Religión de emergencia

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Son tiempos convulsos para la religión. Hay quienes matan, dicen, en nombre de Alá. Y hay quienes, tras las muertes causadas por aquellos que invocan a los dioses para sus crímenes, se refugian en ese mismo Alá para encontrar consuelo. La religión en sus dos vertientes. Y, así, una y otra vez a lo largo de la Historia.

Pero lejos de fanatismos y extremos, la realidad diaria de la religión es otra. En España, Estado laico cada vez más multiconfesional, el catolicismo sigue siendo la creencia mayoritaria, aunque pierde adeptos, mientras que el Islam se sitúa como la segunda religión -los musulmanes representan ya el 4% de la población española-. También conviven Testigos de Jehová, judíos, miembros de las confesiones evangélicas, budistas, etc.

Por primera vez, representantes de todas estas religiones se han juntado con un grupo de psicólogos para colaborar con ellos en situaciones de emergencias. Ante atentados como el del 11-M o catástrofes aéreas -como la del avión de Spanair-, ante sucesos en los que un ser querido muere repentinamente y de forma tan trágica, el golpe para los familiares es aún mayor que cuando el fallecimiento se produce de otra forma. Los especialistas que han acudido a apoyar a los ciudadanos en esas situaciones han comprobado in situ que, muchas veces, las personas no les necesitan a ellos, sino a un rabino, a un sacerdote, a un lama, al líder de una comunidad religiosa. Y, por eso, ahora les han pedido ayuda.

La espiritualidad es importante para afrontar la muerte. La creencia en algo más ayuda a enfrentar estos momentos y es importante destacar el gran papel que hacen los referentes de cada religión para que la persona acepte la pérdida de alguien”, explica a EL MUNDO Mónica Pereira, miembro del Grupo de Emergencias del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid, organizador de la I Jornada de Duelo y Multuculturalidad, que se celebró recientemente en la capital. “El encuentro nos sorprendió gratamente porque había una especie de tabú no verbalizado sobre las posibles malas relaciones entre unas religiones y otras y para nada es así. Tenemos que entender cómo afrontan los ritos funerarios cada una de ellas, pero son más cosas las que las unen que las que las separan”, continúa. “En general estamos muy mal preparados para afrontar la muerte y lo que hacen las religiones es una acogida al doliente, justo lo que necesitan en ese instante”, añade esta experta.

Los participantes en estas jornadas, apoyadas por la Fundación Pluralismo y Convivencia, dependiente del Ministerio de Justicia, acordaron poner en marcha dos proyectos pioneros: el primero, que los líderes de las comunidades religiosas participen en los equipos de emergencia junto a los psicólogos -no que vayan todos físicamente, pero sí que estén disponibles y localizables por si les necesitan- y, segundo, elaborar de forma conjunta un ‘Manual para afrontar los primeros momentos de la pérdida de un ser querido’, que sea respetuoso con todas las confesiones y conozca e incluya los diferentes rituales.

“Nuestra intención es que esta guía sirva de referencia también en otras Comunidades y a otros Colegios. De momento estamos elaborando el guión. Es una labor muy importante y tardaremos meses en culminarla”, aclara Pereira, que no descarta la posibilidad de que se impartan cursos de formación a diferentes grupos de psicólogos sobre las religiones y el duelo. Fernando Arias, director de la Fundación Pluralismo y Convivencia considera que “es muy prudente por parte de los psicólogos contar con las distintas confesiones e incorporarlas a su actuación. Porque somos una sociedad plural y la diversidad está presente en muchas situaciones y hay que tenerla en cuenta, no como algo excepcional sino como algo normal”.

Además de la iniciativa que partió del Colegio de Psicólogos de Madrid, otras CCAA se han mostrado interesadas en celebrar Jornadas similares.

“Hay un servicio de psicólogos en catástrofes y nos hemos dado cuenta de que en esas situaciones la gente también necesita un servicio religioso, pero no es algo que esté organizado. Una cosa es el duelo y los ritos y otra es el acompañamiento a la hora de conocer una mala noticia. Los psicólogos tienen una parte importante que hacer, pero hay otra que es nuestra“, argumenta el reverendo católico Jesús Martínez Carracedo. Este sacerdote se quedó con una frase que dijeron los especialistas en salud mental y que él ha hecho suya: “los psicólogos llevan como profesión unas pocas decenas de años y ahora llegan a una catástrofe como si fueran los que lo saben todo cuando los representantes de las religiones han estado acompañando a los dolientes durante milenios. Algo sabremos también. Pero hasta ahora era como si el pasado no valiese para nada”.

La importancia de acercarse a la diversidad

Para Martínez Carracedo, “lo que más nos une es que todos trabajamos al servicio de la persona que sufre y eso es lo importante”. En la misma línea se expresa Abdelaziz Hammaoui, presidente del Centro Cultural Islámico de Valencia, que cuenta a este diario que “uno de los cambios más considerables y visibles de la sociedad española en los últimos años es la aparición del fenómeno de la diversidad. Y cualquier intento de acercarnos a ese hecho y normalizarlo es bueno”. Por eso aplaude la jornada organizada por el Colegio de Psicólogos, a la que asistió y en la que escuchó que esos profesionales habían detectado la diversidad entre sus pacientes “y se habían dado cuenta de la importancia del factor religioso” en los primeros momentos del fallecimiento de un ser querido.

“Entender una religión distinta ayuda mucho a comprender la reacción de cada creyente”, afirma Aníbal Matos, de los Testigos Cristianos de Jehová, para quien “la iniciativa de juntarnos a todos para poner cosas en común es magnífica y tenía que haberse hecho mucho antes”. Ahonda en la cuestión Emmanuel Buch, pastor Evangélico y doctor en Filosofía, para quien “lo más destacado es la preocupación que empieza a existir por entender al otro y poner de relieve que en este país hay una pluralidad religiosa y que conviene acercarse a ella desde una actitud positiva”. Enrique Caputo, director general del centro budista Sokka Gakkai de España, considera fundamental “que los psicólogos tengan una base y una imagen real sobre las distintas creencias religiosas y que sean conscientes de que, a veces, pueden necesitar nuestra participación. Lo importante, siempre, es el respeto al otro, a su duelo y a su fe”.

El equipo de emergencias mixto (psicólogos y religiosos) que se quiere crear es para prestar ayuda en el duelo, en el primer momento de shock que sobreviene tras la pérdida de alguien en un atentado o un accidente. Independientemente de la religión, todas las personas atraviesan tres fases del duelo, que están bien estudiadas y documentadas: el shock -más duradero ante tragedias repentinas-, la rabia y la desesperación. Asistir a los funerales, ver a la persona muerta y hablar con los familiares sobre ello ayuda a tomar conciencia de lo que ha pasado, a aceptar la nueva realidad y a salir poco a poco de la primera fase.

Dicen los psicólogos que los adultos tenemos una idea, una representación mental de lo que es la muerte, pero hasta que no perdemos a alguien no sabemos el dolor que produce y lo que se siente. Y es precisamente en es primer momento cuando el papel del líder religioso es clave.

“Si nos necesitan estamos y, si no, no. Cada cual tiene sus propios recursos ante la muerte y, a veces, no somos útiles. No vamos de salvadores del mundo. Si podemos ayudar, bien. Si no, no importa. Pero debemos estar”, concluye el reverendo.

Preocupados por los fanatismos

Todos los líderes se muestran muy preocupados por las actuaciones de diversos sectores de la sociedad que enarbolan la bandera de la religión para justificarse. Por el daño que hacen algunos que actúan en nombre del islam y por la persecución que sufren los cristianos en diversas partes del mundo, entre otras barbaridades en nombre de la fe.

El reverendo católico critica que en el momento actual, como en épocas anteriores, “se siga usando la religión para buscar poder y confrontación”. Carracedo niega tajantemente que “el Estado Islámico sea un movimiento que nazca del islamismo. Lo que hace es aprovecharse de una ideología para ganar adeptos, pero no es el Islam”. Lo explica con otras palabras Abdelaziz Hammaoui: “El Islam es muy conocido y, a la vez, muy desconocido. Nos llega mucha información de esta religión todos los días pero en su mayoría es información errónea”.

Al líder del Centro Cultural Islámico de Valencia le gustaría que “la gente supiera que el Islam se aprende de los libros y no de las noticias que reflejan la violencia y los conflictos. Que se sepa que el mundo musulmán es mucho más amplio que el mundo árabe. De hecho, más del 80% de los musulmanes en el mundo no son árabes y el país musulmán más poblado es Indonesia. Que los musulmanes creemos en la mayoría de los profetas bíblicos: Jesús, Moisés, José, Abraham, Noé… y que hay un capítulo de los más importantes del Corán que habla de que la paz de Dios sea sobre ella (Mariam, la Virgen María) y sobre todos los profetas”. Para culminar esta introducción rápida a su religión, Hammaoui recalca que “en el Islam abundan los valores de la paz, la generosidad, la misericordia, la solidaridad, la fraternidad y no hay cabida para la violencia”.

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