Una neuropediatra rebate a Mónica García tras su polémica respuesta a El Debate: «Hay signos de estrés fetal»

A pesar de las afirmaciones de la ministra de Sanidad, diversas investigaciones han desmentido su relato y afirman que sí hay dolor

Si algo caracteriza a Mónica García son sus ataques constantes a la vida. Desde su llegada al Ministerio de Sanidad, la madre de tres niños y médico ha impulsado distintas medidas para ensalzar la cultura de la muerte y dejar en un segundo plano al más vulnerable. La última polémica ha llegado tras la presentación de una campaña sobre el aborto, donde García afirmó que durante un aborto el feto no siente ningún dolor.

Tras el vídeo, la doctora María José Mas Salguero, neuropediatra, ha decidido responder a Mónica García tras su polémica respuesta. En primer lugar, la también autora de tres libros ha querido dejar claro que «informar no es culpabilizar». Por lo que una mujer adulta «puede conocer también la información difícil o incómoda». En este sentido, la experta asegura que respetar su autonomía exige reconocer «su capacidad para conocer la evidencia disponible, sus límites e incertidumbres, y decidir con esa información».

La neuropediatra –mencionando a la Association for the Study of Pain (IASP)– recuerda dos cosas. En primer lugar, que el dolor «no puede inferirse solo de la actividad de neuronas sensitivas». Es decir, no poder comunicarlo «no excluye la posibilidad de experimentarlo». En segundo lugar, garantiza que «una respuesta refleja no demuestra dolor; la falta de respuesta tampoco demuestra su ausencia».

A pesar de las afirmaciones de la ministra García, diversas investigaciones han desmentido su relato y afirman que sí hay dolor. El feto siente. Así lo explica la doctora Mas Salguero, quien asevera que desde el segundo trimestre existen «respuestas fisiológicas medibles» ante procedimientos que atraviesan «tejidos fetales inervados». Y es que, además de movimientos, los científicos han logrado medir «respuestas hormonales, autonómicas y hemodinámicas». Es decir, en procedimientos fetales invasivos han visto cómo el feto muestra respuestas hormonales propias compatibles con una respuesta de estrés.

Otro dato relevante, explica la neuropediatra, es que en procedimientos invasivos realizados sobre el feto se ha observado que la administración directa de fentanilo puede reducir «algunas de sus respuestas ante la intervención». Esto demuestra que la respuesta del feto a un estímulo que puede causar daño puede ser modificada mediante un analgésico, aunque, por sí solo, señala, este dato «no permite afirmar que exista una experiencia consciente de dolor».

Además, una revisión publicada en 2025, que analizó 17 estudios sobre las respuestas de los fetos ante estímulos potencialmente dañinos, encontró respuestas fetales aproximadamente desde la mitad del embarazo. No obstante, advierte la doctora Mas Salguero, los propios autores advierten de que la evidencia disponible «todavía es limitada y de que son necesarios estudios de mayor calidad».

¿Desde qué semana siente dolor un feto?

Teniendo en cuenta los diferentes ensayos y estudios, la neuropediatra explica que «no existe una semana» clara en la que puedan asegurar que el nasciturus siente dolor, ya que se conoce bastante sobre el desarrollo de la nocicepción –la capacidad del sistema nervioso para detectar estímulos potencialmente dañinos–, pero mucho menos sobre cuándo ese procesamiento se acompaña de la experiencia consciente que denominamos dolor.

Al hilo, durante su contestación a la ministra de Sanidad en X, la doctora señala que la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) recomienda «anestesia o analgesia fetal en determinados procedimientos invasivos realizados a partir de unas 22–24 semanas». Esto se debe a la relevancia clínica de la respuesta del feto ante estímulos nocivos.

Por su parte, la experta destaca que el Royal College of Obstetricians & Gynaecologusts considera «improbable el dolor antes de las 28 semanas», según un estudio de 2022. Este organismo también afirmó que a partir de la fecha mencionada se desarrollan redes funcionales locales y, después de las 30 semanas, aumenta la conectividad entre distintas áreas del cerebro. Hacia las 33 semanas también mejora la capacidad para diferenciar entre estímulos nocivos e inocuos.

Sin embargo, la doctora Mas Salguero apunta que esta «no es la única interpretación». Otros investigadores cuestionan que sea imprescindible una corteza plenamente madura para experimentar dolor y señalan la existencia de «circuitos tálamo-subplaca más precoces». A pesar de todo, una revisión publicada en 2026 concluye que la cuestión del dolor en los fetos «sigue sin resolverse», expresa.

Aunque hay dudas sobre la semana, lo que sí es completamente demostrable es que «hay respuestas nociceptivas y de estrés fetal desde la mitad del segundo trimestre» y que algunas «disminuyen con opioides». Esto, zanja la neuropediatra, «no prueba dolor consciente», pero tampoco permite despachar «la posibilidad de dolor como algo científicamente obvio».

Por todo ello, afirma que la «respuesta obvia» que da por supuesto que el feto no puede sufrir «no está respaldada por el conocimiento disponible». Asimismo, recuerda que «la ciencia no decide la posición moral ni jurídica sobre el aborto. Sí obliga a describir con precisión lo que sabemos y lo que ignoramos». Por último, resume que «como neuropediatra» conoce el desarrollo neurológico fetal y «la respuesta no es obvia».