Rajoy negociará los Presupuestos con el futuro líder del PSOE

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En el Palacio de La Moncloa se respira tranquilidad ante la tramitación de los Presupuestos Generales de 2017, aún sin presentar. No se tiene la sensación de que está en juego la legislatura y la estabilidad, ni se ve el posible acuerdo como algo inalcanzable. Rajoy se lo toma con calma, afronta con optimismo los próximos meses y los calendarios le cuadran. La parte más complicada de la tramitación parlamentaria presupuestaria coincidirá con las primarias del PSOE, lo que le permitirá negociar con el nuevo líder de los socialistas, según afirman fuentes del Gobierno.

Lo cierto es que en el Ejecutivo pocos se atreven a hacer previsiones más allá de lo que pueda ocurrir en los próximos siete días, como mucho. Pero el plan existe. Ya han empezado las reuniones formales del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, con el PNV, y aunque el acuerdo esté aún en pañales, ambas partes tienen voluntad evidente de alcanzarlo. Al mismo tiempo, el Gobierno también tiene contactos con el Ejecutivo autonómico vasco. Con los cinco votos del PNV, más los de Ciudadanos y Coalición Canaria, el PP sumaría 175 votos, justo la mitad del Congreso, suficientes para frenar los «vetos» que presenten el resto de los grupos en el debate de totalidad, previsto para finales de abril o principios de mayo.

En La Moncloa se da por descontado que el PSOE defenderá una enmienda a la totalidad. Los esfuerzos del Gobierno no se centrarán en frenarla, porque admiten que los socialistas necesitan su espacio y reafirmarse ante su electorado. El «flirteo» se producirá después, cuando, superados los vetos, se dé paso al debate de las enmiendas parciales. Esa parte empezaría, previsiblemente, en la segunda quincena de mayo, de forma significativa cuando el PSOE decida su liderazgo interno en las primarias.

La sombra de Sánchez

Rajoy esperará e intentará la negociación con el nuevo secretario general, aunque es obvio que si resultara ser Pedro Sánchez, el plan tendría que cambiar sobre la marcha. Fuentes del Gobierno explicaron que con las enmiendas parciales, la oposición podría descuadrar las prioridades de gasto de los Presupuestos, incluso podrían tumbarse secciones. El pacto inicial con el PNV tendría que ser lo suficientemente sólido para garantizar que votará siempre del lado del Gobierno, algo que aún queda muy lejos.

En todo caso, la preocupación en La Moncloa es bastante relativa. No solo ven factible un pacto con el PNV, sino que consideran que el PSOE es uno de los primeros interesados en que haya estabilidad, y no ven a este partido, hoy por hoy, «destrozando» las cuentas públicas en el debate de las enmiendas parciales. A todo esto se suma otra clave: el 3 de mayo se cumple un año desde la anterior disolución de las Cortes, y a partir de ese momento el presidente ya puede convocar elecciones. No pretende hacerlo, según ha dicho, pero sin duda es un elemento de presión que el resto de grupos tendrán en cuenta.

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