Chueca se ha mostrado dolida con Zaragoza en Común por no condenar los mensajes de odio
El Pleno del Ayuntamiento de Zaragoza ha evidenciado este jueves un fuerte choque político a cuenta de las amenazas y pintadas aparecidas en la antigua cárcel de Torrero. La moción presentada por el Partido Popular para condenar los mensajes de odio y la ocupación ilegal del inmueble ha salido adelante, aunque con diferentes posiciones entre los grupos de la izquierda. Zaragoza en Común se ha abstenido en los puntos relativos a la condena de las amenazas y al compromiso con el respeto democrático, y ha votado en contra de los apartados sobre la ocupación ilegal y el respaldo al proceso de recuperación del edificio municipal.
La iniciativa popular también reclamaba al Gobierno de España impulsar reformas legislativas para permitir desalojos de ocupantes ilegales en un máximo de 24 horas. Este último punto ha sido respaldado por PP, Vox y la concejal no adscrita, Marisa Gaspar, mientras que PSOE y ZeC han votado en contra. Los socialistas sí han apoyado el resto de apartados de la moción.
Tras la votación, la alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, ha cargado contra la postura de algunos grupos de la izquierda y ha mostrado su malestar por la falta de una condena unánime, refiriéndose a ZeC. «Me parece triste y doloroso que en esta condena que se solicita a unas palabras de odio y que me desean la muerte no hayan sido capaces de condenarlas», ha afirmado.
CHUECA MUESTRA SU MALESTAR
Chueca ha defendido que «todo lo que tiene que ver con la violencia es condenable» y ha asegurado que existe una línea roja entre la crítica política y las amenazas personales. «Una cosa es no estar de acuerdo con el proyecto político y otra que no se respeten a las personas», ha manifestado.
Esta ha recordado además su condición institucional al frente del Ayuntamiento y ha criticado que, a su juicio, algunos grupos «no sepan distinguir las ideas políticas de las amenazas de muerte». Más allá de su cargo público, la alcaldesa también ha aludido al impacto personal y familiar de los mensajes recibidos. «¿Cómo creen que se sienten mis hijos o mi madre cuando ven que recibo amenazas de muerte? ¿Tanto odio tienen que no pueden condenarlo?», ha reprochado, antes de concluir que ella no tendría «ninguna duda» en rechazar amenazas contra cualquier representante político.












