El pueblo de Huesca en pleno prepirineo aragonés y a las faldas de una gran masa rocosa para visitar esta primavera

Su maravilla natural no es lo único que este municipio oscense alberga entre sus calles, con una arquitectura románica de primer nivel

El buen tiempo parece comenzar a integrarse en el día a día de nuestro país. Si bien las últimas previsiones meteorológicas indican la llegada de un ligero temporal que puede desestabilizar al ambiente en diferentes puntos de la península, lo cierto es que la primavera ha llegado con unas temperaturas realmente favorables para realizar diferentes actividades al aire libre.

Uno de los planes más populares entre un gran sector de la ciudadanía es, sin duda, practicar un turismo rural enriquecedor y alejado de cualquier atisbo del ritmo desenfrenado que define la vida en las grandes ciudades a día de hoy. Es por ello que pueblos tan fascinantes como Agüero nos acogen con los brazos abiertos para lograr ese propósito. Y es que se trata de una de las localidades más especiales de la provincia de Huesca.

Gran parte de su esplendor deriva de su ubicación, a las faldas de una formación rocosa de grandes proporciones en mitad del entorno del prepirineo aragonés. Adentrándonos en su interior, descubriremos la fuerte influencia de la tradición en cada uno de sus rincones, en el que la arquitectura y el estilo románico juegan un papel protagonista a la sombra de la colosal formación dolomítica que suponen los Mallos de Agüero.

Maravilla natural y arquitectónica

La estructura de roca natural sobre la que se asienta Agüero ha sido esculpida durante milenios de forma natural hasta su aspecto actual. Esta particularidad sirve de atractivo para múltiples aficionados a la escalada y a la observación de aves, otorgando unas alturas privilegiadas en toda la región. Sin embargo, el municipio oscense tiene mucho más por ofrecer.

Entre sus calles podremos encontrar ecos de un periodo medieval muy vivo a día de hoy, con localizaciones como la iglesia de El Salvador como uno de sus puntos más emblemáticos. De origen románico, con el tiempo fue modificado con adiciones góticas y barrocas que la dotaron de una presencia única. A escasa distancia, localizamos la iglesia de Santiago, nombrada Monumento Nacional por ser una auténtica joya románica con elementos tan esenciales como su Adoración a los Magos y sus capiteles.

Una de las peculiaridades más variopintas del pueblo es, sin duda, el Museo del Órgano. Levantado sobre la antigua Casa Abadía, se trata de todo un homenaje a dicho instrumento musical con algunas de las piezas más únicas y curiosas alrededor del mismo. Por estas y muchas más razones, Agüero es un destino muy especial para nuestra siguiente escapada ocasional.