La religiosa brasileña de 45 años, que en su juventud fue «punk y anárquica», falleció en una playa de Sicilia tras rescatar a las monjas de su comunidad que habían sido arrastradas por las olas
La Iglesia y la familia carmelita lloran el fallecimiento de sor Nadir Santos da Silva, priora de las Carmelitas Mensajeras del Espíritu Santo (CMES)–instituto religioso femenino fundado en Brasil en 1984 por la Madre María José del Espíritu Santo– en Sicilia, quien el pasado lunes 11 de mayo protagonizó un acto de heroísmo que ha conmocionado a las diócesis de Catania y de su Brasil natal. A sus 45 años, la religiosa murió tras lograr poner a salvo a sus hermanas del convento, quienes habían sido sorprendidas por un fuerte oleaje mientras disfrutaban de una jornada de descanso.
El trágico suceso tuvo lugar en una playa de Sicilia. Las monjas se encontraban en una zona de aguas poco profundas cuando un fuerte oleaje las sorprendió y comenzó a arrastrarlas mar adentro. En medio de la emergencia, sor Nadir reaccionó de inmediato y dedicó sus últimas fuerzas a rescatar y poner a salvo a sus hermanas de comunidad. Aunque una de las religiosas consiguió finalmente sacarla del agua, la priora había perdido el conocimiento y, pese a los intentos de reanimación, los servicios de emergencia no pudieron salvarle la vida.
De la rebeldía punk al convento
La trayectoria vital de sor Nadir es, en palabras de su director espiritual, monseñor Bruno Lins, una «icono de la misericordia divina». Nacida en el interior de Bahía, Brasil, en 1980, se trasladó a los seis años a São Paulo, donde en su juventud vivió alejada de la fe. Ella misma se definía en aquella época como «punk y anárquica», hasta que un profundo proceso de conversión transformó su rebeldía en una «total sumisión a Dios en el Carmelo», tal y como recoge el portal de noticias vaticano.
Quienes la conocieron destacan que no era mujer de «medias tintas» ni de mediocridad, sino que buscaba siempre la autenticidad y la plenitud en su sed de verdad. Bajo el lema de San Juan Pablo II, «El amor me lo ha hecho entender todo», sor Nadir había expresado desde muy joven su deseo de dar la vida por amor a Jesús.
Como señala el Evangelio de San Juan (15,13), «nadie tiene amor más grande que este: dar la propia vida por sus amigos», una máxima que la religiosa llevó hasta sus últimas consecuencias. Los funerales por su eterno descanso se celebraron el pasado jueves 14 de mayo en la localidad de San Giovanni La Punta, en la provincia de Catania, el lugar que tanto amó y donde ejercía su apostolado.










