La obstetra retirada realizó abortos durante años, hasta que dar a luz a su propio hijo le hizo comprender que no podía «matar bebés solo porque no eran deseados»
La Dra. Kathi Aultman, quien trabajó durante años en la industria del aborto en EE.UU. –e incluso se sometió a uno ella misma–, es hoy una destacada activista provida. Sin embargo, su camino hacia esta postura no fue inmediato: «Desafortunadamente, todavía era muy pro-elección, incluso después de convertirme al cristianismo», explica al National Catholic Register.
Durante la última Marcha por La Vida, que se celebró recientemente en Jacksonville (Florida, EE.UU.), recordó que inicialmente estaba muy convencida de que la decisión debía ser exclusivamente de la mujer y que, por ello, realizaba abortos en una clínica abortista de Planned Parenthood «sin sentir emoción alguna», ha declarado a CBN News. Todo cambió cuando una amiga le pidió que leyera un artículo que comparaba el aborto con el Holocausto.
El impacto fue personal y profundo: «Mi padre estuvo en la unidad que liberó el primer campo de concentración en la Segunda Guerra Mundial. Me di cuenta de que yo podía matar bebés por la misma razón que los nazis a sus víctimas: porque no los veíamos como seres humanos. De repente, comprendí que era una asesina en masa y dejé de hacerlo por completo».
Desde entonces, la doctora marcha cada año para dar testimonio de que el aborto no es atención médica, sino un procedimiento que mata bebés y perjudica gravemente a las mujeres. Como médico, asegura que ellos son quienes ven todas las complicaciones, tanto psicológicas como físicas, y advierte que las secuelas son permanentes: «Ahora escucho comentarios que incitan a las mujeres a abortar si no es el ‘momento adecuado’, pero esas cicatrices nunca se borran. Las mujeres no pueden quedar indemnes después de matar a su hijo».
Dios es amor… y perdón
A pesar de la carga que confiesa llevar por su pasado, la doctora encuentra consuelo en su fe y la esperanza que traen las nuevas generaciones. «Tenemos un Dios que perdona, y él me ha perdonado, lo sé», afirma.
Su conclusión para las mujeres jóvenes es clara: no hay por qué elegir entre la maternidad y las metas personales. «He conocido a muchas mujeres que han tenido a sus hijos antes o durante sus estudios y carreras profesionales. Se pueden tener ambas cosas», añade.










