dios y su profundo orgullo de ser católico. «Soy católico. La fe da mucha fortaleza, seguridad y me ha permitido ser la persona que soy hoy», ha afirmado.
Además, recientemente explicó que reza todos los días, no para pedir victorias, sino como un ejercicio de gratitud. «Doy gracias todos los días, cada mañana que me levanto… es otro día más que puedo disfrutar de la vida», señaló, dejando claro que entiende la oración como motor en su vida, más que un medio para alcanzar el éxito. También subrayaba que no es «nada supersticioso» y que, en lugar de amuletos, prefiere «dejarlo todo en manos del Señor».
El heroísmo de Ferrán y el liderazgo de Rodri
El autor del gol que dio el título a España, Ferrán Torres, no dudó en señalar al cielo tras su gesta: «Gracias a Dios, siempre me da esas fuerzas para seguir». Pese a ello, el valenciano se quitó mérito y consideró que el «gol ha sido de 47 millones de españoles», no suyo, y recalcó que «Dios le da las cosas a quien más se lo merece». El delantero valenciano ya reveló que ha portado durante toda la competición una cruz y una Virgen que le han servido de apoyo: «Tengo la cruz y una Virgen. Al final creo que es algo que me da mucho apoyo, que me da tener muchísima fe y para mí es algo muy importante».
Por su parte, Rodri Hernández, capitán de La Roja, ha vuelto a poner de manifiesto que la fe ocupa un lugar central en su vida. No es la primera vez que el centrocampista madrileño da testimonio público de sus convicciones religiosas.
Cuando recibió el Balón de Oro, uno de los galardones individuales más prestigiosos del fútbol, no olvidó agradecer a Dios el camino recorrido: «Quiero dar las gracias a Dios, porque con estos valores y esta perseverancia al final consigues todo de vuelta», afirmó visiblemente emocionado durante la gala. Tras conquistar el Mundial con España, Rodri volvió a expresar esa misma confianza en la providencia: «Al final, yo soy muy cristiano, creo que hay Alguien ahí arriba ayudándome, seguro», explicó.
La fe de los más jóvenes: Lamine Yamal y Nico Williams
Las nuevas estrellas del fútbol español también han hecho gala de su fe. Nada más terminar la final del Mundial, Lamine Yamal se arrodilló sobre el césped para rezar, una imagen que rápidamente dio la vuelta al mundo.
Su compañero de banda, Nico Williams, ha sido igualmente explícito en sus redes sociales con el mensaje «God is great» (Dios es grande) que compartió hace unos días, junto a canciones que hablan de su relación personal con el Creador. Nico confesó que incluso en sus momentos más difíciles, como una reciente lesión, la oración fue clave para su recuperación: «Estuve rezando un poco a ver si se me aparecía la Virgen… por suerte [Dios] me ha escuchado».
Incluso en los momentos de fortuna deportiva, los jugadores han sabido a quién agradecer. Mikel Merino, tras marcar un gol decisivo contra Portugal en el último minuto, recordó su vinculación con las tradiciones de su tierra: «San Fermín me protege», afirmó el navarro. Lejos de tratarse de gestos aislados, estos testimonios reflejan un denominador común en la selección española. Para muchos de los campeones del mundo, la fe no es un recurso al que acudir únicamente en los momentos de dificultad o de éxito, sino un pilar que sostiene su vida personal y deportiva.










