Odegaard: el niño que dijo ‘no’ por una “cuestión moral”

0
83

En la medianoche que separó el miércoles 21 del jueves 22 de enero de 2015, el Real Madrid emitió un comunicado casi clandestino -por el horario- en su página web. «El Real Madrid C. F. y el Stromsgodset Fotball han llegado a un acuerdo para el traspaso del jugador Martin Odegaard». Decían que el chico, entonces con 16 años recién cumplidos, había hecho un casting entre los mejores clubes europeos y sus ciudades deportivas -Arsenal, Bayern, etc…- y finalmente había elegido al club blanco. Decían también que el chico, noruego para más señas, era la más firme promesa del fútbol europeo y que Valdebebas se aseguraba el futuro de ese talento.

Al margen del acuerdo entre clubes, hubo otro entre el Madrid y el jugador, mejor escrito, entre el Madrid y el padre del jugador, Hans Erik Odegaard, firmado el mismo 22 de enero de 2015, por el que la entidad se comprometía con el chico hasta el 30 de junio de 2018, con un desembolso total de 10,5 millones.

Su llegada a Madrid hizo que entrara en contacto -su padre, no el chico- con el despacho de abogados Senn Ferrero. La investigación de los documentos de Football Leaks obtenidos por Der Spiegel y compartidos con la red de periodismo de investigación EIC, en la que se integra EL MUNDO, desvela que Hans Erik Odegaard, tras ser informado de las posibilidades que se le abrían para gestionar los derechos de imagen de la joven promesa, esgrime, entre otras, una razón «moral» para no crear una empresa que gestione esos derechos de su hijo. Y lo explica así, en diciembre de 2015: «De todos modos ganará mucho dinero, así que también es una cuestión moral sobre cuánto debe esforzarse en intentar ahorrarse algo de dinero de impuestos, cuando otras personas luchan más para pagar los suyos».

Es verdad que no es la única razón, y que, antes de esa, admite otras: «Los números muestran que es arriesgado establecer una empresa ahora. Debe ganar mucho más antes de que sea rentable (la compañía tendría costes y deberá pagar la deuda). Esperemos que gane mucho, pero también es posible que no lo haga y luego tendría una empresa con grandes deudas. Puede ser mejor esperar y ver lo que pasa».

50.000 euros por partido

Con estos argumentos desprecia la posibilidad de crear una empresa que gestione los derechos de imagen de su chaval, que se intuían entonces alrededor de los dos millones de euros para el periodo en el que está en vigencia el contrato entre Odegaard y el Real Madrid. Un contrato, ese de Football Leaks, donde se incluyen, como en casi todos, cláusulas de lo más variopintas: por ejemplo, el jugador se asegura una «habitación en el hotel del primer equipo» -podría entenderse por este concepto el edificio que ocupa la primera plantilla en Valdebebas- y se asegura también algo mucho más concreto: por cada partido oficial que juegue con el primer equipo cobrará 50.000 euros.

El pasado miércoles, ante la Cultural Leonesa, fue la segunda vez que pudo hacer uso de esa cláusuala, así que por ese lado no le está saliendo tan caro al Madrid, que mantiene al chico en el filial porque su progresión no está siendo tan rápida como se esperaba y porque padre y club no han alcanzado un acuerdo este verano sobre a dónde sería conveniente que Odegaard fuese cedido.

En esas conversaciones entre el padre del chico y el despacho Senn Ferrero sobre la manera de gestionar los derechos de imagen del chico se habla de la posibilidad de crear una empresa en Luxemburgo -opción desaconsejada por los abogados-, de crearla en España o de gestionar los derechos como una persona física, la menos rentable de las opciones pues la fiscalidad pasaría de un 20% -cálculo que hacen los letrados para el caso de una empresa- a un 43,5%. Senn Ferrero advierte también al padre del jugador que sería conveniente realizar una consulta a las autoridades tributarias españolas en caso de crear una estructura para esa función. Finalmente, Hans Erik decidió que no era el momento, sólo él sabe si solamente por una cuestión moral.

No hay comentarios

Dejar respuesta