Las cinco claves que hacen importante el viaje del Papa a Nicea

El lema del Viaje Apostólico lo dice todo: «Un solo Señor, una sola fe, un solo Bautismo» resume la búsqueda de la fuente común de la cristiandad

El Viaje Apostólico del Papa León XIV a Turquía y Líbano (del 27 de noviembre al 2 de diciembre) ya generaba gran expectativa antes de que el avión despegara. El sucesor de Pedro es el quinto Pontífice en visitar Turquía, pero el momento cumbre del itinerario está fijado para este viernes 28 de noviembre: una peregrinación a İznik, una ciudad rica en historia y cultura en la provincia de Bursa.

León XIV acude a İznik, antiguamente conocida como Nicea, para conmemorar el 1700.º aniversario del Primer Concilio. Lejos de ser un simple recuerdo del pasado, la visita tiene una gran relevancia contemporánea y ecuménica. A continuación, analizamos las cinco claves que hacen tan crucial este viaje a la tierra, donde se definió la fe.

1. La cuna del Credo Universal

İznik fue sede en el año 325 del Primer Concilio Ecuménico, evento que fue presidido por el emperador Constantino I. Este encuentro reunió a cerca de 300 obispos de todo el orbe cristiano, aunque casi todos provenientes de la parte Oriental del Imperio. Su labor fue trascendental, ya que se ocupó de la articulación de la confesión cristológica común. De este Concilio emana el Credo, como la conocemos, que profesa a Jesucristo como Hijo de Dios, «consustancial al Padre».

Además de esta definición doctrinal, el Concilio se ocupó de la cuestión crucial de la fecha de celebración de la Pascua. İznik también fue sede del segundo Concilio Ecuménico de la cristiandad en el año 787.

2. La brújula hacia la unidad cristiana

El Papa León XIV ha expresado personalmente la importancia teológica y práctica de este aniversario. En un discurso a los participantes del Simposio Ecuménico dedicado al Concilio, el Pontífice afirmó: «El Concilio de Nicea no es solo un evento del pasado, sino una brújula que debe continuar a guiarnos hacia la plena unidad visible de los cristianos».

León XIV se mostró convencido de que al «retornar al Concilio de Nicea y atrayendo juntos a esta fuente común, seremos capaces de ver en una luz diferente los puntos que todavía nos separan». Aceptado de manera unánime por el cristianismo ortodoxo, católico y protestante, el Credo de Nicea y Constantinopla representa, por tanto, el vínculo ecuménico más sólido de la fe cristiana.

3. El gesto ecuménico en la antigua basílica sumergida

El principal acto en İznik será un Encuentro Ecuménico de Oración. Este evento tendrá lugar en un sitio de inmenso valor histórico: en las ruinas arqueológicas de la antigua basílica de San Neofito, identificadas recientemente como el punto exacto donde tuvo lugar aquella reunión histórica.

Con unos 800 metros cuadrados, este templo era el más grande de la ciudad, superando incluso a la iglesia bizantina de Santa Sofía en el centro de Nicea. Pero la iglesia, construida poco antes del concilio, tuvo un destino marcado por la inestabilidad sísmica. La iglesia fue destruida por un terremoto en el año 740 y sus restos quedaron sumergidos bajo las aguas del lago. Hoy, las ruinas son visibles desde la orilla.

4. Fraternidad con el Patriarca Ecuménico

Si hemos mencionado que İznik (Nicea) es la cuna del Credo que declara a Cristo «consustancial al Padre», y que el Papa ha señalado que este Concilio es la «brújula» que debe guiar a los cristianos hacia la «plena unidad visible», cobra especial relevancia el encuentro se desarrolle en un escenario que simboliza el retorno a las raíces fundacionales de la cristiandad primitiva.

Así, el Papa y el Patriarca Ecuménico Bartolomé I, el 270.º sucesor de san Andrés y el «primero entre iguales» (primus inter pares) entre los obispos ortodoxos, recitarán coralmente el Credo niceno-constantinopolitano, una manifestación visible de que el cimiento doctrinal de ambas Iglesias permanece inalterable. Un gesto que reafirma el deseo de diálogo y unidad, un horizonte que ha caracterizado las visitas papales a Turquía de Pablo VI, Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco.

5. El lema y el llamado a la unidad

El significado profundo del viaje a Turquía se resume en su lema, tomado de la Epístola a los Efesios: «Un solo Señor, una sola fe, un solo Bautismo» (Ef 4,5).

Logo del viaje del Papa a Turquia

Logo del viaje del Papa a Turquia

El logo del Viaje Apostólico a Turquía encapsula este mensaje: el círculo simboliza la unicidad de Dios, el Puente de los Dardanelos, en Turquía, alude a Cristo como puente entre Dios y la humanidad y simboliza la única fe que une a los pueblos. Las olas que fluyen bajo el puente evocan el agua bautismal y el lago de İznik, que regenera a los hijos de Dios. El conjunto es una invitación explícita a construir la fraternidad y el diálogo entre Oriente y Occidente.

La visita a İznik es, por tanto, mucho más que una escala en el camino; es un retorno a la fuente común del cristianismo en la búsqueda de la unidad visible, 1700 años después de que los obispos se reunieran por primera vez para declarar la divinidad de Cristo. La importancia de İznik radica en que nos recuerda que, a pesar de las divisiones, compartimos «un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo».