Jódar no puede con Sinner: el número uno acaba con la hazaña del joven español en el Mutua Madrid Open

El tenista madrileño completa con honor y buen hacer el partido más exigente de su corta carrera como profesional: 2-6, 6-7

Esta vez salió cruz. La moneda no quiso (o no pudo) girar a favor de Rafa Jódar este miércoles. El reto de los cuartos era el más mayúsculo de su corta carrera como profesional: Jannik Sinner. De ahí que se formule la duda de si realmente se le podía exigir completar en Madrid otra gesta más ante el número uno. Que encadena 21 victorias consecutivas desde que cayó ante el checo Jakub Mensik en Doha en febrero. Que ha ganado tres Masters 1.000 seguidos (el de Indian Wells, Miami y Montecarlo) y que ha recuperado la cima del tenis ofreciendo una autoridad envidiable.

Y, aún así, Jódar luchó y peleó un duelo que terminó en cruz. No pudo el tenista local con un Sinner (como casi nadie este año en el circuito) que vuelve a rozar el sobresaliente; pero alcanzar estas rondas también son un premio para el español. 2-6, 6-7 en algo menos de dos horas que aúpan a un jugador profesional desde hace cinco meses a su candidatura particular a ser cabeza de serie en Roland Garros y a luchar por un Top20 dentro de poco. Y a Sinner a las semifinales del Mutua.

Rafa Jódar, la nueva esperanza del tenis español que permite soñar con un futuro de éxitos más allá de Alcaraz

Rafa Jódar, la nueva esperanza del tenis español que permite soñar con un futuro de éxitos más allá de Alcaraz

Horarios del Mutua Madrid Open del miércoles 29 de abril: orden de juego y a qué hora es el Sinner-Jódar

Horarios del Mutua Madrid Open del miércoles 29 de abril: orden de juego y a qué hora es el Sinner-Jódar

A Jódar solamente le quedó hacer una cosa en la Caja Mágica: romper el saque de Sinner. Y tuvo hasta siete oportunidades que el tenista de San Cándido salvó. Ahí estuvo, principalmente, la diferencia entre ambos: las dos roturas que sí logró el italiano en el primer set sentenciaron este mismo. En el segundo hubo más igualdad y calidad en la robustez del joven, alargando su periplo hasta un tie-break donde las fuerzas decidieron abandonarle. Todo es parte del aprendizaje.

Con el eco ensordecedor que provoca el techo retráctil de la pista Manolo Santana, el duelo arrancó con una cadencia engañosa. Hasta el cuarto juego, el descaro del chaval de Leganés le aguantó la mirada a la tiranía del número uno. Jódar, lejos de achicarse ante la mística de su rival en sus primeros cuartos de final de un Masters 1.000, soltó el brazo con una madurez impropia de su DNI. Hubo un instante crítico, un resquicio en el 2-2, donde el madrileño llegó a acariciar una bola de rotura que hizo rugir a las gradas de San Fermín. En primera fila, ilustres nombres como Jude Bellingham -su amuleto personal hasta la fecha-, Franco Mastantuono o Thibaut Courtois, seguían con fascinación a la nueva perla local. Pero los superclase no entienden de romanticismo.

A Jannik Sinner le bastó verse amenazado para activar el modo apisonadora. El italiano ajustó la mirilla, comenzó a escupir misiles con su servicio a más de 215 kilómetros por hora y borró de un plumazo cualquier atisbo de rebelión. Fueron cinco juegos consecutivos: un 6-2 fulminante. La pista cubierta por la alerta de tormenta, el ecosistema natural del transalpino -donde presume de una efectividad histórica superior al 81%-, potenció una velocidad de bola casi inabarcable.

Ya en la segunda manga, tras unos rápidos ajustes con la mirada puesta en su padre, el español reseteó el marcador mental y subió las apuestas. Firmó passings de museo, ajustó dejadas kamikazes y volvió a acorralar al gigante de San Cándido. Dispuso de dos opciones de quiebre con un esperanzador 15-40 en el 3-2 y otras tres más con 4-3 a su favor. Fue ahí, caminando sobre el alambre, donde Sinner justificó su corona. Especialmente doloroso para la grada fue un globo prodigioso, sacado literalmente de la chistera en un momento de asfixia, apagando el incendio con la misma tranquilidad con la que otros afrontan un mero peloteo de calentamiento.

El encuentro, abocado inevitablemente a la muerte súbita, desnudó la cruda realidad del circuito. Sinner pisó el acelerador en el tie-break para firmar un 7-0 inapelable en una hora y 56 minutos. Duro pero justo. «What a player» (en español, «¡Qué jugador!»), firmaba el propio Sinner después.

La eclosión de un elegido: Jódar, de las previas al cielo de Madrid

Lo de Rafa Jódar ha dejado de ser una irrupción casual. Hace solo un año, el de Leganés navegaba por el desierto del ranking, ocupando el puesto 686 y fogueándose en el barro de los Challenger. Este miércoles, tras un 2026 de ensueño, pisaba la Caja Mágica como el número 34, con el billete de cabeza de serie para Roland Garros prácticamente en el bolsillo y la sensación de que su techo es, sencillamente, inexistente. Su metamorfosis comenzó a fraguarse en el tramo final de 2025, encadenando títulos en Creta, Lincoln y Charlottesville, pero ha sido en este arranque de curso donde el madrileño ha derribado la puerta de la élite con una autoridad impropia de sus 19 años.

Rafa Jódar, campeón del ATP 250 de Marrakech

Rafa Jódar, campeón del ATP 250 de Marrakech | ATP TOUR

Su temporada es un manual de supervivencia y crecimiento. Superó la criba de la fase previa en el Australian Open para firmar su primer cuadro final de Grand Slam y, tras un paso de aprendizaje por la gira dura estadounidense -donde dejó destellos ante figuras como Taylor Fritz o Cameron Norrie-, encontró en la tierra batida su jardín particular. El título en el ATP 250 de Marrakech fue el aviso definitivo; las semifinales en el Conde de Godó, la confirmación; y su paso por Madrid, la consagración definitiva ante su público. Con un balance de 12-2 en arcilla este año. Impensable.

Además, Jódar asciende hasta el número 34 del ranking ATP. En total, el de Leganés suma 1,273 puntos para escalar ocho posiciones gracias a otra semana más de cuento y encarar la recta final de preparación para llegar a París con altas opciones de ser cabeza de serie, gracias a las retiradas, además, de Carlos Alcaraz y de Taylor Fritz del segundo Grand Slam de la temporada.

La ‘Jodarmanía’ (tal y como definen los fans del tenis al fenómeno de disfrutar del madrileño) que desborda las gradas de la Manolo Santana no es un producto del marketing, sino de la estadística pura. Al llegar a los cuartos de final en la capital con menos de 20 años, Jódar inscribió su nombre en el olimpo de la precocidad junto a leyendas de este deporte como Nadal, Djokovic o Alcaraz.

Y la noticia ya es la forma en la que gana sus partidos: despachando a otros jugadores del Top10 como el australiano Alex de Miñaur o barriendo de la pista a otros jugadores también emergentes de la talla de Vit Kopriva o Joao Fonseca bajo una presión asfixiante. El madrileño ha recogido el testigo del «¡Vamos, Rafa!» con una naturalidad pasmosa, devolviendo la ilusión a una afición que ve en él al heredero perfecto para mantener el pabellón español en lo más alto del tenis mundial de la mano de Carlos Alcaraz. Incuestionable que Jódar haya sido el gran atractivo del año en el Mutua.