La CHE «intensificará» los sensores de medición ante el aumento de fenómenos extremos

El organismo de la cuenca del Ebro prevé incrementar el número de pluviómetros en Aragón y Cataluña para mejorar los avisos en caso de lluvias extremas y repentinas

La Confederación Hidrográfica del Ebro prevé «intensificar» el número de puntos de medición, como pluviómetros, tanto en Aragón como en Cataluña, ante el aumento de fenómenos meteorológicos extremos como consecuencia del cambio climático, y con el objetivo de mejorar la capacidad de reacción ante posibles inundaciones.

Así lo ha anunciado el presidente del organismo de cuenca, Carlos Arrazola, que ha explicado que actualmente en toda la cuenca hay más de 1.000 estaciones de medición. El presidente de la CHE ha admitido que ahora preocupan mucho más los fenómenos cada vez más frecuentes como consecuencia de los efectos del cambio climático, que son más violentos y más convectivos y sobre los que los modelos no pueden predecir la misma información que sobre eventos clásicos.

Según ha recordado, su gestión se afronta por medio de la observación que ofrece la meteorología y con la recopilación de los datos de campo y de los radares de la Agencia Estatal de Meteorología.

Por eso ha precisado que el Sistema de Ayuda a la Decisión se ha convertido en lo que denominan «Vigila Ebro», con una serie de algoritmos que van recalculando la situación para determinar escenarios más o menos probables que den pistas sobre lo que puede acaecer, y ha señalado, como puntos de mejora, se prevé implementar una mayor instrumentación entre pluviómetros, estaciones de aforo, piezómetros o estaciones de medida de temperatura o nivales.

Fuentes del organismo de cuenca han expresado que estos elementos de medición son clave para poder avisar a la población ante inundaciones o crecidas de barrancos súbitas, ya que lo que se observa con estos fenómenos más impredecibles es que caudales que podían llevar años secos, se llenan en minutos. En estos casos, la capacidad de reacción por parte de la CHE no incluye la nivelación de los caudales a través de los embalses, porque la crecida de los caudales se produce en los barrancos, por lo que la capacidad de respuesta se debe basar en una notificación ágil de estos aumentos de caudal y la coordinación entre instituciones, con Protección Civil y, directamente, con los ayuntamientos afectados por los posibles desbordamientos.

El presidente de la CHE, Carlos Arrazola, en una imagen de archivo.

El presidente de la CHE, Carlos Arrazola, en una imagen de archivo. / EFE

Arrazola ha destacado también que los modelos con los que trabaja la CHE ante episodios clásicos de borrascas que se ven venir con tiempo y que permiten hacer predicciones cada día y ofrecer un cálculo de los caudales esperados en distintos puntos de la cuenca, y los buenos resultados que han dado al respecto el Sistema Automático de Información Hidrológica del Ebro (SAIHEbro), que se puso en marcha en 1997, y el Sistema de Ayuda a la Decisión (SAD) de 2002.

El nuevo plan hidrológico, a finales de 2027

Por otro lado, el presidente de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), Carlos Arrazola, ha confirmado este martes que el borrador del nuevo plan hidrológico de la cuenca estará listo a finales de este año con el objetivo de que esté aprobado de manera definitiva a finales de 2027.

Así lo ha indicado en un encuentro con los medios de comunicación, en el que se ha aclarado respecto de uno de los puntos de la nueva planificación que ha generado malestar entre los agricultores -la previsión inicial de reducir las dotaciones de riego- que se está reevaluando a tenor de las últimas informaciones científicas en los ámbitos del cambio climático, agronómico o de la naturaleza de los suelos.

«Efectivamente lo estamos reevaluando sin una predisposición respecto de su reducción o aumento, sino en función de los estudios, dado que el cambio climático indica que va a haber menos aportaciones, y eso exige ser más eficaces, y que va a haber más temperaturas, de forma que los cultivos van a necesitar más agua», ha explicado Arrazola, que ha considerado que, en este caso, el periodo de alegaciones del plan hidrológico ha tenido un efecto «muy práctico» gracias a las aportaciones de los agricultores.

El presidente de la CHE ha explicado que el plan hidrológico se divide en 25 temas, que están ahora en información púbica, a su vez agrupados en cuatro áreas: temas ambientales relacionados con las directivas de aguas residuales o de protección de las aguas de captación; uso racional del agua y mantenimiento de infraestructuras -la CHE gestiona 61 presas a las que se suman otras de concesionarios-; mejora del conocimiento de las masas de agua de la cuenca, y fenómenos extremos, como sequías e inundaciones.

Celebración del centenario de la CHE

Además, este 5 de marzo la Confederación Hidrográfica del Ebro cumplió cien años y con ese motivo, el organismo ha organizado una serie de actividades a lo largo de la cuenca para mostrar su trayectoria, entre ellas, una exposición itinerante a lo largo del año «y siguiendo el curso del río», desde Reinosa a Tortosa que en Zaragoza recalará entre octubre de 2026 y enero de 2027, en el Palacio de Sástago de Zaragoza.

La celebración incluye un acto conmemorativo en Zaragoza, previsiblemente en octubre, además de la edición de un libro y un documental. «No son muchas las instituciones que cumplen cien años y merece la pena celebrarlo», ha concluido Arrazola.