Ante una multitud en el Estadio de Malabo, el Papa León XIV ha puesto fin a su viaje africano señalando una de las grandes heridas de nuestro tiempo: la tristeza del hombre moderno, fruto de una vida cerrada sobre sí misma y alejada de Dios

«Una religión sin piedad es un escándalo a los ojos de Dios»
Con esta contundencia, el Papa inició su gira en Argel, advirtiendo que la fe no puede separarse de la compasión práctica. Ante una comunidad de apenas 8.000 católicos, el Pontífice exigió que la religión no sea un signo vacío en un mercado de consumo, sino un motor de justicia para los excluidos.

El regreso a las raíces de san Agustín
En la antigua sede del Doctor de la Iglesia, el Papa pidió una «sanación de la memoria» para Argelia. Instó a los cristianos a no ser meros supervivientes, sino puentes en una sociedad tensionada entre el fundamentalismo y la secularización extrema, recordando que el futuro pertenece a los «hombres y mujeres de paz».

Un grito contra los «señores de la guerra»
«¡Ay de quien usa el nombre de Dios para sus objetivos militares!». Es quizás la frase más dura del viaje, lanzada en una región de conflictos como Camerún. León XIV denunció un «mundo al revés» que gasta millas de millones en armas mientras escatima recursos para sanar y educar a las víctimas del conflicto.

Ser protagonistas del futuro
Ante una multitud en el Japoma Stadium, el Papa vinculó la Eucaristía con la economía: «Hay pan para todos si se da a todos y no se toma con una mano que acapara». Pidió a los jóvenes africanos que sean «protagonistas del futuro», rechazando las «ganancias fáciles» que prometen la violencia y la corrupción.
![Pope Leo XIV (C) waves from the Popemobile to the crowd as he arrives to lead a Holy Mass in Kilamba on the seventh day of an 11-day apostolic journey to Africa, on April 19, 2026. (Photo by Alberto PIZZOLI / AFP) / The erroneous mention[s] appearing in the metadata of this photo by Alberto PIZZOLI has been modified in AFP systems in the following manner: [ Kilamba] instead of [Kalimba]. Please immediately remove the erroneous mention[s] from all your online services and delete it (them) from your servers. If you have been authorized by AFP to distribute it (them) to third parties, please ensure that the same actions are carried out by them. Failure to promptly comply with these instructions will entail liability on your part for any continued or post notification usage. Therefore we thank you very much for all your attention and prompt action. We are sorry for the inconvenience this notification may cause and remain at your disposal for any further information you may require.](https://imagenes.eldebate.com/files/main_gallery/uploads/2026/04/23/69e9f3819c7df.jpeg)
Sanar las consecuencias de la corrupción
En el «corazón del cristianismo africano», el Pontífice llamó a construir una «nueva cultura de la justicia» para sanar la lacra de la corrupción en Angola. Entre más de 100.000 fieles, insistió en que la Iglesia debe escuchar el «lamento de sus hijos» y reconstruir lo que el odio y las viejas divisiones destruyeron.

Una fe sin «clientes» ni gurús
El Papa señaló el «comercio supersticioso» que busca a Dios por interés. Fue claro al afirmar que «Cristo nos llama a la libertad: no quiere siervos ni clientes», rechazando que se utilice a Jesús como un «amuleto de la suerte» o un simple proveedor de servicios para fines personales.

«La verdad no se posee como un trofeo»
«La verdad no se fabrica, no se manipula ni se posee como trofeo», afirmó en la Universidad de Malabo. Advirtió que el éxito de una nación no se mide por títulos o infraestructuras, sino por la integridad de hombres y mujeres que buscan la verdad y son capaces de servir a los demás.

Tomar las riendas del destino
Con la mirada puesta en el futuro del único país de habla española del continente, el Papa exhortó a los fieles: «Se necesitan cristianos que tomen en sus manos el destino de Guinea Ecuatorial». Su mensaje final es una enmienda a la totalidad de la pasividad; una orden de marcha para que los bautizados asuman que no son meros espectadores, sino los verdaderos arquitectos de su propio porvenir.










