Las bajas, en vez de minimizar, espolean al Casademont y los de Ramírez superan con claridad a los isleños tras una demostración de rasmia y de compromiso que monta una fiesta en el Príncipe Felipe
Tuvo que verse el Casademont Zaragoza bajo mínimos y casi indefenso para enseñar las garras. Quizá cuando menos se esperaba por las complicadas circunstancias con las que llegaban al partido los aragoneses protagonizaron una de las mejores actuaciones de la temporada basada en un cambio de actitud que demostró que este equipo tiene mucho más de lo que ha demostrado hasta ahora. Las bajas, en vez de minimizar, espolearon a los de Ramírez, que superaron al Gran Canaria (95-84) en una esperanzadora demostración de rasmia.
Con la primera convocatoria del curso para Kabaca y un quinteto titular sin pívot y con Robinson como hombre grande, Ramírez y los suyos se lanzaron a la aventura. El inicio del encuentro fue un correcalles, con un juego caótico por parte de los dos equipos. Esa anarquía se tradujo en multitud de fallos derivados de cuestionables decisiones. Ambos conjuntos entraron en bonus pronto y el carrusel de tiros libres no abría brecha hacia ningún lado mientras Bell-Haynes se tuvo que ir al banco por dos faltas en apenas dos minutos. Pareció entender el Casademont, también la grada del Felipe, que si los locales querían sacar la victoria en un día con tantas dificultades iba a tener que ser más desde la rasmia que desde la brillantez. Se pusieron Ramírez y los suyos manos a la obra y la intensidad de Jaime Fernández y Joaquín Ramírez comenzó a dar sus frutos. En el inicio del segundo cuarto, Stephens se apuntó a la guerra. Además, apareció la magia de Spissu desde lejos y el italiano con dos triples colocó a los suyos con la primera ventaja (31-25).
Pero cuando mejor estaban los aragoneses, reaccionó el Gran Canaria y un parcial de 2-11 cuando se acercaba el descanso provocaba que las dudas llegaran al Príncipe Felipe. Consciente de las dificultades, siguió apretando la afición y el Casademont supo recomponerse. Fue Bell-Haynes, secundado por Robinson, el que despertó a los suyos. El canadiense, motivado tras su descanso forzado, permitió a los de Ramírez irse por delante a los vestuarios (43-41) tras una primera parte frenética, por momentos loca, pero en la que su energía les mantuvo siempre dentro del partido y con sus opciones de victoria intactas.
Festival inesperado
Más cerca se veía ese triunfo de incalculable valor tras la salida en tromba del Casademont en el tercer cuarto. Stephens, Miguel González y Joaquín Rodríguez anotaron tres triples casi consecutivos y un canastón del uruguayo ponía la guinda al parcial para poner a los zaragozanos con la máxima del partido (56-46).
Lo pararon los canarios, pero de nada les sirvió. Tras el tiempo muerto, Robinson cogió el testigo de sus compañeros y protagonizó uno de sus mejores tramos de la temporada para seguir aumentando la renta mientras el Felipe disfrutaba y se frotaba los ojos ante el festival inesperado que estaba presenciando.
Bajaron entonces las revoluciones del encuentro, pero un fallón Gran Canaria no encontraba la manera de meterse en el choque. El 70-57 con el que llegó el duelo al inicio del último cuarto era esperanzador, pero al Casademont no le sobraba nada y no podía permitir que los visitantes se vieran con vida. Desafortunadamente, eso fue lo que pasó. Albicy se alió con la suerte y puso a su equipo a solo cinco (74-69) en un visto y no visto.
Sin embargo, cuando las dudas planeaban Zaragoza, un 2+1 de Yusta, el tercer triple de Spissu y hasta una buena canasta de Soriano devolvieron la tranquilidad, y la fiesta, a un Príncipe Felipe que supo agradecer el esfuerzo de los suyos el día en el que el Casademont tenía todas las excusas del mundo, pero decidió no ponerlas y las cambió por un compromiso hasta ahora no visto.
CASADEMONT ZARAGOZA: Devin Robinson (18), Bell-Haynes (11), Santi Yusta (14), Miguel González (8), D. J. Stephens (10) -cinco inicial- Spissu (11), Fernández (3), Soriano (10), Rodríguez (10).
GRAN CANARIA: Isaiah Wong (4), Andrew Albicy (9), Nicolás Brussino (3), Louis Labeyrie (10), Kur Kuath (13) -cinco inicial- Vila (4), Samar (6), Salvó (5), Pelos (11), Tobey (2), Angola (17).
PARCIALES POR CUARTOS: 18-19, 25-22, 27-16 y 25-27.
ÁRBITROS: Fernando Calatrava, Alberto Sánchez Sixto, Carlos Merino. Sin eliminados por faltas personales.
INCIDENCIAS: 6.078 espectadores en el pabellón Príncipe Felipe.










