Cinco consejos para vivir la fe en vacaciones: «Que el verano de tu vida no sea el invierno de tu alma»

El sacerdote, escritor e influencer Jesús Silva da para El Debate unas claves para mantener e incrementar la fe en verano, tan sencillas como eficaces.

En el sutil arte del acompañamiento espiritual, la llegada del verano suele venir, bajo el brazo, con un consejo de lo más certero: «Que el verano de tu vida no sea el invierno de tu alma».

¿Y por qué? Porque, aunque a lo largo del año, la falta de tiempo libre y los agobios de la rutina suelen ser algunas de las excusas más frecuentes para descuidar aspectos como la vida de oración o la práctica de los sacramentos, con la llegada de las vacaciones el argumento se vuelve radicalmente contrario.

O sea, que los viajes, los planes con amigos, el ocio hasta altas horas de la madrugada o una rutina que salta por los aires, terminan por no dejar espacio a la contemplación, la oración o, incluso, la misa dominical.

Para evitar que el calor reseque también la temperatura espiritual, hemos pedido cinco consejos prácticos al sacerdote Jesús Silva, escritor y creador de contenido que cuenta con más de 300.000 seguidores en sus redes sociales. Y estas han sido sus recomendaciones:

1. No dejarse llevar por el bajón

Silva anima, en primer lugar, a «no dejarse llevar por el bajón veraniego de no hacer nada tirado, sino espabilar un poco. Es un consejo de carácter más bien interior: no dejar que te pueda el calor, sino decir: ‘Voy a sacar un tiempo al día, o a la semana, para cultivar mi fe de un modo explícito’».

2. Presencia cotidiana y constante

Para mantener la fe, Jesús Silva propone pequeños gestos para mantener la «presencia de Dios» a lo largo de la jornada: «Rezar pequeñas jaculatorias durante el día, ponerse en el móvil un fondo de pantalla que tenga una imagen del Señor o de la Virgen, o proponerse rezar un misterio del Rosario al día, si crees que no vas a poder rezar el Rosario entero».

3. Adelantarse al domingo

El sacerdote y escritor da un consejo que vale para todo el año, pero es especialmente útil en verano: «Leer el Evangelio del domingo algún día entre semana, y dedicar un ratito a meditar un poco sobre él y a ver qué me dice Dios a mí, en este momento de mi vida, a través de esa Palabra concreta».

4. Una lectura espiritual sencilla

«Ahora que hay más tiempo -recalca Jesús Silva, que es conocido en redes como @elpadrejesus-, un buen consejo es leer algún libro de espiritualidad, que sea sencillito y fácil». No hace falta un atracón de tratados teológicos, sino que basta con «una lectura diaria, que puede ser de sólo cinco páginas, para poder ir profundizando en nuestra fe y en nuestra formación, y así estar un poco más cerca de Dios».

5. No inventar nada nuevo

Por último, Jesús Silva reconoce que, en realidad, «no hay que inventar nada nuevo: lo más importante es participar de la misa del domingo». Eso sí, las vacaciones pueden suponer un incentivo para «hacerlo de un modo consciente e intenso, tratando de llegar con tiempo, o incluso un poco antes para rezar». Y prestar atención, más que a la homilía, «sobre todo, a la lectura de la Palabra, tratando de ‘meterme dentro’», recomienda Silva.

Porque, justo cuando ahora cargamos cada día de mil y un planes de ocio, para mantener o fortalecer la fe en vacaciones, «a veces no hacen falta muchas cosas, sino simplemente vivir bien las que ya tenemos».