Uno de cada cinco resfriados se produce durante el verano: estas son las recomendaciones de los especialistas para tratar los síntomas desde el primer momento
Aunque muchas personas asocian los resfriados exclusivamente con el invierno, los virus respiratorios continúan circulando durante todo el año, incluso en verano, cuando el termómetro puede llegar a superar los 38ºC. De hecho, aproximadamente el 20% de los resfriados se producen durante el verano, según la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR).
«La circulación de virus es mayor en invierno, pero uno de cada cinco resfriados se produce en los meses más cálidos del año», explica el doctor Estanislao Nistal, doctor en Virología, investigador y profesor de Microbiología en la Facultad de Farmacia de la Universidad CEU San Pablo.
«A diferencia de los resfriados invernales, que son predominantemente causados por rinovirus, los resfriados de verano también pueden ser provocados por enterovirus, que son más resistentes al calor y pueden venir acompañados de síntomas gastrointestinales», añade.
Cambios de temperatura y aire acondicionado, entre los principales factores
Los resfriados son cuadros infecciosos que afectan a las vías respiratorias altas (nariz y garganta) y que aparecen habitualmente en la época fría del año, pero no siempre es así. Cuando una persona enferma habla, tose o estornuda y respira las gotas microscópicas que libera en el aire.
Los especialistas recuerdan que una de las causas que puede favorecer la aparición o el empeoramiento de las infecciones respiratorias durante los meses de verano son los cambios bruscos de temperatura. Pasar del calor exterior a espacios con aire acondicionado muy intenso puede afectar al epitelio respiratorio y disminuir las defensas naturales del organismo. Asimismo, las bebidas muy frías también pueden resentir la garganta y favorecer la aparición de molestias.
En este contexto, la doctora Susana Rodríguez de Cos, especialista en Atención Primaria, recomienda adoptar medidas sencillas para reducir el riesgo de contagio. «Protegernos la garganta con un fular, por ejemplo, si entramos de la calle a un lugar con aire acondicionado o mantener el aire acondicionado a temperatura suave» son algunas de las precauciones que aconseja.
La especialista también pone el foco en los desplazamientos estivales: «También es recomendable utilizar mascarilla durante los viajes en aviones o trenes, ya que son espacios cerrados en los que coincide una gran cantidad de personas y es más fácil que se acumulen microorganismos», añade.
Los síntomas son los mismos que en invierno
Los expertos recuerdan que los resfriados de verano presentan la misma sintomatología que los que aparecen durante los meses fríos. La congestión y secreción nasal, los estornudos, la tos, el dolor de garganta o la fiebre leve suelen manifestarse entre uno y tres días después del contagio.
«Los síntomas son iguales que los de un resfriado en otra época del año: congestión y secreción nasal, estornudos, tos, dolor de garganta, fiebre leve, etc. Y, como durante el resto del año, es importante no minusvalorarlos y tratarlos adecuadamente para evitar complicaciones», afirma la doctora Rodríguez.
En la mayoría de los casos, el resfriado es un proceso leve que se resuelve entre una semana y diez días, aunque puede interferir con las actividades propias de las vacaciones.
Tratar los síntomas desde el inicio
Ante la aparición de los primeros síntomas, los especialistas recomiendan descansar, mantener una buena hidratación y consultar con un profesional sanitario para valorar el tratamiento más adecuado.
El farmacéutico Joaquín López aconseja incluir en el botiquín de viaje «medicamentos antigripales para poder tratar los síntomas desde el momento de su aparición y reducir su impacto en nuestras actividades».
«Los antigripales nos permiten abordar diferentes síntomas a la vez gracias a su combinación específica de principios activos, como paracetamol, para el dolor y la fiebre; dextrometorfano, para la tos; clorfenamina, para la secreción nasal y los estornudos; cafeína, que nos ayuda a combatir el decaimiento; o vitamina C, que favorece la reparación de tejidos dañados», recuerda.
Los expertos insisten en que, aunque los resfriados suelen ser de origen viral y remiten de forma espontánea, es importante no restar importancia a los síntomas. En caso de fiebre elevada, dificultad para respirar o un empeoramiento del estado general, recomiendan acudir cuanto antes a un profesional sanitario.
Medidas para prevenir los resfriados estivales
Aunque no existe una forma de prevenir completamente el contagio, los especialistas aconsejan adoptar medidas básicas para reducir el riesgo de infección:
- Evitar los cambios bruscos de temperatura y mantener el aire acondicionado a una temperatura moderada.
- Proteger la garganta al pasar de ambientes muy calurosos a espacios climatizados.
- Utilizar mascarilla en medios de transporte con gran afluencia de personas.
- Mantener una correcta higiene de manos.
- Descansar adecuadamente y mantener una alimentación equilibrada e hidratación suficiente.
Según los expertos, adoptar estas medidas y tratar los síntomas desde su aparición puede contribuir a evitar complicaciones y minimizar el impacto de un resfriado durante las vacaciones.










