Picardo se moviliza para que Gibraltar no salga de la UE

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Nadie es más consciente de los riesgos que corren que Fabián Picardo, «Ministro Principal del gobierno de Su Majestad Británica en Gibraltar», cuando es el alcalde pedáneo de una colonia del Reino Unido. El Brexit arrastrará fuera de la Unión Europea a esa base naval que Inglaterra tiene desde hace 300 años, acabando con su privilegiada posición, que les permite, sin riqueza natural alguna, tener una de las rentas per cápita más altas del mundo, a costa de España, todo hay que decirlo.

Nada de extraño que haya lanzado una ofensiva en todos los frentes para evitar que el Brexit se convierta en un Gibrexit, y lo más triste es que en todas partes ha fracasado, menos en España, aunque no es la primera vez que ocurre. Fabián ha intentado cambiar el estatuto del Peñón por el de Groenlandia, Mónaco y Andorra sin conseguirlo. Insiste en que se celebre un segundo referéndum en el Reino Unido sobre el Brexit, llegando a enfrentarse con el líder de la oposición, Daniel Feetham, y acusando a los políticos británicos que no comparten su postura de «un flaco servicio a la democracia». Ha polemizado, en fin, con todos y ha visto que nada le funciona. Concentra sus esfuerzos donde ha tenido siempre más suerte: dentro de España.

Para ello se vale de una asociación que pretende establecer todo tipo de lazos entre uno y otro lado de la Verja, parecida a otras de comarcas colindantes en Europa, con la importante diferencia de que se trata de países, no colonias. Pero que avanzan a marchas forzadas lo demuestra que, por primera vez, las «XIII Jornadas de Historia del Campo de Gibraltar» se celebran en Gibraltar mismo los días 28,29 y 30 de Octubre, con la asistencia de dos «ministros» gibraltareños, el de Cultura y Patrimonio y el de Sanidad, Medio Ambiente y Cambio Climático.

Aunque lo más destacado y peligroso es que, en Sevilla, PSOE e IU presentaron ante la Comisión de Asuntos Exteriores del Parlamento Andaluz, una Proposición no de Ley para convertir el GrupoTransfronterizo de Gibraltar en Agrupación Europea de Cooperación Territorial, apoyándolo con sus votos –mientras el PP se oponía y Ciudadanos se abstenía–, demostrando no tener idea del asunto. Algo gravísimo, pues daría al traste con todos los esfuerzos españoles de controlar la Verja, que quedaría bajo el paraguas europeo. En otras palabras: se trata de un caballo de Troya para crear una situación de facto que haga inservible tal Verja tras consumarse el Brexit. Que es lo que los ingleses han venido haciendo desde que, traspasando las murallas de la fortaleza gibraltareña –que fue cedida a los ingleses «sin comunicación alguna por tierra» y comprometiéndose a «dar a España la primera opción en caso de desprenderse de ella– se hicieron con la mitad del istmo e incluso montaron un aeródromo en él.

Lo que nos obliga a volver al punto de partida. Gibraltar fue una colonia, es una colonia y seguirá siendo una colonia, según la doctrina de Naciones Unidas, expuesta en la resolución de la Asamblea General del 19 de diciembre de 1967, hasta que se descolonice por negociaciones entre los gobiernos de España y del Reino Unido, que tengan en cuenta que «todo intento de romper la unidad nacional integridad territorial de un país va contra los principios y la Carta de Naciones Unidas». Mientras para Bruselas, por el artículo 355 del Tratado de Lisboa es «un territorio europeo cuyas relaciones exteriores lleva un Estado miembro». Sin concretar cuál, por lo que puede ser España, aunque la declaración aneja número 55 especifica que el Reino Unido. Y no hay más. Si ese país se va de la Unión Europea, Gibraltar se va con él. Lo que mete pánico a Picardo.
Una buena oportunidad

Mi gran temor, ante la mejor oportunidad que se nos presenta de acabar con la última colonia en Europa es que la desaprovechemos como desaprovechamos la de la Resolución de la ONU: por diferencias entre nosotros, por la miserable y fratricida política interior. Pues, no lo olvidemos, los mayores defensores de que continúe esa colonia son los españoles que le bailan el son. El Campo de Gibraltar es en buena parte una colonia de Gibraltar. Y si les dejan, convertirán a toda Andalucía. Hay allí, y en el resto de España, «gente pa tó».

Jose Mª Carrascal

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