El noruego, vigente campeón, arrolló a un errático Davidovich y el griego tiró de oficio para frenar la rebelión del joven Mérida
Si bien la tierra batida de la Caja Mágica amanecía con la ilusión y resaca de la clasificación de Rafa Jódar a los octavos de final tras una ardua batalla ante Joao Fonseca, sus raquetas locales en liza este lunes chocaron de golpe con tintes especialistas consumados. Alejandro Davidovich y otra de las grandes revelaciones del torneo, Dani Mérida, se despidieron en la tercera ronda, dejando así el cuadro masculino huérfano de españoles a excepción del jovencísimo madrileño.
El primero en saltar a la arena fue el malagueño Davidovich, que tenía la papeleta más complicada posible: enfrentarse a Casper Ruud. El noruego, que defiende la corona en la capital de España, demostró por qué es uno de los mejores terrícolas de su generación. Le bastaron 76 minutos para endosarle un doloroso 6-3 y 6-1 a un Davidovich que jamás encontró el ritmo ni las sensaciones.
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Fue un partido extraño, marcado por la precipitación del español y por una anécdota insólita: la red de la pista se rompió justo cuando Ruud sacaba para abrochar el primer parcial (con 30-30 en el marcador). Ese parón pareció desconectar del todo a Alejandro. Los números no mienten y condenaron al andaluz: firmó 26 errores no forzados en ambos sets y su servicio fue un coladero, logrando mantener su saque en apenas tres de los ocho juegos que disputó. Ruud, un reloj suizo en el fondo de la pista, se limitó a meter la bola y desesperar a su rival. En el segundo set, el huracán escandinavo selló su billete a los octavos (por cuarta vez en Madrid) en media hora.
El fin del cuento de hadas de Dani Mérida
Si en la central la frustración era palpable, en la pista Arantxa Sánchez (la segunda) el público se volcó para intentar llevar en volandas a Dani Mérida. El madrileño venía firmando una semana de ensueño, tal y como ya ocurrió hace un mes cuando logró el subcampeonato en el ATP 250 de Bucarest, pero chocó contra el muro de la experiencia llamado Stefanos Tsitsipas. El heleno se impuso en dos mangas en un duelo donde supo sufrir al principio para terminar arrollando.
Mérida salió sin complejos. Fuerte al servicio y agresivo al resto, llegó a tener contra las cuerdas los dos primeros turnos de saque del griego. Sin embargo, Tsitsipas tiró de la jerarquía propia de un ex Top10 para salvar los muebles. El mazazo llegó en el noveno juego: la primera bola de break que tuvo el ateniense, la mandó a la cazuela. Ese golpe psicológico fue letal para el español, que entregó el primer parcial y se desmoronó en el arranque del segundo, encajando un severo parcial de cuatro juegos consecutivos. Tsitsipas vuelve así a los octavos de un Masters 1000 por primera vez desde 2025: ante Casper Ruud, reeditando las finales de Barcelona y el Principado en 2024.
Pese a la amargura de la derrota, Dani Mérida abandona Madrid con la cabeza altísima. En zona mixta, el madrileño irradiaba la madurez de un veterano: «Me llevo toda una lección de que estoy capacitado para competir de tú a tú en estos escenarios«. El español confesó que, si bien él confiaba en su nivel desde la fase previa, no esperaba mantener ese listón físico y mental durante tantos días seguidos. «El ambiente, la grada llena… es algo que debo aprender a gestionar, pero me voy súper orgulloso». Y motivos tiene: el colchón de puntos sumados en Madrid le catapultará al anhelado Top100, asegurando su presencia en cuadros principales como el de Roland Garros y, más importante, dándole el impulso necesario para encarar la previa de Roma la próxima semana.
Sabalenka tira de épica y Rafa Jódar como último bastión
La jornada de este lunes también vibró con el cuadro femenino, donde la número uno del mundo, Aryna Sabalenka, tuvo que sudar tinta china para doblegar a una imperial Naomi Osaka. La bielorrusa remontó un partido que se le había puesto cuesta arriba (6-7, 6-3, 6-4) para sumar su decimoquinta victoria consecutiva y meterse en los cuartos de final buscando otra corona más.
Eso sí, con la caída de Davidovich y Mérida, el análisis del cuadro masculino español nos deja un panorama de resistencia heroica. Todas las miradas y la presión mediática recaen ahora sobre la figura de Rafa Jódar. El madrileño de 19 años es el único jugador de la Armada que sigue con vida en el cuadro individual. El campeón del US Open Junior en su etapa formativa tiene ahora la responsabilidad de mantener encendida la llama local. El próximo escollo, antes de un atractivo y potencial encuentro con Jannik Sinner en cuartos, será Vit Kopriva. El checo de 28 años, número 66 en el ránking, viene de ser cuartofinalista también en el ATP 500 de Múnich y fue semifinalista en el torneo de mismo rango celebrado en febrero en Río de Janeiro. Entre ambos: un simple 0-0.












