El cambio no será inmediato sino progresivo, y forma parte del proceso de transformación digital del Ayuntamiento de Zaragoza
La tarjeta que muchos zaragozanos usan a diario para subir al autobús o al tranvía está a punto de cambiar, aunque el usuario apenas lo notará al principio. El Ayuntamiento de Zaragoza ha puesto en marcha una renovación tecnológica que modificará la forma de obtener y renovar la Tarjeta Ciudadana, con mejoras clave en seguridad y funcionamiento.
El cambio no será inmediato ni brusco, sino progresivo, y forma parte del proceso de transformación digital del consistorio. El objetivo es convertir la Tarjeta Ciudadana en una herramienta más accesible, conectada y segura, preparada para incorporar nuevos servicios en el futuro y reforzar la protección de los datos personales.
La actualización llegará tras la aprobación de un nuevo contrato por parte del Gobierno de Zaragoza para la gestión, operación y suministro tanto de la Tarjeta Ciudadana como de la tarjeta Lazo, un paso que marca el inicio de esta nueva etapa para uno de los principales sistemas de identificación y pago municipal.
QUÉ CAMBIA Y QUÉ SE MANTIENE
El contrato ha sido adjudicado a la empresa Zeumat Zitycard S.L. por un importe de 1.787.190 euros, con una duración inicial de tres años y la posibilidad de dos prórrogas anuales. En los próximos meses comenzarán a aplicarse los cambios, especialmente en los procesos de emisión y renovación, con un refuerzo del sistema de seguridad y de la protección de datos.
La Tarjeta Ciudadana es un documento emitido por el Ayuntamiento de Zaragoza, gratuito para las personas empadronadas en la ciudad, que incluye únicamente la fotografía y el nombre del titular. Además de servir como identificación, permite acceder y, en algunos casos, pagar distintos servicios municipales, con precios adaptados al perfil socioeconómico del usuario.
Actualmente, la tarjeta permite utilizar el bus urbano y el tranvía, acceder al servicio BiZi, a los autobuses metropolitanos, a taxis adheridos, centros deportivos municipales, piscinas de verano, bibliotecas, museos y centros de mayores, además de pagar aparcamientos públicos y la zona azul. La renovación tecnológica busca consolidar todos estos usos y facilitar la incorporación de nuevas funcionalidades en los próximos años.












