Gloria y Pablo, el joven matrimonio de Madrid que marcha tres años de misiones a Tanzania

Las vidas de los misioneros «nos parecen impresionantes», y han querido emularles dejándolo todo para irse a vivir al país africano

Gloria Rey y Pablo de Mergelina, un joven matrimonio de la diócesis de Madrid, se casaron el pasado 12 de octubre. Meses antes de su enlace, el cardenal José Cobo los envió como misioneros a la diócesis de Bunda, en Tanzania.

Con motivo del Encuentro Diocesano de Infancia Misionera, que tendrá lugar el próximo sábado 25 de enero, compartirán su testimonio con los pequeños misioneros que participen en la jornada. Gloria adelanta que comenzarán su charla explicando «por qué se marchan de misión», una respuesta que tienen clara: «Porque es una llamada que nos ha hecho Dios y a la que nosotros hemos respondido sí».

Desde niña, Gloria soñaba con conocer el mundo de la misión, y a los 18 años dio su primer paso acompañando a sus tíos a Perú. Por su parte, Pablo sintió la llamada misionera en su adolescencia, cuando el Señor plantó en su corazón esa inquietud. Durante su noviazgo, ambos colaboraron activamente en la Delegación de Misiones de Madrid, difundiendo las historias de otros misioneros. «Esas vidas nos parecen impresionantes y siempre han llenado nuestro corazón de alegría», afirma Gloria.

El joven matrimonio, en Tanzania

El joven matrimonio, en Tanzania

Gloria y Pablo han participado en varias experiencias misioneras durante los veranos, y ahora emprenden un nuevo capítulo en Tanzania, donde permanecerán al menos tres años.

Junto al lago Victoria

«Nos vamos de misioneros y nos ponemos a disposición del obispo y de la diócesis», explica Pablo. Según detalla, sus días estarán divididos: «Por las mañanas trabajaremos en el Hospital Kibara, cerca de la costa del lago Victoria, y por las tardes colaboraremos en tareas pastorales, visitaremos a las familias y realizaremos otras actividades».

En relación con el lema de la Jornada de la Infancia Misionera, que se celebra este domingo 19 de enero, «Comparto lo que tengo», Gloria y Pablo destacan el profundo impacto que Dios ha tenido en sus vidas, especialmente a través de sus familias y amigos. «Nos hemos sentido muy amados y queridos», aseguran. Por eso, sienten la necesidad de compartir esa fe que han recibido: «Queremos darla a conocer a todo el mundo, transmitir la alegría y felicidad que nosotros encontramos en Jesús, tener un corazón misionero y anunciar a Cristo en los lugares donde aún no lo conocen».

En definitiva, en Tanzania buscan vivir como una auténtica familia cristiana, plenamente integrada en la comunidad local. «Eso también significa compartir lo que tengamos en cada momento», concluyen.