A través de la influencia sobre su presidente, Rafael Louzán, exdirigente de la formación en la Diputación de Pontevedra, el partido de Núñez Feijóo intenta asestar un golpe clave al Gobierno
El Partido Popular se ha convencido de que no puede quedarse de brazos cruzados mientras la FIFA y Marruecos, con la colaboración de otros grandes líderes como Donald Trump, maniobran de forma farisea para dejar a España sin ser la sede de la final del Mundial 2030. La RFEF se ha visto superada en los últimos meses por una situación que terminó de explotar durante la celebración de la última copa del mundo, cuando Gianni Infantino se acercó de forma definitiva a Rabat.
La petición de auxilio de Rafael Louzán a Moncloa ha caído en saco roto, y la situación se ha ido enquistando hasta el extremo de llegar a un punto de no retorno. El servilismo de Sánchez con Mohamed VI ha hecho que, a día de hoy, sea más factible ver la final de 2030 en el estadio Hassan II de Casablanca que en el Santiago Bernabéu de Madrid. Tras la crisis de Ceuta, con la invasión de 72.000 marroquíes, varios de los principales partidos de España han empezado a ver la luz con las intenciones sibilinas del máximo organismo del fútbol mundial y la monarquía africana.
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Sumar, Podemos y Vox, por increíble que parezca, han elevado el tono contra Marruecos, exigiendo su salida inmediata de la organización, reclamando que la final debe recaer en el campo del Real Madrid. Mientras tanto, el PP envió una carta firmada por Borja Sémper, portavoz de Cultura y Deporte, dirigida a la ministra Milagros Tolón, en la cual advertía que, de perder la sede para la final, plantearía “la conveniencia” de seguir en la organización. Sin embargo, tal y como ha podido saber Vozpópuli, la formación que dirige Alberto Núñez Feijóo lleva un tiempo moviendo fichas en el tablero para desbloquear la situación y asestar un golpe político a Pedro Sánchez.
El PP se implica con la RFEF para amarrar la final
El Partido Popular, a través de su influencia sobre Rafael Louzán, presidente de la RFEF, está poniendo todo de su parte para allanar una decisión que se ha puesto demasiado cuesta arriba. Cabe recordar que Louzán es un activo histórico del PP en Galicia, feudo de la actual dirección del partido. Rafael Louzán ocupó varios cargos de peso en la autonomía, entre ellos la Diputación Provincial de Pontevedra. Ligado a Alberto Núñez Feijóo, a quien tuteló en los primeros compases de su carrera política, ahora es Génova quien acude a Louzán para analizar la situación y establecer una estrategia.
A nivel interno, en el PP saben que esta puede ser una victoria política de gran calado ante el sanchismo, y por ello están inmersos en colaborar estrechamente con la cúpula de la RFEF. Una dirección que ya en los últimos días ha dado pasos importantes en intentar revertir la situación, tal y como avanzó en exclusiva este periódico hace unos días cuando relató que el ente federativo y la UEFA habían propuesto al presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, fulminar a Infantino a cambio de asegurar para la capital y su estadio la final. Un partido clave para España y Madrid en muchos aspectos, especialmente el económico, razón por la que también el gobierno de la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento están volcados en lo que pueden.
Comunicativamente, el PP tiene en la mano poder dar un paso de gigante en un asunto cuya trascendencia nacional traspasa acciones de gobierno e incluso la aprobación de alguna ley. Fuentes consultadas del entorno popular implicado en la operación apuntan a este digital que se está apoyando al presidente Louzán, al que se pide “una acción rápida y decidida” para que consiga cerrar la sede de la final del Mundial 2030 en favor de España. Con la crisis de Ceuta, la cual el PP ha elevado hasta a Bruselas, habilitando el Senado para interrogar a los ministros implicados, y ahora la pugna con Marruecos por la final, los de Núñez Feijóo quieren ir por delante de Moncloa en todo este proceso.
Florentino mueve hilos en favor de la RFEF
Florentino Pérez ha empezado a desplazar hacia Mattias Grafström, número dos de Gianni Infantino, el peso de su interlocución con la FIFA. El dirigente sueco, con quien mantiene desde hace años una relación de máxima confianza, se ha convertido en la práctica en el principal puente del presidente del Real Madrid con la estructura del ente rector del fútbol mundial ante las dudas sobre el futuro de Infantino y la batalla para llevar la final del Mundial de 2030 al Santiago Bernabéu.
El movimiento ha cobrado mayor relevancia después de que la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) y la UEFA hayan empezado a maniobrar para tratar de sumar a Florentino, hasta ahora uno de los aliados oficiales de Infantino, al frente abierto por Europa contra el presidente de la FIFA. Como informó Vozpópuli, Rafael Louzán y Aleksander Ceferin consideran que el peso del mandatario blanco entre los grandes clubes europeos y sus relaciones con otras confederaciones pueden resultar determinantes en la crisis que atraviesa el presidente del ente rector del balompié mundial.
Fuentes próximas a las conversaciones sostienen que la posibilidad de que Florentino termine volcándose abiertamente hacia el bloque europeo ha provocado movimientos de contención dentro de la FIFA. La dirección de Infantino trata de preservar al presidente del Real Madrid como uno de sus principales aliados políticos entre los grandes clubes y de evitar que la disputa por la sede de la final termine rompiendo una relación construida durante años.












