El nuevo Huerva, un corredor verde repleto de agua y vida

Una inversión de 32 millones convertirá el viejo cauce del río Huerva en un gran bosque urbano con más de 190.000 árboles y arbustos y en corredor climático para Zaragoza

Durante años, asomarse al río Huerva ha sido, para muchos zaragozanos, un ejercicio de resignación: taludes desnudos, muros de hormigón, vegetación descontrolada y un cauce que parecía más un foso que un río. Un lugar de paso, casi siempre visto desde arriba, desde los puentes y las avenidas, más que un espacio que invitaba a bajar y pasear por él.

En los próximos años, esa imagen quedará atrás gracias al proyecto de regeneración del río Huerva impulsado por el Ayuntamiento de Zaragoza con una inversión de cerca de 32 millones de euros. Un proyecto que transformará por completo el tramo urbano del Huerva y lo convertirá en algo muy distinto: un corredor verde de 2,5 kilómetros que atravesará la ciudad con 80.000 m2 de superficie, con un paisaje de ribera renovado, ocho parques, nuevas sombras, agua más visible y un auténtico bosque urbano.

El renacer de un río degradado

Durante décadas, el Huerva ha ido acumulando problemas. La documentación de partida para impulsar este proyecto hablaba, por ejemplo, de mala calidad del agua, de pérdida de hábitats naturales, de presencia masiva de especies invasoras y una movilidad del río muy limitada por canalizaciones y estrechamientos.

La ciudad, en la práctica, le había dado la espalda. El proyecto Río Huerva nace precisamente para darle la vuelta a ese relato: dejar de pensar en el río como un problema y convertirlo en una oportunidad. No solo ambiental, sino también urbana y social.

La alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, en una reciente visita a los trabajos de regeneración que se llevan a cabo en el río Huerva.

La alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, en una reciente visita a los trabajos de regeneración que se llevan a cabo en el río Huerva. / Dani Marcos

Empezando por lo menos visible

Pero para que en 2027 podamos ver ese cambio sustancial, la regeneración del Huerva ha tenido que empezar por lo menos visible: el interior del cauce y las infraestructuras que no se ven.

La primera fase de la intervención, que se inició a finales de 2024, se ha centrado en limpiar, sanear y preparar el río para su transformación: la mejora del sistema de saneamiento, la construcción de un tanque de tormentas en la parte alta para evitar vertidos contaminantes cuando llueve con intensidad y la recuperación de la sección del cauce con una novedosa técnica de bioingeniería para que el agua pueda moverse con más libertad.

En paralelo, también se están llevando a cabo otros trabajos para retirar escombros, eliminar muros innecesarios, suavizar taludes, abrir huecos donde antes solo había hormigón… En suma, devolverle espacio al río para que pueda comportarse como lo que es.

Son actuaciones poco visibles o poco llamativas pero de vital importancia y que sientan las bases para todo lo que viene después: la creación de nuevos parques, zonas verdes y senderos donde la naturaleza será la protagonista para el disfrute de los zaragozanos y zaragozanas.

La vida vuelve a la ribera del Huerva

Porque el río Huerva se convertirá en un nuevo pulmón verde para la ciudad y en un corredor de vida. En gran parte gracias a la plantación de 190.000 especies arbóreas y arbustivas autóctonas a lo largo de todo el trazado del río en la ciudad. No se trata de poner “cuatro árboles”, sino de crear un auténtico bosque urbano que abrace al Huerva desde su entrada hasta su desembocadura en el Ebro.

Antes, sin embargo, hay que “acabar con las malas hierbas”, como se suele decir. Y, en este caso, una de las grandes amenazas del río en los últimos años han sido las especies invasoras, en especial el ailanto, un árbol que crece rápido, colonizando el entorno y “ahogando” a las especies locales.

Por ello, la regeneración del Huerva incluye programas de control y eliminación de estas plantas invasoras y su sustitución por vegetación propia del valle: sauces, arbustos de ribera, matorral mediterráneo… Y en los parques, la plantación de especies como almeces, membrillos, nísperos, fresnos, nogales, laureles, olivos, álamos blancos, cerezos silvestres, almendros, granados, encinas, tilos, olmos, sabinas…

La imagen resultante será la de un cauce mucho más diverso: tramos frescos con sombra junto al agua, zonas de transición hacia los parques, senderos y laderas con arbolado que tejerán una franja verde reconocible. Un paisaje que no se crea de un día para otro, pero que, con los años, cambiará para siempre la manera en que vemos ese espacio.

A lo largo del mes de noviembre se realizaron rutas guiadas por el cauce en las que los zaragozanos pudieron conocer cómo se transformará el río Huerva.

A lo largo del mes de noviembre se realizaron rutas guiadas por el cauce en las que los zaragozanos pudieron conocer cómo se transformará el río Huerva. / Ayuntamiento de Zaragoza

Un nuevo corredor de biodiversidad

La regeneración natural no afecta solo a la flora. El proyecto contempla la creación de nuevos hábitats para fauna: zonas húmedas para anfibios, refugios para pequeños mamíferos, cajas nido para aves y murciélagos, hoteles de insectos para polinizadores… Todo ello integrado en el diseño de las riberas y los parques del entorno.

El Huerva puede convertirse así en una auténtica “autopista verde” dentro del casco urbano, permitiendo que especies que hoy apenas tienen espacio encuentren corredores para moverse y reproducirse. Los vecinos verán cada vez más pájaros, más mariposas, pequeños mamíferos… Se trata de fomentar el regreso de la fauna local, creando un ecosistema más complejo y equilibrado, más lleno de vida.

El Huerva puede convertirse así en una auténtica “autopista verde” dentro del casco urbano, permitiendo que especies que hoy apenas tienen espacio encuentren corredores para moverse y reproducirse.

El Huerva puede convertirse así en una auténtica “autopista verde” dentro del casco urbano, permitiendo que especies que hoy apenas tienen espacio encuentren corredores para moverse y reproducirse. / Ayuntamiento de Zaragoza

En una ciudad acostumbrada a mirar al Ebro como gran referencia fluvial, la irrupción de un segundo río vivo y cercano, puede cambiar mucho la relación cotidiana con la naturaleza.

Un río que también cuida de la ciudad

Renaturalizar el Huerva no es solo cuestión de estética, también conlleva unos beneficios ambientales directos muy tangibles.

Las nuevas masas de vegetación de ribera y los bosques de los parques servirán como refugios climáticos frente al calor, reduciendo la temperatura en los barrios próximos y ofreciendo sombras continuas a lo largo de las sendas peatonales y ciclistas.

Un suelo más verde también ayuda a gestionar mejor el agua de lluvia, lo que contribuye a mitigar los efectos de las inundaciones en episodios de fuertes lluvias.

Asimismo, la calidad del aire mejorará en estos entornos, y la propia configuración del corredor fluvial permitirá amortiguar ruido y crear microclimas más agradables.

En un contexto de cambio climático, pensar el río como una infraestructura verde que protege a la ciudad es casi tan importante como pensar en su valor paisajístico.

Cuando el proyecto concluya, se habrán revalorizado 80.000 m2 a lo largo de esos 2,5 kilómetros de cauce. Un gran espacio que podrán usar a diario miles de personas para caminar, descansar, hacer deporte o, simplemente, desconectar.

En definitiva, todo ello hará que Zaragoza, sus vecinos y quienes nos visiten redescubran el Huerva como “un río para vivir, un río para respirar y un río para disfrutar”.

Las obras cuentan con financiación de dos convocatorias de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), financiado por la Unión Europea - NextGenerationEU, para cuyo desarrollo se han obtenido cerca de 5 millones de euros. A ello hay que sumar las aportaciones de hasta 20 millones de euros que el Gobierno de Aragón se ha comprometido a invertir dentro de los acuerdos de la Comisión Bilateral con el Ayuntamiento de Zaragoza para ejecutar el conjunto del proyecto.

Las obras cuentan con financiación de dos convocatorias de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), financiado por la Unión Europea – NextGenerationEU, para cuyo desarrollo se han obtenido cerca de 5 millones de euros. A ello hay que sumar las aportaciones de hasta 20 millones de euros que el Gobierno de Aragón se ha comprometido a invertir dentro de los acuerdos de la Comisión Bilateral con el Ayuntamiento de Zaragoza para ejecutar el conjunto del proyecto. / .