España va a ganar por Mariano Rajoy

Los momentos buenos hay que disfrutarlos. Hoy no son muchos, así que ya saben: no dimitan de los ratos agradables, ni de las vivencias gratas; y no lo hagan en un país donde la palabra dimisión ha sido expulsada del diccionario

Estamos en cuartos de final. Todo apuntaba a que no iba a ser un partido fácil y no lo fue. Portugal es una gran selección, tiene un palmarés más que respetable. Especialmente, a partir de principios de siglo, aunque ya en 1966, en la época de Eusebio, alcanzó la tercera plaza en el Mundial de Inglaterra. En los últimos años ganó la Eurocopa, en 2016, y se coronó campeona de la primera edición de la Liga de las Naciones en 2019. Y otra vez en 2025. Algunos estupendos, supongo que con la aviesa intención de minimizar la victoria de nuestra selección, olvidan intencionadamente que Portugal ocupa el quinto puesto en el ranking FIFA. Tampoco recuerdan que dispone de una excelente plantilla. Son muchos los futbolistas portugueses que juegan en los grandes equipos europeos y algunos de ellos pueden presumir legítimamente de haber ganado la Champions League.

Cristiano Ronaldo sigue siendo su jugador más emblemático. Este fue su sexto Mundial y ha marcado en todos, nadie más lo ha conseguido. Algunos critican su edad, pero ya les gustaría a ellos tener los años de Ronaldo. A mí, desde luego. Además, conviene olvidar que no está solo. Hay otros futbolistas que no le van a la zaga en Portugal: Vitinha, Nuno Mendes, Bernardo Silva… y más. Por eso, la victoria de nuestra selección tiene un gran mérito. Es un éxito que hay que celebrar, máxime porque algunos, ya saben a quién me refiero, no nos dan pie a festejar nada. En cualquier caso, las celebraciones siempre con moderación, una virtud que hoy el poder ha liquidado.

Esto sucede cuando se busca, más bien cuando se persigue, la división y no se intenta sumar, unir a la mayoría en un proyecto para todos. Pero eso es otra historia. En la vida, los momentos buenos hay que disfrutarlos. Hoy no son muchos, así que ya saben: no dimitan de los ratos agradables, ni de las vivencias gratas; y no lo hagan en un país donde la palabra dimisión ha sido expulsada del diccionario.

La cuestión ahora es qué va a suceder en los cuartos de final. Les adelanto que no lo sé, igual que desconozco cuándo se celebrarán en España las elecciones generales que ya habían debido tener lugar hace mucho tiempo, porque somos un país democrático. Y en eso me diferencio de los numerosos pitonisos que llevan tiempo anunciando el momento. Si no aciertan, no pasa nada. Apuestan por otra fecha y punto. Cada uno se entretiene como quiere. Hasta ahí podíamos llegar.

En consecuencia, y, aunque desconozco lo que va a ocurrir en los cuartos, sí estoy en condiciones de afirmar que España va a ganar y, por tanto, va a alcanzar la ronda de semifinales sea cual sea nuestro rival, Estados Unidos o Bélgica. Aunque los primeros juegan en su casa, no son país con tradición futbolística para hacerle daño a España y no disponen de un equipo ni de unos jugadores como los nuestros. Lo mismo se puede afirmar de los belgas, y eso que cuentan con Courtois. Además, España juega cada vez con más intensidad y el acierto nos acompaña. Y hay un dato muy positivo: todavía ningún equipo ha sido capaz de marcarle un solo gol a nuestra selección. Así que, como siempre, hay que ser optimistas. Luego vendrá Francia, pero de eso no toca hablar hoy, lo haremos mañana. Hasta entonces, disfrutemos y démosle la enhorabuena a la selección española, al seleccionador nacional y a todos los que, dentro cada uno de sus posibilidades, estamos ahí. No marcamos goles, pero empujamos y eso, aunque algunos no se lo crean, también cuenta.