La Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) anticipa una primavera particularmente intensa en España debido a las fuertes lluvias
Cada primavera, millones de españoles pelean contra un enemigo invisible: el polen. Sin embargo, este año será particularmente difícil para las personas que tienen alergia. Tal y como señalan los datos presentados por la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), en los próximos meses habrá grandes cantidades de polen y, por tanto, más riesgo de alergias, debido a las fuertes lluvias que han tenido lugar en invierno y al incremento de las temperaturas. Además, tanto la contaminación como el cambio climático han alterado los patrones habituales del polen.
La temporada de polen está empezando antes y durará más y los expertos consideran que es posible que se prolongue este año un 19% más. Para los alérgicos, esto se traduce en sufrir durante más tiempo síntomas molestos como picor de ojos, estornudos constantes, tos seca y sensación de garganta irritada.
Las repercusiones del cambio climático complican aún más la situación, ya que desencadena un adelanto de las temporadas de polinización, así como un aumento de su duración. “Lo que está haciendo el cambio climático es aumentar la variabilidad de las lluvias y por eso hay años en los que la producción de polen es mayor, como va a ser este por las fuertes lluvias que ha habido este invierno”, explica a Vozpópuli Jorge Olcina, climatólogo y catedrático de Análisis Geográfico Regional de la Universidad de Alicante.
Una primavera cargada de polen
La Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) anticipa una primavera particularmente fuerte en España, Juan José Zapata, presidente del Comité de Aerobiología Clínica del SEAIC ha explicado que es el año más cálido registrado desde 1961, lo cual ha provocado que el comportamiento de las plantas cambie de forma drástica. En el caso de las gramíneas, las cuales son muy susceptibles al clima, actualmente están presentando índices más elevados de lo normal en regiones como Cádiz y Madrid.
Las gramíneas presentarán esta primavera niveles de polen de moderados a intensos en el centro peninsular, Castilla y León, Castilla-La Mancha y Madrid, según los especialistas. Sin embargo, son Toledo y Madrid las áreas en las que tendrán lugar los niveles máximos, ya que podrían registrarse aproximadamente 6.000 granos por metro cúbico.
Por otra parte, la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica prevé que en la zona sur de España el polen sea más leve en Málaga y Almería; moderado en Cádiz, Huelva, Granada y Córdoba y fuertes en Jaén y Sevilla. En estas dos últimas se detectarán las concentraciones de polen más intensas, con aproximadamente 8.000 granos por metro cúbico. La comunidad de Extremadura también registrará altos niveles, ya que pueden situarse entre los 10.000 y los 12.000 granos por metro cúbico. En Canarias el índice será bajo, oscilando entre los 250 y 500 granos por metro cúbico en el caso de Las Palmas y Tenerife. En Galicia serán leves y moderados, sobre todo en Lugo y Ourense.
Aunque es cierto que las gramíneas son las causantes de la mayoría de las alergias de origen respiratorio en el país, también hay otras plantas que están contribuyendo a que haya más polinización. Un ejemplo es el caso del plátano de sombra, una planta que también está registrando altos niveles en zonas como Zaragoza o Barcelona. Asimismo, las condiciones de frío y humedad que han tenido lugar estos meses harán que el olivo produzca polen en cantidades especialmente altas. A estas se le suman las cupresáceas (por ejemplo ciprés), las urticáceas (por ejemplo ortigas) y la salsola.
Tal y como señala una investigación de la Universidad de Córdoba, en la que se ha analizado las mediciones diarias de polen durante veintitrés años (2001-2023), la temporada de polen en España se mantiene 25 días más que en los años noventa, una prolongación que ha hecho saltar la alarma en todo el país. En los últimos años se ha detectado un aumento generalizado de las enfermedades alérgicas. Actualmente al menos el 35% de las personas procedentes de países desarrollados presenta algún tipo de alergia, aunque esto es solo el principio, puesto que los expertos del SEAIC estiman que en 2050 afectarán al 50% de la población.
El impacto del clima, la vegetación y la contaminación
Una de las razones principales a las que se atribuye este suceso es el dominado ‘efecto lavado’. A pesar de que las lluvias disminuyen de manera transitoria la presencia del polen en el aire, sí que facilitan la aparición en la primavera al promover el crecimiento de la vegetación. Esta cuestión significa que los síntomas de alergia pueden aparecer y mantenerse durante más tiempo del habitual.
A ello se le suma el incremento de las temperaturas medias.»El periodo de crecimiento de las especies vegetales se está ampliando por la temperatura. El que tengamos temperaturas casi primaverales a finales de invierno aumenta su crecimiento, y por tanto la producción de polen«, explica el experto. Esto significa que se adelanta la época de florecimiento de variedades como el abedul y las gramíneas. Además, el aumento de CO₂ en la atmósfera puede favorecer una mayor producción de polen en algunas plantas, y la contaminación ambiental hace que este polen sea más dañino para las personas alérgicas, intensificando sus efectos sobre la salud.
No obstante, además de la lluvia y la contaminación, hay otras variables meteorológicas que también influyen en la presencia de polen en el aire. Según una investigación anteriormente mencionada elaborada por la Universidad de Córdoba, el viento supone un elemento determinante en este caso. Los investigadores llegaron a la conclusión de que el viento influye tanto antes como después del momento en que se alcanza la mayor concentración de polen en el aire.
En esa fase que se produce antes de que tenga lugar el máximo nivel, el viento es suave y las masas de aire no recorren largas distancias, por lo que el polen se mantiene en su lugar de origen. Sin embargo, en la fase posterior o en el periodo de máxima concentración, el viento es mucho más fuerte, lo cual favorece su expansión después del periodo polínico. En definitiva, se trata de una combinación explosiva que afecta, y que sin duda afectará a las personas alérgicas en España, país en el que la rinoconjuntivitis desencadenada por este motivo ya afecta a entre siete y ocho millones de individuos.










