La Santa Sede vive este 17 de septiembre una jornada festiva por el santo del Pontífice, que llega tan solo tres días después de haber cumplido 71 años
El Vaticano vive este 17 de septiembre una jornada de festividad laboral en la que el ritmo habitual de la Santa Sede experimenta una pausa. La Oficina de Prensa cierra sus puertas con horario anticipado y no se ha emitido el habitual boletín con las actividades e intenciones previstas para la jornada. El motivo de este descanso institucional es la celebración del onomástico del Papa León XIV, cuyo nombre secular es Robert Francis Prevost, haciéndolo coincidir con la memoria litúrgica de su patrón, San Roberto Belarmino.
Esta jornada festiva llega apenas tres días después de que el Santo Padre celebrase, el pasado 14 de septiembre, su 71 cumpleaños. Lejos de una pausa, aquella fecha estuvo marcada por un intenso despliegue de trabajo en el Palacio Apostólico. Entre las decisiones adoptadas, el Pontífice hizo pública la firma de una nueva Carta Apostólica en forma de Motu Proprio que deroga el plan de contención de gasto salarial aprobado en marzo de 2021 por el Papa Francisco, restableciendo la normalidad retributiva en la Curia al dar por superada la recesión económica de la pandemia.
Aquel mismo día de su aniversario natal, León XIV sostuvo audiencias privadas con Juan X Yazigi, Patriarca Greco-Ortodoxo de Antioquía; los nuncios apostólicos en Ruanda e Israel; y representantes de la Liga Italiana de Fibrosis Quística. Asimismo, formalizó nombramientos, como la designación del Administrador Apostólico para los católicos de rito bizantino en Bielorrusia y del nuevo Obispo Ordinario Militar para Bolivia.
San Roberto Belarmino, un gigante de la teología
Junto a las felicitaciones y oraciones de los fieles por el ministerio del Santo Padre en el día de su santo, la Iglesia conmemora este 17 de septiembre la figura de su patrón, San Roberto Belarmino (1542-1621). Nacido en Montepulciano y fallecido en Roma a los 79 años, el cardenal jesuita y Doctor de la Iglesia está considerado uno de los teólogos e intelectuales más influyentes de su tiempo. Al nombrarle cardenal en 1599, el Papa Clemente VIII llegó a destacar de él que «en la Iglesia de Dios no hay quien le iguale en saber».
Cardenal, arzobispo, rector del Colegio Romano y profesor de teología en Lovaina, Belarmino abordó con firmeza y diplomacia algunos de los periodos más complejos de la historia de la Iglesia. Autor de una extensísima obra comparable a la de San Agustín de Hipona o Santo Tomás de Aquino, su trabajo más difundido, el Catecismo, se mantuvo en vigor en los Estados Pontificios hasta el pontificado de San Pío X.
Sus escritos de elevación espiritual, como De ascensione mentis in Deum, recuerdan que las circunstancias prósperas o adversas «son buenas y deseables sólo si contribuyen a la gloria de Dios y a tu felicidad eterna». En este día festivo en la Santa Sede, los fieles renuevan su oración por las intenciones y el ministerio del Papa León XIV.










