Los capitanes del equipo de COPE conversan con THE OBJECTIVE en la previa a la final del Mundial de fútbol 2026
Llevan desde hace años la batuta de las narraciones futbolísticas en España a través de su Tiempo de juego en Cadena COPE y, sin embargo, afrontan la final del Mundial de fútbol entre España y Argentina con la ilusión del aficionado que los escucha a través de la antena. Paco González, Manolo Lama y Juanma Castaño responden a THE OBJECTIVE horas antes del gran evento futbolístico que arranca esta tarde en Nueva York.
Y se mojan. Si quieren saber cuál es su pronóstico sobre el resultado del partido, sus temores y expectativas ante la final y repasar una trayectoria plagada de narraciones históricas, no se pierdan sus respuestas…
PREGUNTA– Manolo, Paco, Juanma… ¿Se ponen nerviosos antes de narrar y vivir una final de un Mundial?
Manolo Lama: Pues mira, en el 2010 no me puse nervioso y no sé qué me pasará en Nueva York. Pero diré que este es el partido, no ya el más importante de mi vida —que lo es—, sino el más importante de la historia del fútbol de nuestro país.
Paco González: Nervioso no es la palabra, es inquieto, es mariposas en el estómago, es ganas de que empiece. Sí, bueno, al final son nervios, supongo.
Juanma Castaño: Me pongo nervioso más por ganar el partido que por cuestiones de radio, narración o programación… Eso lo tenemos más o menos controlado: tenemos experiencia y que es un equipo que cuando no te salva uno, te salva otro. Me pongo más nervioso con la selección. Eso sí que me pone nervioso. Un partido contra Portugal, contra Francia, y ya ni qué decirte contra Argentina.
PREGUNTA– Después de narrar cientos de partidos, incluidas finales de Champions, olímpicas, etc. ¿Qué tiene una final del Mundial que no tenga ningún otro partido?
M.L.- Lo que tiene una final del Mundial donde está tu país es sentir el aliento de 46 millones de compatriotas empujando como tú cada vez que España ataca y que cierran los puños cada vez que España defiende. Es la sensación de que tienes toda una nación detrás a la que estás guiando con tu voz a través de la radio, que estás intentando exteriorizar el sentimiento de abuelos, de padres, de nietos, de hombres, de mujeres, de nacidos y no nacidos en España, de todo aquel que siente al país, que siente a la selección en su corazón. Eres como el ojo que los va llevando.
P.G.- Sabes que es un acontecimiento que sucede cada muchísimo. No es algo que se repita al año que viene. Como mucho, cada cuatro años, si es que pasa. Yo lo he vivido una vez y no pensé que volvería a vivirlo de nuevo, pero está pasando por segunda vez. Compartirlo con Manolo y Juanma… Es una alegría hacerlo entre amigos y compañeros de toda la vida. Es la cima de una carrera profesional conjunta. En el último día, pues yo estuve en Telecinco, Juanma creo que en Cuatro.
J.C.- No hay nada comparable a una final del Mundial. Ni en el mundo deportivo ni en el planeta, al menos para mí. Además, una final Argentina-España creo que es insuperable, con mucha diferencia.
P.- ¿Qué esperáis que pase en los primeros diez minutos del partido? ¿Veremos esa temida agresividad argentina? ¿Sabrá responder España? ¿Y el resto del partido, es posible prever con qué nos encontraremos los aficionados?
M.L.- Esto es fútbol y se juega con los pies y con una pelota. Lo más importante es tener el balón lo máximo posible para jugar mejor que los rivales. Si repetimos nuestra actuación contra Francia, yo creo que estamos cerquita de la Copa. Ahora bien, en el fútbol también se juega lo que Camacho llamaba «el otro fútbol», que es una práctica, no sé si lícita o ilícita, pero que se permite, que es saber manejar los tiempos del partido. Y saber intentar desquiciar al rival.
Los argentinos son profesionales de eso. Los argentinos van a intentar trabar el partido, ponernos trampas, buscar que nos pongamos nerviosos. Saben que somos mejores si tenemos el balón, así que van a intentar que entremos a su juego. ¿Qué es? Partido bronco, partido sucio, partido parado, partido interrumpido… ¿Para qué? Para que no desarrollemos nuestro fútbol. Pero como cojamos la pelota y empezamos a moverla, ellos van a sufrir y se van a desesperar más que nosotros.
P.G.- Espero modular mi capacidad de no insultar, porque sé que van a hacer el cerdo, provocar, hacer pequeñas faltitas y empujones o un codazo como hicieron algunos contra Inglaterra, así que lo que realmente espero es controlarme y no insultar.
J.C.- Los primeros 10 minutos de partido, Argentina avisará de que están ahí y que, si España tiene mucha posesión, a alguno se la podrán jugar. España intentará aportarle serenidad al partido y tener un encuentro con poco movimiento, porque no sé si a España le viene bien un partido loco ni muchísimo menos. Creo que le viene bien un partido controlado con la pelota, como hizo contra Francia, pero no creo que se repita. Creo que vamos a ver esa agresividad argentina y creo que España puede sufrir, porque ya sufrió con Uruguay una situación parecida y eso nos puede costar.
Van a provocar, van a hacer pequeñas faltitas y empujones o un codazo como en el partido contra Inglaterra, así que lo que realmente espero es controlarme y no insultar.
¿Cuál creéis que puede ser la clave de esta final? ¿Entrenadores y tácticas, arbitraje, individualidades?
M.L.- Lo que te suele dar las copas es el talento, y creo que tenemos mucho más, aun enfrentándonos al mejor futbolista de la historia, Messi. ¿La gente puede decir que solo Messi tiene más talento que toda España junta? Bueno, pues puede que sí, pero ya lo dijo Stefano: Uno solo no gana. El mejor jugador de la historia no gana a un equipo y nosotros lo hemos demostrado contra Francia, derrotando a un grupo lleno de estrellas. Es decir, que si somos equipo, yo creo que les vamos a ganar.
P.G.- En primer lugar, el comportamiento ideal de los jugadores, un equipo que demuestre la confianza y la capacidad técnica que demostró en la semifinal contra Francia. Tú les veías sueltos, que se pasaban el balón con una calidad…
J.C.- La clave en esta final puede ser cómo esté Messi. Por supuesto, también influye cómo esté España en general. Si está como el 14 de julio contra Francia, va a ser muy difícil que Argentina le quite el balón. Sobre los entrenadores, yo es que creo que son dos técnicos muy buenos. Scaloni tiene una trayectoria impecable y Luis de la Fuente igual, y está acertando en todo: en seleccionar jugadores, en alinearnos, en los cambios, en todo. El arbitraje me genera la incertidumbre de siempre, más contra Argentina, pero yo desde luego no quiero ver un fantasma ni la posibilidad de que haya cualquier tipo de problema con el árbitro. Si lo hay, pensémoslo y analicémoslo después, no antes del partido.

P.- Si pudierais elegir un jugador para decidir el partido en el minuto 90, ¿con quién os quedaríais? ¿Quién sería vuestro Iniesta de 2026?
M.L.- Yo creo que se lo merece Rodri. Igual que Iniesta, que no era el goleador de la selección, pero marcó el gol histórico. Rodri es el abanderado del prototipo de futbolista español: inteligente, con talento, que entiende perfectamente este deporte, que sabe marcar los tiempos, que tiene jerarquía, que juega en la posición más difícil del fútbol, donde tienes que tener ojos por delante y por detrás… que tiene liderazgo. Además, un sector del fútbol español le cuestionó injustamente cuando le dieron el Balón de Oro, completamente merecido.
P.G.- Hay muchos que me caen muy bien y no sé decir, pero si tengo que elegir: Merino.
J.C.- Merino. Es su especialidad: decidir partidos. Creo que es el jugador que nos ha dado goles que entran en la historia del fútbol español.
P.- ¿Y si pudierais borrar a un jugador argentino?
M.L.- Messi. Hombre, y si pudiera borrar al Dibu, también lo borraría, para que jugaran sin portero.
P.G.- A Lautaro, que es el que más me gusta. Al resto los veo muy inflados por el mercado, por los representantes, pero el mejor jugador argentino para mí es Lautaro.
J.C.- Ni respondo, porque es evidente. Empieza por «m» y acaba por «i».
P.- ¿Cómo se prepara una narración de este nivel?
M.L.- No me la preparo de manera diferente a como puedo preparar un partido de Liga. No hago nada especial. La diferencia frente a un partido del campeonato de España es que nos tenemos que levantar muy temprano. Porque el partido es a las 15.00 en Nueva York, pero tenemos que estar en el campo con una antelación de cinco o seis horas, así que nos tendremos que levantar como 8 horas antes. La espera es mucho más larga porque tienes las colas, los controles… Paco va a empezar Tiempo de juego a las 15.00, pero en lo que a mí respecta, la preparación de la narración, poco más.
P.G.- Empezamos a prepararla desde antes de la semifinal, por si pasábamos. Empezamos a pensar horarios y hacer cábalas: cómo lo hacemos, cuánta previa, qué hacemos en la previa, buscamos españoles que están allí, llamamos a famosos, exjugadores… ¿Hablamos con argentinos o no? Para tenerlo más estructurado y luego ya es un poco lo que vaya a salir. Lo que es el partido en sí es estar concentrados, que la publicidad vaya a buen ritmo y estar atentos a todo. Pero como Tiempo de Juego es un equipo que está muy rodado, pues la verdad es que en ese sentido vamos más o menos tranquilos.
En COPE, en la final, los oyentes van a encontrar verdad y pasión. Mucha pasión. A mí esta final me pone una barbaridad: no solo es fútbol contra antifútbol, sino que es mi país contra uno al que yo creo que le han regalado ya un Mundial y no deberían regalarle otro. Entonces va a haber pasión, probablemente desbordada, aunque intentaremos controlarla, pero también habrá verdad. Además, vamos a hacer una cosa que técnicamente es una tontería: no vamos a poner retraso en la señal. Tratamos de ponérselo fácil siempre a los oyentes, para el que quiere ver la tele y escuchar la radio a la vez, solemos meter un retardo de 8 segundos porque la señal de la televisión llega siempre más tarde que la de la radio. Pero esta vez hemos decidido que no vamos a meter ningún retardo en la señal, es decir, en una misma organización o en un mismo edificio, en un piso, se puede cantar un gol hasta con 53 segundos de diferencia entre que lo reciben el primero y el último. El que quiera saber cuándo se produce el gol de verdad, que escuche la radio.
J.C.- En realidad, es echar ya el resto. Es decir, llevamos 40 días trabajando en el Mundial y lo que intentamos en estas horas, en este fin de semana, es que todo el mundo dé todo lo que tiene dentro para convertir la programación de COPE en algo atractivo, en algo que no sea repetitivo, en algo que sea rico en testimonios, en presencia en directo donde esté la noticia, en que el oyente, cuando ponga la radio, sepa que va a encontrarse algo nuevo, distinto, atractivo y divertido, porque al final nosotros tenemos que divertir a la gente.
Hemos decidido que no vamos a meter ningún retardo en la señal. El que quiera saber cuándo se produce el gol de verdad, que escuche la radio.
P.- De todas las finales que habéis narrado, ¿cuál os sigue poniendo la piel de gallina?
M.L.- Todos recordamos la final de 2010, pero yo siempre digo que lo que más me ha emocionado de la selección española fue la tanda de penaltis en la Eurocopa de 2008 frente a Italia, cuando eliminamos a Italia: fue un punto de inflexión para la sociedad española, nos dimos cuenta de que no éramos un país de perdedores, sino un equipo de ganadores. En ese instante, ¡pum!, saltó una generación de deportistas españoles y se acuñó la famosa frase de «soy español, ¿a qué quieres que te gane?»
P.G.- Sudáfrica es algo para la historia, que quedará para siempre y que conocen hasta los chavales que tienen 15 o 20 años y que no vivieron lo porque eran muy pequeñitos. Pero hay otras finales, como el oro olímpico de fútbol en Barcelona 92. Para mí fue supergenial porque hice todos los partidos de la Selección Española y para el 92, no habíamos ganado nada más que la Eurocopa del 64. O sea, no teníamos ni Eurocopa ni mundiales, ni gaitas… Era un exitazo y luego ha habido finales de clubes tremendas. Yo disfruté mucho la Recopa de Zaragoza del 95, por ejemplo.
J.C.- Evidentemente, Sudáfrica. No la viví con la radio, la hice con la tele, y es la final. Espero que esta la supere.
P.- ¿Cuál ha sido el gol que más os ha costado narrar por la emoción?
M.L.- Por la emoción no me ha costado, pero sí por los cafres que tenemos de contertulios. Porque cuando marcan gol y me dejo la vida mientras ellos están en su casa o en el estudio, sentados, y se meten el micro en la boca hasta que les da en la campanilla, gritan como salvajes y, claro, yo que estoy rodeado de ambiente… mi voz se mitiga y la de ellos crece porque no tienen nadie alrededor. Entonces, hay muchas veces que, con el gol, se me oye menos que sus gritos.
P.G.- Me ha costado alguna vez controlarme, porque yo soy emocional. Por ejemplo, con Iniesta me decía: «No llores, tampoco vas a llorar como si fueras un locutor argentino loco». Siempre he sostenido que el comentarista no debe quitarle protagonismo a la acción. Una cosa es que se te quiebre la voz, como le pasó a José Ángel de la Casa en el último gol contra Malta, eso es inevitable. Si se te quiebra la voz, se te ha quebrado, pero no te pongas ahí a llorar. No me gusta la exageración impostada. Pero lo que de verdad me ha costado más es no insultar a los rivales. Por ejemplo, cuando Tassotti le rompió la nariz a José Enrique, que es una barbaridad y he preferido nunca más recordarla. No recuerdo lo que dije, pero creo que dije una barbaridad.
P.- ¿Cuál ha sido el mayor imprevisto que habéis vivido en una cabina de retransmisión?
M.L.- En una cobertura con más de 3.000 kilómetros de viajes y más de 104 partidos, siempre surgen problemas. Lo peor es cuando se te va la línea y te quedas con una cara que no sabes ni qué hacer con ella o, de repente, cuando te entran ganas de ir al baño y estás narrando, y la próstata se convierte en las cataratas del Niágara. Pero bueno, tienes que subsistir y saber bandear el problema.
P.G.- Que se corte la línea en el estadio. Eso es lo peor que te puede pasar. Todo lo demás, pues hombre, lo puedes ir salvando, pero quedarte sin comentar…
J.C.- Sin duda alguna, la tormenta que sufrimos en Guadalajara antes del España-Uruguay. Inundó las zonas de retransmisión e hizo peligrar los. Felizmente, pudimos protegerlos, pero fue una tormenta que llenó de agua toda la zona donde estaban las teles y las radios. Afortunadamente, fue dos horas antes del partido, pero si llega más tarde o incluso durante el partido, hubiéramos tenido problemas para salir adelante.
Me acordaría de compañeros como Pepe Domingo o José Francisco Pérez Sánchez, que no van a estar y que han sido parte importante de la historia de la radio.
P.- ¿A quién le dedicarías este Mundial si lo ganamos?
M.L.- A España, porque los españoles se merecen que por fin haya algo que una a este país en lugar de dividirlo. Vivimos en un país donde parece obligatorio ser de un bando o de otro en todos lados: deporte, política, sociedad… Pero ahora tenemos un grupo de chavales que nos une. Esto de ver banderas españolas en Galicia, en Cataluña, en Andalucía, en Canarias, en Baleares, en Castilla y León, Castilla-La Mancha, en Extremadura, en Madrid, en País Vasco. Es acojonante porque estos chavales unen. Parece que todos por fin remamos en la misma dirección, como los noruegos en este mundial.
P.G.- No lo he ganado yo, así que no lo puedo dedicar, pero me acordaría, evidentemente, de compañeros como Pepe Domingo o José Francisco Pérez Sánchez, que no van a estar y que han sido parte importante de la historia de la radio. Sería lo primero de lo que me acordaría.
J.C.- Yo no siento que tenga la potestad de dedicarle este Mundial a nadie. Solo he hecho programas de radio. Espero dedicarle las vacaciones a quien más quiero y a quien más me quiere: a mi pareja, mis hijos, mi familia, mis amigos… Es que yo no pienso en dedicatorias, pienso en vacaciones.
P.- Dadme el titular soñado para el periódico del lunes.
M.L.- Algo así como Estrella para España, estrellados de los argentinos. Pero lo que todos queremos leer es «campeones» en algún sitio.
P.G.- Algo muy sencillo: Campeones del mundo. No trataría de ser original. Campeones del mundo a doble página.
J.C.- España, ¡qué bueno que viniste!
P.- Y la más clásica: la porra para el partido.
M.L.- Yo firmo un 1-0, aunque creo que va a acabar 2-1 para España.
P.G.- Estoy diciendo una, pero ya la repito por no pensar mucho más: 3-0. Empecé antes del Mundial diciendo que, si nos tocaba Argentina, les íbamos a destrozar y de esa burra no me bajo.
J.C.- Pues voy a decir 2-1. Vamos a sufrir, pero vamos a ganar.










