Una petición que resuena con fuerza tras su reciente Viaje Apostólico a España, donde ya advirtió ante el Congreso de los Diputados que «toda vida humana debe ser reconocida y custodiada en cualquier circunstancia de su existencia»
León XIV ha situado la defensa de la dignidad humana en el centro de este mes de julio. A través de la Red Mundial de Oración del Papa, el Santo Padre ha lanzado un llamamiento para que cada ser humano «desde el primer instante de su existencia hasta el último aliento de su paso por la tierra», como afirma, sea acogido, protegido y respetado.
La intención de oración de este mes resuena con fuerza tras su reciente Viaje Apostólico a España. Ante el Congreso de los Diputados en Madrid, el Pontífice ya advirtió de que «toda vida humana debe ser reconocida y custodiada […] en cualquier circunstancia de su existencia». La protección de los más vulnerables, como afirmó, no es una cuestión meramente confesional, sino una «meta de civilización» que define la grandeza moral de una nación.
Un diagnóstico alarmante frente a la «cultura del descarte»
La intención del Papa refleja una alarmante realidad que confirman los datos internacionales. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año se registran en el mundo unos 73 millones de abortos inducidos. Asimismo, se alerta sobre el avance de la eutanasia y el preocupante repunte de la pena de muerte; según Amnistía Internacional, en 2025 se produjeron 2.707 ejecuciones, la cifra más alta desde 1981.
Frente a esta realidad, que León XIV identifica con la «cultura del descarte» —término acuñado por su predecesor Francisco—, el Papa pide perdón por los momentos en que la sociedad cae en la indiferencia y deja de ver en el prójimo a un ser digno de amor.
En su oración dirigida al «Señor de la vida», el Pontífice suplica la gracia de reconocer el valor único de cada persona y pide que la Iglesia sea una «casa abierta donde cada existencia sea celebrada» y donde nadie se sienta de más. El Pontífice enfatiza también la necesidad de «apoyar con ternura a los más vulnerables, a acompañar cada etapa con respeto y a defender con valentía a quienes no tienen voz».
Por su parte, el padre Cristóbal Fones, director internacional de la Red Mundial de Oración del Papa, ha recordado que esta misión nace de una «conversión del corazón». Según Fones, el Papa invita a los fieles a elegir una «cultura de la vida» frente a las amenazas que sufren hoy tanto los no nacidos como los ancianos y los enfermos.
Oración del Papa para el mes de julio
Señor de la vida,
Tú nos creaste por amor y nos llamaste a vivir en plenitud.
Cada persona es un don sagrado que refleja tu rostro,
desde el primer instante de su existencia
hasta el último respiro de su camino en la tierra.
Hoy te pedimos la gracia de reconocer y custodiar
el valor único e irrepetible de cada ser humano.
Que aprendamos a acoger la vida sin condiciones,
a sostener con ternura la fragilidad,
a acompañar con respeto cada etapa,
y a defender con valentía a quienes no tienen voz.
Perdónanos, Señor,
cuando caemos en la indiferencia o en la cultura del descarte,
cuando dejamos de ver en el otro a un ser digno de amor.
Danos un corazón nuevo, capaz de elegir siempre la vida,
y manos generosas que la protejan con gestos concretos.
Haz de tu Iglesia un testimonio vivo del Evangelio de la vida,
un hogar abierto donde toda existencia sea celebrada,
donde nadie se sienta sobrante,
y donde la dignidad sea respetada y cuidada siempre.
Señor Jesús,
que amemos la vida como Tú la amas:
con ternura, fidelidad y entrega.
Que sepamos proclamar, con palabras y gestos,
que cada vida humana vale el don total de sí mismo.
Amén.










