Las cuatro grandes ligas europeas se rebelan contra Infantino y reclaman una reforma urgente en la FIFA

LaLiga, Premier, Bundesliga y Serie A han escrito y firmado una carta con tres reformas que cambiarían de manera radical el sistema mundial del fútbol

Las cuatro grandes ligas europeas se han unido para exigir una reforma en profundidad de la FIFA y frenar la concentración de poder en manos de su presidente, Gianni Infantino. A través de un comunicado conjunto de gran dureza, LaLiga, la Premier League, la Bundesliga y la Serie A denuncian que el organismo acumula funciones reguladoras, comerciales y políticas sin ningún tipo de control real, y afirman que el fútbol ha sido víctima de «uno de los mayores abusos de poder de la historia de FIFA».

El texto lleva la firma de Javier Tebas, presidente de LaLiga; Richard Masters, consejero delegado de la Premier League; Marc Lenz, director general de la Bundesliga, y Luigi De Siervo, director general de la Serie A. Los cuatro responsables acusan al máximo dirigente de la FIFA de haber «impulsado activamente iniciativas abusivas en lugar de proteger al fútbol de ellas» y rechazan que baste con una revisión meramente cosmética del funcionamiento del organismo.

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El comunicado señala como origen del conflicto el proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE), orientado a convertir en negocio el Mundial, el principal activo de la entidad presidida por Infantino. Según los firmantes, su retirada se debió a la presión ejercida por distintos agentes del mundo del fútbol, aunque advierten de que las circunstancias que hicieron posible plantear esa iniciativa continúan intactas, por lo que su cancelación no soluciona el problema de raíz.

«El problema de gobernanza de la FIFA va mucho más allá de la figura de una sola persona», sostienen. Su crítica se centra en que la presidencia pueda concentrar tal nivel de poder de decisión sin mecanismos reales de control ni el consentimiento de quienes asumen las consecuencias de esas decisiones. Esta misma inquietud fue expresada también por distintas federaciones, que mostraron su rechazo a un proyecto que pretendía integrar en una sola sociedad los principales negocios de la FIFA: derechos televisivos, patrocinios, venta de entradas, licencias y organización de sus competiciones, entre ellas los Mundiales. La propuesta preveía ceder hasta un 20% de esa filial a inversores privados, aunque la FIFA conservaría el control mayoritario. Las ligas piden además límites constitucionales bien definidos y garantías que blinden los procedimientos disciplinarios individuales frente a cualquier tipo de presión política. Recuerdan, asimismo, que el organismo ya emprendió un proceso de reforma hace más de diez años, tras los procesos judiciales que salpicaron a altos cargos del fútbol mundial, un esfuerzo que, a su juicio, no ha evitado que se repitan nuevos abusos.

El problema principal: el calendario

Uno de los principales puntos de fricción es la gestión del calendario deportivo. Las ligas critican que la FIFA amplíe de forma unilateral los periodos reservados a las selecciones nacionales y extienda las pausas en las competiciones domésticas sin que los afectados tengan una participación real en esas decisiones.

Para dimensionar ese desequilibrio, recuerdan que apenas el 1% de los futbolistas profesionales del mundo disputa un Mundial, mientras que el resto de jugadores y sus clubes se ven obligados a detener su actividad cuando las ligas se paralizan. Frente al peso simbólico del torneo internacional, reivindican la relevancia social y económica del fútbol que se juega semana tras semana, así como su papel en la generación de empleo y en la inversión en las categorías inferiores.

El comunicado conecta esta problemática con la denuncia presentada por las ligas ante la Comisión Europea en octubre de 2024 en relación con el Calendario Internacional de Partidos. Según los firmantes, el sistema actual permite que la FIFA utilice su capacidad regulatoria para favorecer sus propios intereses comerciales, sin tener suficientemente en cuenta la sostenibilidad de las ligas nacionales.

Tres condiciones para acotar el poder de la FIFA

La primera propuesta plantea la creación de un organismo permanente con representación de federaciones, ligas, clubes y jugadores, tanto del fútbol masculino como femenino. Su papel no sería meramente consultivo: las ligas exigen que las decisiones relativas al calendario, las condiciones laborales, las competiciones y los activos clave requieran el visto bueno de los colectivos directamente implicados.

La segunda condición establece que cualquier iniciativa de gran calado debe ir acompañada de una justificación sólida, datos objetivos y una evaluación independiente, todo ello publicado antes de tomar una decisión definitiva. Ese estudio tendría que analizar el impacto sobre jugadores, clubes, ligas y aficionados, valorar alternativas posibles y explicar públicamente los motivos de la opción finalmente elegida.

El tercer punto busca separar la función reguladora de la FIFA de sus propios intereses como organizadora de competiciones. Para lograrlo, piden que los órganos encargados de ética, control financiero y procesos electorales cuenten con nombramientos, presupuestos y competencias auténticamente independientes tanto de la administración como de la presidencia del organismo.

18 de marzo de 2027, las próximas elecciones

Esta ofensiva conjunta llega en la antesala de las próximas elecciones a la presidencia de la FIFA. Infantino ya ha confirmado que optará a la reelección en la votación prevista para el 18 de marzo de 2027, en Rabat (Marruecos), en el marco del 77.º Congreso de la organización, una cita en la que las ligas pretenden colocar la reforma del organismo como asunto central del debate.

El comunicado se dirige de forma directa a los candidatos a la presidencia, a quienes pide comprometerse con estos principios y convocar, dentro de los primeros 100 días de mandato, una Convención sobre Gobernanza liderada por una figura independiente, cuyas conclusiones deberían darse a conocer públicamente en un plazo máximo de seis meses.

Los firmantes reclaman también programas concretos de reforma, espacio real para el debate y unas reglas electorales justas. Exigen, además, que los recursos económicos, legales, de comunicación y de marketing de la FIFA, incluidos los fondos destinados al desarrollo del fútbol, se gestionen con total neutralidad, sin favorecer a ningún candidato. LaLiga, la Premier League, la Bundesliga y la Serie A hacen un llamamiento al resto del mundo del fútbol y a las instituciones públicas para que se sumen a estas demandas. Su mensaje final resume la magnitud de la disputa: «Este es el momento de decidir no solo quién dirigirá la FIFA, sino también cómo debe dirigirse».