Acuerdo in extremis entre Natalia Chueca y Vox en Zaragoza: estos son los cambios y las claves del pacto

La alcaldesa y la nueva portavoz de la ultraderecha han comparecido esta tarde tras una intensa jornada de reuniones

Sobre la bocina. El equipo de Natalia Chueca y el grupo municipal de Vox en el Ayuntamiento de Zaragoza han logrado cerrar un acuerdo para la aprobación de los presupuestos de este 2026 a menos de 24 horas de la votación en la que si la ultraderecha hubiera mantenido su ‘no’ las cuentas hubieran decaído, hubiera obligado a la regidora a someterse a una cuestión de confianza, ya que la opción de prorrogar los presupuestos del año pasado estaba descartada. Dos son los puntos principales del pacto: la supresión, en la práctica -que no sobre el papel- de la Zona de Bajas Emisiones; y el adelgazamiento de la estructura administrativa del consistorio. Estos eran justo los dos «escollos» que la ultraderecha había marcado como condiciones ineludibles para sumar sus votos a los de los populares.

«Estoy muy satisfecha, a pesar de las dificultades. Este año ha sido más complicado», ha reconocido la alcaldesa en una comparecencia ante los medios convocada de urgencia tras haber alcanzado un acuerdo este miércoles por la tarde. «Pero hemos conseguido encontrar un camino y llegar a un punto de encuentro a pesar de que el entorno de fragmentación política lo hacía difícil», ha subrayado Chueca, a sabiendas de la lectura que se va a hacer de este apretón de manos entre ambas formaciones en la plaza del Pilar en un momento en el que PP y Vox están negociando los gobiernos de Extremadura y Aragón y cuando los dos partidos están a punto de volver a batirse en duelo en las elecciones de Castilla y León.

Chueca y Torres, este miércoles en el ayuntamientno.

Chueca y Torres, este miércoles en el ayuntamiento. / MIGUEL ANGEL GRACIA

Pero no, según han afirmado tanto Chueca como la nueva portavoz de Vox en el ayuntamiento, Eva Torres, el acuerdo alcanzado para aprobar los presupuestos en Zaragoza no tiene implicaciones más allá del consistorio ni forma parte de un paquete que incluya también la investidura de Jorge Azcón. «No. Esto es independiente de todo lo demás. Fue decisión del grupo municipal decir no al presupuesto y ha sido decisión del grupo municipal sellar este acuerdo», ha asegurado Torres, ante la cara de incredulidad de alguno de los periodistas presentes.

Pero más allá de si este apretón de manos favorecerá una sucesión de abrazos entre ambas formaciones en las Cortes de Aragón, la realidad es que, un año más, y ya van siete consecutivos, PP y Vox han conseguido consensuar un documento que permite a la ciudad contar con unos presupuestos en vigor. Esto es una excepción con respecto a lo que ha ocurrido en otras instituciones como el Ayuntamiento de Huesca o el Gobierno de Aragón, donde los de Alejandro Nolasco se salieron del Ejecutivo por orden de Abascal.

Así, la excepción zaragozana se vuelve a confirmar, aunque esta vez in extremis y después de que Vox anunciara en una rueda de prensa en diciembre que no iba a probar unos presupuestos que ya había acordado, consensuado y pactado con el equipo de la alcaldesa. Entre las excusas que se pusieron estaban esos dos escollos que ahora se salvan con este pacto, pero el entonces portavoz, Julio Calvo, afirmó que tampoco estaban de acuerdo con algunas obras que se iban a iniciar en la ciudad, como la de la avenida Valencia, ni con el hecho de que en esas cuentas se prevé aumentar el dinero que se pide en préstamos. Sin embargo, los de Abascal no han vuelto a insistir en estos dos puntos.

Otra de las preguntas lógicas es por qué ahora y no antes. Por qué este miércoles y no el lunes o hace tres semanas si finalmente el PP se ha plegado a unas exigencias de Vox que, por otro lado, tienen más de simbólico que otra cosa. La respuesta la ha dado la alcaldesa y es «la seguridad jurídica» y es que ha sido este miércoles mismo, después de tres jornadas de intensas reuniones entre ambos partidos, cuando el Gobierno municipal ha recibido un informe encargado a los servicios jurídicos municipales que asegura, ha desvelado la alcaldesa, que Zaragoza no perderá las ayudas del Estado para abaratar el precio del transporte público (22 millones de euros) aunque modifique la ordenanza de la Zona de Bajas Emisiones para que las restricciones al tráfico solo se apliquen durante episodios de alta contaminación.

El contenido del pacto

Y es que hasta ahora, hasta este mismo martes, ese era el argumento al que se agarraba Chueca para evitar el pacto con Vox. Eliminar las sanciones de la Zona de Bajas Emisiones suponía perder las subvenciones del Gobierno de España para bonificar el transporte público. Pero ahora, según ha explicado la alcaldesa, el ayuntamiento de la capital aragonesa ha conseguido la cuadratura del círculo eliminando de facto la ZBE, que quedará sin efecto alguno, sin renunciar a los millones que llegan dese el ministerio que gestiona Óscar Puente.

¿Cómo? Pues según han pactado ambas formaciones, se va a modificar la ordenanza que regula la Zona de Bajas Emisiones para que las restricciones y las multas a los infractores –que ya eran las mínimas posibles– solo se apliquen durante episodios de alta contaminación, algo que en Zaragoza no ocurre prácticamente nunca. En la práctica, como ha defendido Torres, esto supone eliminar la ZBE aunque esta siga existiendo sobre el papel, tal y como obliga la normativa estatal. Chueca ha defendido el pacto asegurando que ella tampoco está de acuerdo con la Zona de Bajas Emisiones y ha dicho que es una «imposición de Sánchez que afecta a la autonomía local». No obstante, hasta que los cambios en la ordenanza se aprueben, y eso son semanas cuando no meses, seguirán vigentes las restricciones y las sanciones como hasta ahora.

Sí a las enmiendas

Con respecto al segundo compromiso adquirido por la alcaldesa, este obliga al Gobierno municipal a estudiar cómo adelgazar la estructura administrativa del ayuntamiento para reducir gastos. Así, ha dicho Chueca, van a plantearse «fusiones» o incluso la eliminación de algunos patronatos y sociedades municipales, aunque ni ella ni Torres se han atrevido a decir por dónde empezarán. Este mismo viernes volverán a reunirse para comenzar a profundizar en esta cuestión.

Esta cuestión, no obstante, es una exigencia de Vox que viene de lejos y un compromiso que incluso ya habían arrancado al PP en alguna ocasión. Eso sí, el Gobierno de Chueca no había cumplido ahora con estas exigencias de la ultraderecha. Preguntada por las garantías de cumplimiento de este pacto en esta ocasión y dado que los populares ya han desobecedido antes, Torres ha asegurado que se ha hecho «un gran esfuerzo compartido». «No tengo por qué poner en duda que ambas partes lo vayamos a poner en marcha», ha asegurado, sin más explicación.

El pacto contiene además otras cuestiones de menor calado. Por ejemplo, Vox no votará en esta ocasión a favor de una enmienda de ZeC que sí que apoyaron la semana pasada en la comisión de Hacienda, cuando Vox se posicionó en contra de las cuentas de Chueca. A cambio, el PP votará que sí a las cuatro enmiendas presentadas por la ultraderecha y que afectan a las bases de ejecución del presupuesto. En la primera ocasión, los populares se posicionaron en contra de estas propuestas, aunque fueron aprobadas gracias el voto favorable de PSOE y ZeC.